En un local comercial alquilado en la Ciudad Vieja, el casco histórico de Montevideo, comenzaba la construcción de un túnel que tenía pensado para su otro extremo a una sucursal del BBVA. La obra subterránea estaba planeada para cometer lo que las autoridades uruguayas denominaron como un intento de “el robo del siglo”, pero una llamada anónima alertando por una boca de drogas frustró los planes.
El descubrimiento público de esta situación llamó la atención en Uruguay en la primera semana de febrero y fue tema de conversación durante varios días. Con el paso de los meses, y con una repercusión mediática menor, el caso avanzó a nivel judicial, hubo condenas y se conoció el rol que tenía cada uno de los integrantes de la banda.
Esta semana hubo una audiencia de un juicio abreviado –que implica que los imputados reconocen su delito a cambio de una condena menor– en la que fueron condenados cinco brasileños, un paraguayo y una uruguaya por el intento de robo a un banco, informó La Diaria.

La condena para ellos fue por los delitos de asociación para delinquir y tentativa de hurto por 12 meses.
Los roles y el descubrimiento de que se construía un túnel
Fue una llamada anónima la que alertó de una boca de droga y esto derivó en una investigación que encontró que una banda internacional de al menos once personas intentaba robar un banco. Era septiembre de 2025 cuando la persona que alertó a la Policía dijo que había un lugar de venta de drogas en la zona cerca a los balnearios de Canelones.
La Policía se trazó el objetivo de desbaratar a una banda dedicada al narcotráfico, pero la investigación avanzó hacia otro lugar: los agentes terminaron descubriendo un local alquilado en el casco histórico, desde donde partía el túnel para robar el banco. Fue en diciembre que la Policía recibió la información de un posible ataque a una entidad financiera y los cabos de dos investigaciones que avanzaban en paralelo se ataron.
La jueza Diovanet Olivera recordó en la sentencia de condena que el caso se comenzó a investigar por esta boca de drogas, como recuerda la nota de La Diaria.
A partir de esta información, se comenzó a hacer el seguimiento de un auto Chevrolet gris y se terminó identificando a uno de los imputados en la causa: el uruguayo Jorge Fulco. Él era el responsable de trasladar desde la costa hasta el casco histórico a los brasileños Marcelo Batista Costa, Eduardo Félix Farias y Raimundo de Souza, los tres vinculados a la organización brasileña Primer Comando Da Capital (PCC).
Fulco viajaba hasta el local, donde cargaban y descargaban cajas. Después de la descarga, los paraguayos cerraban el inmueble con candado y se encontraban con Fulco en la rambla de Montevideo, ubicada a pocas cuadras. Mientras, los otros brasileños hacían los trabajos de excavación.

Lo primero que pensó la policía cuando detectó el ingreso de comida y bebida al local fue que allí se acopiaba droga. Sin embargo, en esas cajas trasladaban ropa de trabajo, herramientas y tierra.
En la audiencia, a su vez, la Fiscalía pidió la ampliación de la imputación de una ciudadana paraguaya que fue la responsable de alquilar el local de la Ciudad Vieja en el que se inició la construcción del túnel. El contrato para ese inmueble comenzó en junio de 2025 y fue firmado por dos años.
Además, la paraguaya también había alquilado una casa en El Pinar, un balneario de la costa de Canelones ubicado a 30 kilómetros de la Ciudad Vieja y en la que vivían otros extranjeros para concretar el robo. Además, la imputada era inquilina de otro inmueble en Shangrilá, otro balneario de la costa canaria.

A ella se le incautaron tres documentos de identidad falsos (dos argentinos y uno brasileño), además de una libreta de conducir argentina que también era falsa. Estas situaciones también dieron el argumento para que se le agregara el delito de uso de documento público falso.
Cómo se construyó el túnel
Los ciudadanos brasileños comenzaron a construir con herramientas manuales y llegaron hasta los 260 metros, con una altura de 40 centímetros, según el artículo del medio uruguayo. Además, llegaron a conectarlo con la red del sistema de drenaje de la Ciudad Vieja.
El día del descubrimiento fueron encontrados haciendo las tareas de excavación Marcelo Batista, Eduardo Farías y Raimundo de Souza, viejos conocidos en la región porque (al menos los últimos dos) tenían antecedentes de robar bancos a través de túneles.

Los delincuentes apuntaban hacia la bóveda de BBVA, donde Fulco tenía dos tarjetas y había registrado un cofre de seguridad. Allí se encontraron dos contratos de vehículos.
Su ex pareja también fue condenada en calidad de cómplice: las comunicaciones interceptadas determinaron que la mujer estaba al tanto de las tareas de excavación en el lugar.
Delincuentes que eran viejos conocidos
La Policía uruguaya intercambió información con el resto de los países de la región para saber los antecedentes de los delincuentes. En Brasil, se encontraron con que esos nombres ya habían estado vinculados a otros robos bancarios.
El modus operandi a lo largo del tiempo era similar: alquilaban una vivienda o un local comercial muy cerca de su objetivo y cavaban túneles.
Uno de los intentos que protagonizaron en Brasil fue exitoso: los ladrones cavaron un túnel desde una casa vecina de unos 200 metros de largo y vaciaron las oficinas del Banco Central en la ciudad de Fortaleza, norte del país, durante el fin de semana. Se llevaron unos USD 60 millones.
El segundo caso al que se los vincula, según el informe de la televisión uruguaya, es al robo de un banco en San Pablo en 2017. Pero esta vez no lo lograron, como sucedió en Uruguay.


