
El venezolano Alex David Coronil Polanco, de 39 años, armó un bolso con un poco de ropa y escapó por algún paso ilegal a Paraguay. No fue muy lejos: intentó ingresar a Bolivia con su pasaporte y Migraciones de ese país detectó que tenía un cédula roja de Interpol con pedido de captura internacional. Lo buscaban como parte de la organización que intentó traficar 52 kilos de MDMA -éxtasis- valuado en casi USD 2,5 millones, en una furgoneta Opel Combo que llegó al puerto de Zárate, desde Amberes, Bélgica.
A diferencia de “Adanbuenrostro4”, alias que usaba en Signal el mexicano Jaime Alonso Múñoz Maldonado, supuesto organizador de la maniobra. Polanco estaba radicado en Argentina. Su cédula lo ubicaba en la calle El Ceibo, en el barrio Unión de Ezeiza y, según sus antecedentes comerciales, su principal actividad es Servicio de transporte automotor urbano y suburbano regular de pasajeros.
De acuerdo a su información comercial, su domicilio fiscal está radicado en la calle Bahía Blanca de Villa Maipú, en el partido de San Martín. Tiene una deuda de casi 10 millones de pesos, principalmente, con una billetera virtual.

El venezolano, de acuerdo a la investigación conjunta de la Aduana, dependiente de ARCA, y la Policía Federal Argentina, tenía un rol clave en la planificación del contrabando: su misión era retirar la droga de la furgoneta una vez que llegara al taller mecánico, sobre la calle Iberá en Villa Urquiza, en el que había.
Según el expediente, habría realizado gestiones para coordinar el ingreso y el resguardo de la droga en ese lugar que fue allanado el 15 de septiembre. En ese momento, los investigadores conocieron la identidad de Polanco y su función. Al día siguiente, obtuvieron -a través de las antenas de su celular- que habría estado en las inmediaciones de Zárate y en las inmediaciones del taller.

El allanamiento para atraparlo se ordenó en un tercer domicilio vinculado a su nombre sobre la calle Cochabamba en Costitución. No lo encontraron. Se había fugado. Cuando lograron ponerle las esposas intentó que su rostro no saliera en las fotos. Agachó la cabeza en cada una de las tomas de la policía.
Entrega fallida y los contactos de “Buen Rostro”
¿Cómo supo que irían tras sus pasos? Fuentes de la investigación, en la que intervino la PROCUNAR, indicaron que todo comenzó en febrero pasado, cuando la maniobra se descubrió tras un informe de la DEA que impulsó a indagar sobre la actividad de “Buen Rostro” en Argentina. Un “agente revelador” de la PFA logró convencer al líder en una reunión en un centro comercial, realizada el 25 de mayo pasado, que estaba interesado en el negocio del tráfico de marihuana, cristal y metanfetaminas disimulada en un contenedor de productos para cirugía medicinal. A ese encuentro, el mexicano asistió con Ángel Reinaldo Guerra, un salteño que vivió en Playa del Carmen.
“Buen Rostro”, es vinculado - un dato que no se pudo corroborar con certeza- al cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), uno de los mayores productores y traficantes de metanfetaminas y fentanilo en el mundo. Dejó el país el 12 de junio en un vuelo con destino a Lima, Perú. Desde allí viajó a Países Bajos. Luego, viajó a Estados Unidos y regresó a México donde, creen, se encuentra actualmente.

El contacto con el agente revelador se retomó el 2 de septiembre vía signal. Desde allí, con el usuario antes mencionado, le pidió colaboración para retirar una furgoneta que llegó al puerto de Zárate en octubre de 2025 y permanecía en la terminal B2804 . En las comunicaciones, el mexicano, hablaba de 20 kilos ocultos en el tanque de combustible.
La División Narcotráfico Metropolitana de ARCA y la División Operaciones Federales de la PFA abrieron la camioneta señalada. La cantidad hallada fue superior, más del doble. Encontraron MDMA en el interior del chasis y debajo de los asientos del conductor y del acompañante. Es decir, en casi todo el vehículo. Esa diferencia puede responder a que “Buen Rostro” no quiso revelar el número real para reducir los costos de la operación o, bien, porque el cargamento no era enteramente de él y fue contactado para “rescatarlo”. Son hipótesis.
El juez penal económico Gustavo Meirovich, a cargo de la causa, había ordenado la sustitución total de la droga para que el agente revelador coordine la entrega a la persona designada por la organización. Se colocaron dispositivos de filmación y escucha ambiental en tiempo real y con rastreo satelital (GPS). También se implementaron bloqueos técnicos para asegurar que la organización no pueda encender el vehículo sin supervisión.

El retiro del vehículo fue coordinado para el 12 de septiembre a las 11:00hs, con traslado al taller de Villa Urquiza. Ese mismo día, el agente revelador mantuvo un encuentro en Zárate con el mexicano Luis Enrique Corona Ortíz, otro miembro de la banda.
Tenía que recibir el pago por sus servicios y concretar la entrega de la camioneta. Pero algo suedió y no pudo concretarse la entrega del vehículo. Corona Ortíz se retiró del lugar. Mientras se intentaban retomar las negociaciones, la camioneta, en un grúa, permanecía en las inmediaciones del predio de Tecnópolis, a la espera de nuevas indicaciones que nunca llegaron.
Sucede que había algo que los detectives no conocía: el grupo criminal contaba con contrainteligencia. Y en este punto, fue clave la negociación fallida que dio el tiempo suficiente para que Polanco pueda escabullirse antes del allanamiento a su vivienda.
No sucedió lo mismo con Corona Ortíz que fue detenido en Palermo y otros dos involucrados que fueron arrestados: Reinaldo Guerra y el venezolano Edwin Vladimir Ríos Soto, quien le entregó el dinero al agente revelador.
Múñoz Maldonado es último eslabón identificado de la organización. Tiene captura internacional activa y la notificación roja con su nombre ya está cargada en Interpol.




