A la hora de cocinar, las tablas para cortar aparecen como uno de los elementos más importantes, ya que permiten preparar los ingredientes para distintas recetas. Sin embargo, aunque el color puede parecer una simple cuestión estética, cada tono suele utilizarse para diferentes alimentos.
Si al cocinar se usa una misma tabla para la carne cruda, las verduras u otros productos, aumentan las chances de que se trasladen microorganismos de uno a otro. Por eso, existe un código de colores que permite identificar rápidamente cuál debe utilizarse en cada caso.
Qué significa cada color de las tablas para cortar alimentos
Si bien no hay una regla universal que obligue a usar los mismos colores en todos los países, uno de los sistemas más extendidos diferencia las tonalidades para las siguientes finalidades:
- Rojo: carnes crudas.
- Azul: pescados y mariscos crudos.
- Verde: frutas, ensaladas y verduras listas para consumir.
- Marrón: verduras sin lavar, especialmente aquellas que estuvieron en contacto con tierra.
- Amarillo: carnes y aves ya cocidas.
- Blanco: panificados y productos lácteos.
- Violeta: suele reservarse para alimentos libres de determinados alérgenos.

De acuerdo con la Food Standards Agency (FSA) de Reino Unido, el uso de tablas identificadas por colores es habitual en las cocinas profesionales para separar distintos grupos de alimentos y reducir el riesgo de contaminación cruzada.
Por qué se utilizan tablas de diferentes colores
El uso de diferentes colores busca evitar la contaminación cruzada. Si se utiliza una tabla para cada grupo de alimentos, es mucho más sencillo impedir que los jugos de la carne o el pescado crudo entren en contacto con otros productos que se van a consumir sin cocción.
Sin embargo, tener tablas de varios colores no reemplaza la limpieza. Tras cada uso deben lavarse de manera correcta y, si presentan cortes profundos o un desgaste importante, es recomendable reemplazarlas para evitar que se acumulen microorganismos en las ranuras.
Como si fuera poco, los organismos de seguridad alimentaria aconsejan separar los utensilios y las superficies utilizadas para carnes, aves o pescados crudos de aquellos que se usan para frutas, verduras y alimentos listos para consumir sin cocción.

De esta manera, los colores funcionan como una guía sencilla para organizar la cocina y reducir errores al preparar las comidas que puedan favorecer la contaminación cruzada.




