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Quién es Renan Santos, el rockero outsider que quiere ser presidente de Brasil y propone construir una bomba atómica

Renan Santos quiere llegar a la presidencia de Brasil sin parecerse a un candidato presidencial tradicional. A los 42 años, el empresario paulista convirtió su pasado como activista de derecha, su experiencia en las redes sociales y su perfil de músico en los pilares de una candidatura que busca abr

Cadena LáserVía Infobae7 min de lectura
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Quién es Renan Santos, el rockero outsider que quiere ser presidente de Brasil y propone construir una bomba atómica

Renan Santos quiere llegar a la presidencia de Brasil sin parecerse a un candidato presidencial tradicional. A los 42 años, el empresario paulista convirtió su pasado como activista de derecha, su experiencia en las redes sociales y su perfil de músico en los pilares de una candidatura que busca abrirse paso entre la polarización de Luiz Inácio Lula da Silva y Jair Bolsonaro.

Fundador del Movimiento Brasil Libre (MBL), una de las organizaciones que impulsaron las movilizaciones contra Dilma Rousseff y tuvieron un papel central en el proceso que terminó con su destitución en 2016, Santos conoce desde hace años los mecanismos de la política brasileña. Sin embargo, nunca ocupó un cargo electivo. Su trayectoria se construyó desde afuera de las instituciones, primero como militante y empresario y luego como dirigente de una nueva derecha que encontró en internet su principal herramienta de expansión.

Ahora intenta llevar ese recorrido a una candidatura presidencial con Missão, el partido que creó para competir en las elecciones de octubre. Su propuesta combina liberalismo económico, nacionalismo y una política de seguridad de extrema dureza. Su estilo, en tanto, está deliberadamente alejado de la solemnidad de la política tradicional: lidera una banda de rock, utiliza las redes como principal escenario y convierte la provocación en parte de su identidad.

El perfil de Santos fue presentado por Paula Guardia Bourdin en Infobae a la Tarde, donde lo definió como “el Milei brasileño”. La comparación también surge de sus propias referencias: el candidato reivindica a Javier Milei y Nayib Bukele y busca construir, como ellos, un liderazgo personalista apoyado en las redes y en un discurso de ruptura con el establishment.

El fundador del Movimiento Brasil Libre tuvo un papel central en las protestas contra Dilma Rousseff que derivaron en su destitución en 2016 (REUTERS/Jean Carniel)

El dirigente que nació con el MBL

La historia política de Santos comenzó a tomar dimensión durante una de las etapas más convulsionadas de Brasil. Desde el MBL participó de las movilizaciones que reclamaban la salida de Dilma Rousseff y se convirtió en uno de los rostros de una generación de activistas que utilizó internet para transformar la protesta callejera en organización política.

El movimiento tuvo inicialmente una relación cercana con Jair Bolsonaro. Santos acompañó al entonces candidato y posteriormente presidente, pero aquella alianza terminó quebrándose. Las diferencias con el bolsonarismo lo llevaron a buscar un espacio propio y a profundizar una agenda todavía más marcada por el liberalismo económico y la confrontación con las estructuras tradicionales.

Ese recorrido es importante para entender su candidatura actual. Santos no es un dirigente que apareció de repente en una elección presidencial: lleva más de una década construyendo una audiencia política. La diferencia es que ahora intenta convertir esa audiencia en votos.

Con Missão busca ocupar un espacio que considera desatendido por las principales fuerzas de la derecha. Su apuesta es captar a quienes rechazan al gobierno de Lula pero tampoco encuentran en Bolsonaro una alternativa suficiente.

Renan Santos rompió con Jair Bolsonaro y ahora intenta ocupar un espacio propio en la derecha brasileña frente a Lula da Silva (REUTERS/Jean Carniel)

Una candidatura construida alrededor de la provocación

Santos convirtió la seguridad en uno de los principales ejes de su campaña y eligió un lenguaje que difícilmente pase inadvertido. “Arrestar o matar, no hay otra opción”, afirmó durante el lanzamiento de su candidatura.

En otra de sus declaraciones más controvertidas, planteó que quiere “teñir el suelo de rojo con la sangre de los delincuentes”. No se trata de frases aisladas dentro de su campaña: la confrontación con el crimen ocupa un lugar central en su discurso y es uno de los elementos que utiliza para diferenciarse de sus adversarios.

Su programa también propone reducir el tamaño del Estado, reformar el sistema fiscal y previsional y avanzar hacia una economía de mayor libertad de mercado. A la vez, defiende una política exterior más agresiva y llegó a plantear que Brasil debería desarrollar una bomba nuclear.

La combinación entre liberalismo, nacionalismo y mano dura define buena parte de su identidad política. Pero hay otro elemento que explica su singularidad: la forma en que comunica esas ideas.

La campaña presidencial de Renan Santos utiliza redes sociales, una banda de rock y una comunicación provocadora para construir una marca política (REUTERS/Amanda Perobelli)

Santos lidera Limão Rosa, una banda de rock que acompaña sus actos de campaña, y construyó una presencia digital mucho más cercana a la de un influencer que a la de un dirigente partidario tradicional. Sus videos, discursos y apariciones públicas forman parte de una misma estrategia: transformar al candidato en una marca reconocible.

Una campaña pensada como una empresa tecnológica

Esa lógica también aparece en la estructura de Missão. La fuerza política trabaja con programadores y especialistas en comunicación digital y desarrolló un programa de gobierno con un horizonte de treinta años.

La propuesta incorpora además indicadores para evaluar la gestión e inteligencia artificial como herramienta de seguimiento. La idea es trasladar a la política una lógica que Santos conoce de su actividad empresarial: establecer objetivos, medir resultados y utilizar tecnología para controlar el desempeño.

La estrategia encontró rápidamente un público en las redes. En julio, Santos llegó a ubicarse tercero en algunas encuestas, con cerca del 9% de intención de voto. Las mediciones posteriores lo ubicaron alrededor del 4%, pero aquel crecimiento inicial alcanzó para convertirlo en un actor a tener en cuenta.

Renan Santos rompió con Jair Bolsonaro y ahora intenta ocupar un espacio propio en la derecha brasileña frente a Lula da Silva (REUTERS/Adriano Machado)

Para una candidatura todavía pequeña en términos electorales, el dato tiene una importancia particular. En una elección atravesada por la polarización, unos pocos puntos pueden ser suficientes para fragmentar el voto de derecha y modificar el escenario de una eventual segunda vuelta.

El avance que terminó chocando con la Justicia

Cuando Santos comenzaba a ganar visibilidad, su campaña quedó condicionada por una decisión judicial.

El Tribunal Superior Electoral restringió su actividad electoral por el uso irregular de perfiles en internet. El magistrado José Antonio Dias Toffoli sostuvo que el candidato había registrado 16 cuentas para promover su candidatura doce días después de formalizar su postulación.

La sanción le impide participar en debates, difundir propaganda electoral y recibir fondos públicos para su campaña. Para un dirigente cuya construcción política depende en gran medida de las redes, la medida afecta precisamente el terreno en el que consiguió mayor crecimiento.

La Justicia Electoral de Brasil restringió la actividad de Renan Santos por el uso irregular de perfiles en internet y puso en duda su continuidad en la campaña (REUTERS/Adriano Machado)

Santos respondió transformando el conflicto en parte de su discurso. “No sé qué será de mi candidatura, voy a pelear”, aseguró, y comenzó a presentarse en sus redes como un “candidato censurado por Dias Toffoli”.

La disputa no ocurre en un vacío. Brasil atraviesa desde hace años un fuerte enfrentamiento entre la Justicia, los dirigentes políticos y las grandes plataformas digitales. Los tribunales incrementaron su intervención sobre las redes sociales y protagonizaron conflictos con empresas tecnológicas y figuras políticas, entre ellas Bolsonaro.

Para Santos, ese escenario ofrece además una oportunidad: la sanción puede reforzar la imagen de outsider que construyó desde el comienzo de su carrera.

Qué representa Renan Santos

La candidatura de Santos todavía está lejos de los principales nombres de la elección. Pero su aparición permite entender una transformación dentro de la derecha brasileña.

Renan Santos propuso que Brasil desarrolle una bomba atómica como parte de una política exterior más agresiva (REUTERS/Adriano Machado)

El dirigente intenta construir una identidad propia a partir de elementos que ya demostraron capacidad para movilizar a sectores jóvenes en otros países: un discurso económico liberal, una política de seguridad de mano dura, una comunicación agresiva en redes y una fuerte personalización del liderazgo.

Su desafío es convertir esa identidad en una fuerza electoral capaz de sobrevivir a una elección dominada por Lula y por el peso político de Bolsonaro. La aparición de otros candidatos alternativos, como el psiquiatra Augusto Cury, agrega además competencia dentro de un espacio opositor que ya aparece fragmentado.

Pero antes deberá resolver un problema más inmediato: saber si podrá continuar en carrera después de la decisión de la Justicia Electoral.

Renan Santos llegó a la campaña presidencial desde un lugar poco habitual: no desde un cargo público ni desde una larga carrera partidaria, sino desde el activismo digital, el empresariado y el rock. Esa combinación es precisamente la esencia de su apuesta. En un Brasil acostumbrado a dos grandes polos políticos, intenta convertir su condición de outsider en una candidatura capaz de encontrar un tercer camino.

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