Las uñas rayadas pueden reflejar cambios en la piel, la alimentación o el estado general del organismo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las uñas cumplen funciones que van más allá de su aspecto. Protegen la punta de los dedos de golpes y lesiones, aportan precisión a tareas cotidianas como tomar objetos pequeños y ayudan a rascar o manipular superficies. También pueden ofrecer señales sobre alteraciones en la piel, la alimentación o el estado general del organismo.

Suelen tener una superficie lisa, firme y de color uniforme. Aun así, muchas personas advierten líneas o surcos que recorren la placa ungueal. Estas “estrías” pueden ser verticales, desde la cutícula hasta el borde, u horizontales, de un lado al otro.

La evidencia médica indica que las longitudinales leves son frecuentes con el envejecimiento y, en algunos casos, se relacionan con la resequedad o con uñas frágiles. Cuando los surcos son profundos, aparecen de forma repentina o se acompañan de cambios de color, quiebres o deformaciones, pueden asociarse con traumatismos, déficits de hierro o zinc, enfermedades de la piel y otros cuadros que requieren evaluación profesional.

Por qué tengo las uñas rayadas: posibles causas

Las rayas en las uñas no tienen una única explicación. Su aspecto (vertical, horizontal, blanco, oscuro o rojizo), la cantidad de uñas afectadas y la presencia de otros cambios, como fragilidad, engrosamiento o alteraciones de color, ayudan a orientar la causa.

Las estrías verticales, que van desde la cutícula hasta la punta, suelen ser frecuentes con el paso de los años. Según Benedette Cuffari, toxicóloga de News Medical, el envejecimiento puede reducir la capacidad de regeneración de la uña y favorecer la pérdida de brillo, la resequedad y la aparición de surcos longitudinales. La falta de hidratación, una nutrición insuficiente, el eccema y los golpes repetidos sobre la matriz ungueal también pueden generar estas marcas.

En algunos casos, las líneas verticales se relacionan con déficits nutricionales. La Cleveland Clinic señala que la falta de hierro puede asociarse con crestas longitudinales y con la koiloniquia, una deformación que deja las uñas cóncavas, similares a una cuchara. La deficiencia de zinc, en cambio, puede provocar manchas blancas y líneas de Beau, que son surcos horizontales. Estos cambios no confirman por sí solos una carencia: un profesional debe evaluarlos junto con otros síntomas y, si corresponde, análisis de sangre.

Las estrías verticales en las uñas suelen aparecer con el envejecimiento y también pueden vincularse con resequedad, fragilidad o golpes repetidos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las líneas horizontales profundas, conocidas como líneas de Beau, aparecen cuando el crecimiento de la uña se interrumpe de forma temporal. Mayo Clinic las vincula con infecciones, fiebre elevada, diabetes sin control, enfermedad vascular periférica, déficit de zinc y algunos tratamientos, entre ellos la quimioterapia. También pueden surgir después de un traumatismo o de un período de estrés físico importante.

Hay cambios que requieren una consulta más rápida. Una raya marrón oscura, negra o roja, sobre todo si afecta una sola uña y no hubo un golpe previo, debe ser revisada por un dermatólogo. Healthline advierte que estas alteraciones pueden responder a un hematoma, una infección u otras afecciones que necesitan diagnóstico médico.

Cuándo conviene consultar al médico

  • Si hay dolor, inflamación, enrojecimiento o secreción alrededor de la uña. Estos síntomas pueden indicar una infección en la piel o en la estructura ungueal.
  • Cuando la uña se despega del lecho ungueal, se engrosa, se desmenuza o adquiere un aspecto amarillento. Un dermatólogo puede determinar si existe una infección por hongos u otra afección de la piel.
  • Si aparece una banda de pigmentación que se ensancha con el tiempo o si el color se extiende hacia la cutícula o la piel que rodea la uña. Este tipo de cambio requiere una evaluación sin demoras.
  • Si las líneas se acompañan de cansancio persistente, pérdida o aumento de peso sin explicación, fiebre, cambios en la piel o caída del cabello. La consulta permite valorar si los signos ungueales forman parte de un cuadro más amplio.
  • Ante cambios en bebés, niños o personas con enfermedades crónicas. En esos casos, conviene que un profesional determine la causa antes de aplicar suplementos, esmaltes fortalecedores o tratamientos caseros.
Las líneas de Beau son surcos horizontales que surgen cuando se interrumpe de forma temporal el crecimiento de la uña (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo mantener la salud de las uñas

El cuidado de las uñas comienza con hábitos simples que reducen el riesgo de quiebres, resequedad, lesiones e infecciones. Mantenerlas cortas y con los bordes limados evita que se enganchen con facilidad y disminuye la posibilidad de que se rompan. También conviene usar instrumentos limpios y de uso personal para cortarlas o arreglarlas, ya que los alicates, limas y cortaúñas sin una higiene adecuada pueden facilitar la transmisión de microorganismos.

La hidratación también resulta importante. Según News Medical, la falta de humedad puede favorecer la aparición de estrías longitudinales y la fragilidad de la placa ungueal. Aplicar crema humectante en las manos, las uñas y las cutículas puede ayudar a limitar la resequedad, en especial después del lavado frecuente o del contacto con detergentes.

Para las tareas domésticas que implican agua, lavandina u otros productos de limpieza, es recomendable utilizar guantes. Estas sustancias pueden resecar la piel y afectar la superficie de la uña. También es aconsejable limitar el uso continuo de esmaltes, removedores y productos que contengan componentes agresivos, porque pueden volver las uñas más quebradizas.

Evitar morderse las uñas o arrancar las cutículas es otra medida preventiva. Estas prácticas pueden dañar el lecho ungueal, que es la piel situada debajo de la uña, y dejar una puerta de entrada para bacterias u hongos. Healthline recomienda no pulir en exceso las uñas con estrías, ya que esta práctica puede adelgazarlas y agravar su debilidad.