São Martinho es uno de los mayores grupos sucroenergéticos de Brasil. La compañía procesa alrededor de 24 millones de toneladas de caña de azúcar por zafra en cuatro ingenios ubicados en los estados de São Paulo y Goiás y produce azúcar, etanol, bioelectricidad y derivados. En los últimos años también avanzó sobre el etanol elaborado a partir de maíz, un negocio que le permite ampliar su producción de biocombustibles y aprovechar su estructura industrial durante todo el año.
El grupo tiene una capacidad instalada de aproximadamente 24,5 millones de toneladas de caña por campaña. Su principal planta es la Usina São Martinho, ubicada en Pradópolis, São Paulo, con capacidad para procesar 10,5 millones de toneladas. Las otras tres son Iracema, en Iracemápolis; Santa Cruz, en Américo Brasiliense; y Boa Vista, en Quirinópolis, Goiás.

La historia de São Martinho empieza mucho antes de que existiera la compañía tal como se la conoce hoy. El origen está en la Fazenda São Martinho, una gran propiedad agrícola ubicada en Pradópolis que a comienzos del siglo XX estaba dedicada principalmente al café. La zona recibió inmigrantes europeos y la explotación llegó a tener una escala importante: en 1905, la estancia contaba con unos 3,5 millones de plantas de café.
El negocio empezó a cambiar después de la década de 1940. La crisis del modelo cafetero llevó a los propietarios a buscar una nueva actividad y en 1945 se inauguró un ingenio azucarero dentro de la Fazenda São Martinho. Tres años después, en 1948, la caña de azúcar ya se había convertido en la principal actividad económica de la zona. Ese cambio es el punto de partida del negocio que décadas después daría origen al actual grupo São Martinho.

La expansión quedó vinculada a la familia Ometto, una de las familias históricas de la industria azucarera paulista. Los Ometto también estuvieron detrás de otras plantas que hoy forman parte del grupo. En 1937 adquirieron la Fazenda Iracema y crearon allí una operación agroindustrial que primero produjo alcohol y luego azúcar. La Usina Santa Cruz, por su parte, fue fundada en 1946, también en São Paulo.
Con el tiempo, esas operaciones fueron creciendo y se fueron integrando bajo un mismo grupo. La expansión hacia Goiás llegó con la Usina Boa Vista, en Quirinópolis. La planta había sido desarrollada a través de Nova Fronteira Bioenergia, una sociedad creada en 2010 entre São Martinho y Petrobras Biocombustível. En 2017, São Martinho pasó a controlar el 100% de la compañía y consolidó la operación dentro de su estructura.
Así se conformó el grupo actual, con cuatro ingenios y una capacidad de procesamiento cercana a 24,5 millones de toneladas de caña por campaña. La compañía salió a Bolsa en Brasil en 2007 y actualmente sus acciones cotizan en B3. El control continúa en manos de Luiz Ometto Participações, que concentra las acciones ordinarias de São Martinho.

El negocio consiste en decidir qué hacer con cada tonelada de caña según los precios y las condiciones del mercado. Parte de la materia prima se destina a azúcar y otra a etanol, mientras que el bagazo que queda después de extraer el jugo se utiliza para generar electricidad. En algunas de sus plantas, la compañía puede modificar la proporción destinada a azúcar o alcohol de acuerdo con las condiciones comerciales.
La escala de producción permite dimensionar el negocio. En la campaña 2025/26, São Martinho procesó aproximadamente 21,9 millones de toneladas de caña y 521.000 toneladas de maíz. En ese período vendió cerca de 1,4 millones de toneladas de azúcar, 1.200 millones de litros de etanol, 1,1 millones de MWh de electricidad renovable y 137.000 toneladas de DDGS, un subproducto del etanol de maíz utilizado como alimento para animales.
En ese ejercicio, la compañía tuvo una facturación de 7.435 millones de reales, que al tipo de cambio actual equivale a unos 1.443 millones de dólares. El EBITDA ajustado fue de 3.503 millones de reales, unos 680 millones de dólares, mientras que la ganancia neta alcanzó 836 millones de reales, alrededor de 162 millones de dólares.

El etanol fue el principal negocio por facturación, con ingresos por unos 3.470 millones de reales, equivalentes a 673 millones de dólares. El azúcar aportó aproximadamente 3.219 millones de reales, unos 625 millones de dólares, mientras que la venta de electricidad generó cerca de 286 millones de reales, alrededor de 55 millones de dólares.
Los resultados muestran también cuánto pesa el ciclo agrícola sobre las cuentas. En la campaña anterior, 2024/25, la compañía había procesado 21,8 millones de toneladas de caña y sufrió el impacto de los incendios que afectaron a los cañaverales de São Paulo. La empresa estimó entonces que el fuego había destruido alrededor de un millón de toneladas de caña propia.
El balance más reciente también refleja una operación que necesita una fuerte cantidad de capital. A marzo de 2026, la deuda neta rondaba los 4.900 millones de reales, unos 951 millones de dólares, mientras que al cierre del primer trimestre de la campaña 2026/27 había subido a aproximadamente 5.200 millones de reales, equivalentes a 1.009 millones de dólares.
Durante ese primer trimestre, la facturación fue de 1.530 millones de reales, unos 297 millones de dólares, mientras que el EBITDA ajustado llegó a 582 millones de reales, alrededor de 113 millones de dólares. La ganancia neta fue de 38 millones de reales, unos 7,4 millones de dólares.
Una de las principales apuestas de la compañía para los próximos años está fuera de la caña. São Martinho está ampliando el negocio de etanol de maíz, especialmente a través de la Usina Boa Vista. Allí la producción se integra con la operación de caña y, además del combustible, genera DDGS y aceite de maíz.
La estrategia apunta a utilizar dos materias primas diferentes para producir biocombustibles y aprovechar durante más meses del año la infraestructura industrial. Para 2026/27, la compañía prevé procesar alrededor de 23,7 millones de toneladas de caña y contempla inversiones por unos 2.900 millones de reales, equivalentes a aproximadamente 563 millones de dólares. Una parte importante de ese desembolso está destinada a la ampliación y modernización del negocio de etanol de maíz.
El grupo también comenzó a desarrollar el negocio del biometano, producido a partir de residuos de la actividad agroindustrial. En 2025 puso en marcha una planta vinculada a la Usina Santa Cruz, en Américo Brasiliense, con una inversión cercana a 250 millones de reales, unos 49 millones de dólares.
A la expansión industrial se sumó el crecimiento de la base agrícola. En 2025, São Martinho acordó con Raízen la adquisición de activos biológicos y derechos vinculados a la antigua Usina Santa Elisa por hasta 242 millones de reales, unos 47 millones de dólares. La operación comprende unas 10.600 hectáreas y tiene como objetivo aportar más caña a la Usina São Martinho, ubicada en Pradópolis.
El grupo también tiene una ventaja logística importante para este negocio. Sus ingenios cuentan con acceso a rutas y ferrocarril y la compañía comercializa directamente su producción desde 2008, cuando dejó de formar parte de Copersucar, una cooperativa que reúne a empresas y productores del sector azucarero y que se ocupa de comercializar y exportar azúcar y etanol de sus asociados. El azúcar se transporta en buena medida por tren, mientras que la ubicación de las plantas facilita la distribución de etanol hacia los principales centros de consumo.
Más de siete décadas después de que aquella antigua explotación cafetera comenzara a transformarse, São Martinho mantiene a la caña como el centro de su negocio, pero ya no depende de un solo producto. El grupo combina azúcar, etanol de caña, etanol de maíz, electricidad, biometano y derivados, mientras busca aumentar el rendimiento económico de las materias primas que procesa.




