SLC Agrícola es una de las mayores productoras de soja, algodón y maíz de Brasil. Para la campaña 2025/26 proyectó cultivar 837.200 hectáreas, una superficie 13,8% mayor a la del ciclo anterior. La compañía tiene 26 unidades productivas distribuidas en ocho estados y, además de agricultura, desarrolla ganadería integrada y produce semillas de soja y algodón.

La escala permite entender el negocio, pero no explica por sí sola cómo llegó hasta ahí. La historia de SLC comenzó mucho antes de que se convirtiera en una de las grandes empresas agrícolas de Brasil, cuando la familia fundadora todavía estaba dedicada a fabricar maquinaria para el campo.

El origen se remonta a 1945, en Horizontina, en el estado de Rio Grande do Sul. El Grupo SLC comenzó reparando y fabricando implementos agrícolas y fue creciendo a medida que avanzaba la mecanización del campo brasileño. En 1965 produjo la primera cosechadora autopropulsada fabricada en Brasil y durante las siguientes décadas desarrolló un importante negocio de maquinaria.

En 1979 llegó un acuerdo que cambiaría esa historia. John Deere ingresó como socio de SLC, con una participación del 20%, y ambas compañías comenzaron a fabricar maquinaria juntas en Brasil. La asociación creció durante los años siguientes, hasta que en 1999 John Deere compró el 100% del negocio de maquinaria agrícola de SLC. La familia Logemann dejó así una actividad industrial que había desarrollado durante más de medio siglo y concentró cada vez más sus esfuerzos en el negocio agrícola.

Ese negocio ya había comenzado a crecer por su cuenta. En 1977 SLC había creado su división agrícola y en 1980 compró una estancia en Goiás, dando el primer paso importante para llevar la producción desde el sur hacia el centro de Brasil. La apuesta por el Cerrado terminó siendo determinante: allí se concentraría buena parte de la expansión posterior de la compañía.

En 2007 SLC Agrícola salió a Bolsa. El acceso al mercado de capitales le permitió acelerar el crecimiento y desarrollar un modelo que con el tiempo fue dejando de depender exclusivamente de la compra de campos. La empresa comenzó a combinar tierras propias, arrendamientos, adquisiciones y asociaciones con inversores, una estrategia que le permite sumar superficie sin inmovilizar todo el capital necesario para comprar cada hectárea.

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Ese modelo explica la dimensión actual. SLC Agrícola está presente en Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Goiás, Minas Gerais, Bahia, Maranhão, Piauí y Pará, buena parte de ellos dentro de la región agrícola del Cerrado. Para la campaña 2025/26 proyectaba 837.200 hectáreas, con soja como principal cultivo, seguida por algodón y maíz de segunda.

El crecimiento más reciente volvió a apoyarse en adquisiciones y alquileres. En 2025 incorporó unas 100.000 hectáreas arrendadas y concretó cinco operaciones corporativas. La principal fue la compra de Sierentz Agro Brasil, una compañía dedicada a producir soja, maíz y otros cultivos, además de desarrollar ganadería integrada. La operación involucró unas 96.000 hectáreas físicas en Maranhão, Piauí y Pará y tuvo un valor final de 129 millones de dólares.

También compró 47.822 hectáreas de Agrícola Xingu, distribuidas entre Bahia y Minas Gerais, por 913 millones de reales, equivalentes a unos 179 millones de dólares. Y adquirió por 103 millones de reales, unos 20 millones de dólares, la participación de Mitsui en SLC-MIT, una asociación que sumó más de 27.000 hectáreas cultivables a los resultados de la compañía.

La empresa, además, comenzó a utilizar asociaciones con fondos de inversión para financiar parte de su expansión. En 2025 recibió 913,8 millones de reales, unos 179 millones de dólares, de fondos administrados por BTG Pactual y prevé otros 119,2 millones de reales, alrededor de 23 millones de dólares, para 2026. Una parte de esos recursos está destinada a desarrollar sistemas de riego sobre 21.033 hectáreas en Bahia.

La productividad es una de las variables que explican la rentabilidad. En la campaña 2024/25, la soja alcanzó un rendimiento promedio de 3.961 kilos por hectárea, 21,4% más que el ciclo anterior y 9,4% por encima del promedio brasileño. El maíz de segunda  llegó a 8.304 kilos por hectárea, también un récord para la compañía.

El algodón ocupa un lugar importante dentro de la estructura porque SLC Agrícola no solamente lo produce, también cuenta con infraestructura para procesarlo y comercializarlo. En 2025 alcanzó un récord de exportaciones de fibra, con unas 369.000 toneladas.

Las semillas forman otro negocio. A través de SLC Sementes, la compañía produce semillas de soja y algodón para sus propios campos y para otros productores. La ganadería, en tanto, funciona como actividad complementaria dentro de sistemas que combinan agricultura, ganadería y forestación.

El tamaño de la operación se reflejó en las cuentas de 2025. SLC Agrícola registró 8.553 millones de reales, unos 1.677 millones de dólares, en ingresos netos, 23,7% más que en 2024. El resultado operativo antes de depreciaciones, amortizaciones, intereses e impuestos, ajustado por la compañía, llegó a 2.665 millones de reales, alrededor de 522 millones de dólares, mientras que la ganancia neta alcanzó 565,2 millones de reales, unos 111 millones de dólares, un 17,3% más que un año antes.

Las tierras propias son, justamente, uno de los grandes activos de SLC. En junio de 2026 la compañía valuaba sus tierras agrícolas en alrededor de 2.279 millones de dólares, y estimaba un valor neto de activos de 13.824 millones de reales, alrededor de 2.711 millones de dólares. Ese patrimonio funciona como respaldo y como fuente potencial de valorización, pero no elimina la necesidad de capital de trabajo que requiere una operación agrícola de esta escala.

El negocio también está expuesto a los precios internacionales de soja, maíz y algodón y a las variaciones del tipo de cambio. Para reducir ese riesgo, SLC utiliza contratos de cobertura y vende parte de su producción por anticipado. Al cierre de 2025, por ejemplo, ya tenía cubierto 74,8% de la soja, 43,8% del maíz y 80,7% del algodón de la campaña 2025/26, incluyendo compromisos comerciales.

La expansión agrícola tiene además una restricción ambiental cada vez más importante. Desde 2021 SLC Agrícola mantiene una política de desmonte cero, por la cual asegura que no convierte vegetación nativa para ampliar sus áreas productivas. En 2025, sin embargo, los incendios afectaron 14.057 hectáreas de áreas propias destinadas a preservación.

SLC Agrícola llegó así a una posición que resulta difícil de explicar solamente por la cantidad de campos. Su historia muestra una transformación poco habitual: el grupo familiar que comenzó fabricando maquinaria agrícola, que llegó a asociarse con John Deere y finalmente vendió ese negocio a la compañía estadounidense, terminó concentrando su capital en la producción agropecuaria.

Hoy su estrategia combina tierra, escala, alquileres, asociaciones, tecnología y acceso al mercado de capitales.