La intrusión de agentes de inteligencia artificial de OpenAI en una plataforma de datos del sistema de salud de Australia supone el primer incidente conocido en el que uno de estos modelos accede de forma no autorizada a una institución gubernamental. El hecho, la demora en su detección y la respuesta posterior de la compañía incrementan aún más las preocupaciones acerca de si los desarrolladores están ejerciendo un control adecuado sobre estas tecnologías.