
La intolerancia encabeza las llamadas a la Línea 123 en Bogotá: entre el 1 de enero de 2022 y el 31 de mayo de 2026, las riñas, el ruido excesivo y el maltrato sumaron cerca de cuatro millones de reportes. El concejal Jesús Araque alertó que estos conflictos reflejan problemas de convivencia que requieren acciones para recuperar el respeto por las normas y la solución pacífica de diferencias.
La Línea 123 recibió 10.415.058 llamadas durante el periodo analizado, según las cifras divulgadas por el cabildante. Las riñas fueron el motivo más frecuente, con 1.957.736 reportes, seguidas por ruido excesivo, con 1.481.735, y accidentes de tránsito, con 1.044.984.
El análisis muestra que las principales alertas ciudadanas no se limitan a delitos como hurtos o narcóticos. Una proporción alta de los reportes corresponde a hechos cotidianos de convivencia, como discusiones, exceso de ruido, maltrato, vehículos mal estacionados y situaciones que requieren verificación de las autoridades.
Bogotá registró cerca de dos millones de llamadas por riñas en poco más de cuatro años, lo que convierte este comportamiento en el principal motivo de reporte a la Línea 123. La cifra evidenció que los conflictos entre ciudadanos, junto con el ruido y el maltrato, mantienen presión sobre la atención de emergencias y la capacidad institucional para responder a hechos de mayor gravedad.

Araque señaló que una misma situación puede generar varios reportes de ciudadanos. Aun así, advirtió que las cifras muestran una problemática persistente relacionada con la intolerancia, el consumo de licor y otras sustancias, así como con la limitación de efectivos policiales disponibles en las calles.
El ranking de los diez motivos con más reportes al 123
La investigación presentada por el concejal Jesús Araque identificó los siguientes diez motivos como los más reportados a la Línea 123 entre enero de 2022 y mayo de 2026:
- Riñas: 1.957.736 llamadas.
- Ruido excesivo: 1.481.735 llamadas.
- Accidentes de tránsito: 1.044.984 llamadas.
- Verificación de situaciones: 587.934 llamadas.
- Maltrato: 555.488 llamadas.
- Hurto en proceso: 433.369 llamadas.
- Personas o vehículos sospechosos: 360.562 llamadas.
- Narcóticos: 317.732 llamadas.
- Vehículos mal estacionados: 235.698 llamadas.
- Hurto consumado: 201.005 llamadas.
Las riñas constituyen la categoría más numerosa del ranking. La cifra supera por más de 475.000 reportes a las llamadas relacionadas con ruido excesivo, el segundo asunto que más inquieta a los ciudadanos.
Los accidentes de tránsito ocupan el tercer lugar, con más de un millón de llamadas. Estos reportes incluyen hechos que afectan la movilidad y requieren atención de las autoridades o de organismos de emergencia.

El cuarto puesto corresponde a verificaciones de situaciones, categoría que agrupa solicitudes ciudadanas para confirmar posibles hechos que pueden afectar la seguridad, la convivencia o la integridad de personas en determinados sectores.
El maltrato aparece en quinto lugar, con más de 555.000 llamadas. Sumado a riñas y ruido excesivo, este tipo de reportes alcanza cerca de cuatro millones de comunicaciones, de acuerdo con el análisis entregado por el concejal.
Riñas, ruido y maltrato concentran los problemas de convivencia
Para Araque, los datos permiten establecer que muchos de los conflictos que afectan la tranquilidad de Bogotá no comienzan necesariamente con hechos delictivos, sino con comportamientos asociados a la intolerancia y la falta de respeto por los demás.
“Las cifras muestran una realidad que no podemos ignorar: muchos de los conflictos que afectan la seguridad y tranquilidad de los ciudadanos nacen de la intolerancia y del irrespeto por el otro”, afirmó el concejal.
El cabildante pidió fortalecer la cultura ciudadana como una herramienta de prevención. Su planteamiento apunta a que la respuesta institucional no se concentre únicamente en combatir el delito, sino también en reducir conductas que pueden escalar hacia agresiones o afectar la vida cotidiana de barrios y sectores comerciales.

Las cifras entregadas por la Secretaría de Seguridad para julio de 2026 muestran que los incidentes asociados a riñas aumentaron 1,76% frente al mismo mes de 2025. En el acumulado del año, las llamadas por riñas crecieron 5,97%, mientras los reportes de ruido subieron 8,77%.
Durante julio también se registraron reducciones en reportes por ruido, con una caída de 2,54%, disparos, con 8,96%, y narcóticos, con 5,95%, frente al mismo mes del año anterior. En el acumulado de 2026, las llamadas por disparos aumentaron 5,56%, mientras los incidentes por narcóticos bajaron 0,23 %.
Suba, Kennedy y Engativá aparecen de forma recurrente entre las localidades con mayor concentración de reportes por riñas, movilidad, consumo de sustancias psicoactivas y vehículos abandonados. En las llamadas relacionadas con maltrato, Kennedy, Suba y Bosa presentan los mayores registros, según el análisis divulgado.
Llamadas improcedentes afectan la capacidad de respuesta
El uso de la Línea 123 también enfrenta un problema relacionado con comunicaciones que no corresponden a emergencias. Con corte al primer semestre de 2026, se recibieron más de 3,2 millones de llamadas, de las cuales solo 1,1 millones fueron clasificadas como procedentes.
Esto significa que más del 65% de las comunicaciones fueron catalogadas como improcedentes. Entre ellas figuran bromas, acoso a los operadores, solicitudes de información y otros usos que no requieren la activación de una respuesta de emergencia.

La ciudad registra un promedio de 22 mil llamadas diarias al 123, equivalente a cerca de 900 por hora. El secretario de Seguridad, César Restrepo, pidió a la ciudadanía utilizar el canal de manera responsable para evitar demoras en situaciones que impliquen riesgo para la vida o la integridad de las personas.
“No es un juego: detrás de cada llamada al 123 hay un equipo listo para salvar vidas”, afirmó Restrepo. El funcionario explicó que la línea recibe, clasifica y dirige los casos a entidades como la Policía y los organismos de emergencia.
La Línea 123 también funciona como una herramienta para identificar patrones y zonas con mayor ocurrencia de hechos que afectan a los habitantes. Las cifras de riñas, ruido, accidentes y maltrato permiten orientar medidas de prevención, control y mediación en las localidades con más reportes.




