Roberto Lavagna y la diputada Natalia De la Sota

El exministro de Economía y excandidato presidencial Roberto Lavagna reapareció públicamente con definiciones sobre la situación económica argentina, cuestionamientos a la política industrial del Gobierno de Javier Milei y una advertencia sobre las inversiones que están eligiendo a Brasil como destino. Durante un encuentro del Instituto Consenso Federal, el economista coincidió con la diputada nacional Natalia de la Sota en que la macroeconomía y la microeconomía forman parte de una misma realidad y atraviesan dificultades.

La reaparición de Lavagna ocurrió durante una jornada del ciclo de Formación y Capacitación 2026 del Instituto Consenso Federal, que dirige el exdiputado nacional Alejandro “Topo” Rodríguez, histórico aliado político del exministro y actual colaborador de la diputada cordobesa.

El encuentro fue grabado el jueves en un estudio de streaming de la Ciudad de Buenos Aires y difundido el viernes a través del canal de YouTube del instituto. La actividad tuvo como eje “Un lugar en el mundo para Argentina” y contó con la participación de Francisco Zanichelli y Gonzalo Fiore Viani, dos jóvenes profesionales especializados en relaciones internacionales.

La convocatoria estuvo vinculada con la publicación del libro Un lugar en el mundo para Argentina: el legado delasotista, que recupera el pensamiento y las propuestas de política exterior del exgobernador cordobés José Manuel de la Sota. La obra cuenta con un prólogo escrito por Lavagna.

El exministro, que mantiene un perfil público bajo desde hace varios años, aceptó participar de la conversación para exponer sus reflexiones sobre las posibilidades de desarrollo de la Argentina, su inserción internacional y la importancia estratégica del vínculo con Brasil.

Aunque el encuentro estuvo dedicado principalmente a las relaciones internacionales, Lavagna introdujo definiciones sobre la orientación de la política económica y sus consecuencias sobre la producción y el empleo.

Una de las declaraciones más relevantes surgió cuando se abordó la situación de la industria automotriz y la competencia entre Argentina y Brasil para captar inversiones vinculadas con las nuevas tecnologías.

Hoy la industria automotriz está en riesgo, en grave riesgo, más en Argentina que en Brasil, que ha sido más cuidadoso y que, de hecho, hoy está atrayendo fábricas para autos eléctricos en Brasil”, sostuvo Lavagna.

El economista desarrolló su planteo a partir de la pérdida de oportunidades de complementación industrial entre ambos países y advirtió sobre las consecuencias del debilitamiento de los mecanismos de integración regional.

“Sin el acuerdo, por habérselo dejado de lado, las inversiones van a Brasil sin ningún lugar a duda, porque es un mercado tres veces más grande que el de Argentina y porque tiene políticas proproducción y no exclusivamente políticas que miran el tema de las finanzas”, afirmó.

La definición marcó uno de los principales contrastes de su intervención. Lavagna destacó que Brasil mantiene políticas orientadas a promover la producción y atraer inversiones industriales, mientras cuestionó una orientación concentrada en las variables financieras.

En su exposición, vinculó la situación de la industria automotriz con las oportunidades que ofrece la transición tecnológica internacional, en especial la producción de vehículos eléctricos y el desarrollo de cadenas de valor compartidas entre Argentina y Brasil.

El planteo surgió después de una intervención de Zanichelli, quien señaló que Brasil utiliza herramientas comerciales y productivas para incentivar la fabricación de automóviles eléctricos en su territorio, mientras la Argentina cuenta con recursos estratégicos como el litio.

El autor del libro mencionó la importancia del sector automotor para el empleo industrial de Córdoba y la posibilidad de que ambos países se complementen en la producción de nuevas tecnologías.

Lavagna coincidió con esa mirada y sostuvo que el debilitamiento de la integración económica regional reduce las posibilidades argentinas de participar de esas inversiones.

“Por haber dejado de lado el Mercosur, algunas de estas nuevas industrias podrían estar en ese proceso de complementación que se había negociado con Brasil, de ustedes hacen esto, nosotros hacemos esto otro y se produce la integración”, explicó.

La referencia al Mercosur ocupó una parte sustantiva de la conversación. El exministro recordó su participación en los primeros acuerdos de integración con Brasil durante el gobierno de Raúl Alfonsín y reivindicó el carácter estratégico de aquella decisión.

En ese contexto, formuló otra de las definiciones económicas más relevantes del encuentro: “En estos años a Brasil le ha ido mejor porque hizo las cosas mejor. Brasil ha crecido cuando Argentina, desde 2011 en adelante, está totalmente estancada”.

La referencia al estancamiento argentino desde 2011 extendió su diagnóstico más allá de la actual administración. Lavagna ubicó las dificultades de crecimiento en una trayectoria de largo plazo y utilizó la comparación con Brasil para explicar las diferencias entre las estrategias de desarrollo de ambos países.

A su entender, las decisiones de política económica e integración internacional tienen consecuencias directas sobre las posibilidades de crecimiento, la generación de empleo y la captación de inversiones.

La definición sobre la macroeconomía

Hacia el final del encuentro se produjo otro de los momentos políticamente más relevantes de la conversación.

Natalia de la Sota retomó una idea que atribuyó al propio Lavagna y planteó una crítica al diagnóstico económico que diferencia el ordenamiento de las variables macroeconómicas de las dificultades que persisten en la economía cotidiana.

La diputada sostuvo que la situación económica debe analizarse de manera integral y formuló una afirmación que recibió el asentimiento expreso del exministro.

El intercambio fue el siguiente:

Natalia de la Sota: —Hay una cosa que dice Roberto que a mí me encanta. Yo la voy a decir y vos, si querés, la explicás. No hay macro y microeconomía, ¿no? Yo te he escuchado decirlo y es bueno que entendamos esto. No es que la macro está bien y qué bueno. No, la macro está mal y la micro está mal. Es una sola cosa, ¿no?

Roberto Lavagna: —Así es.

Natalia de la Sota: —¿Está muy bien?

Roberto Lavagna: —Así es. Son una misma cosa.

La secuencia resulta significativa porque Lavagna asintió cuando De la Sota afirmó que “la macro está mal y la micro está mal” y luego ratificó que ambas dimensiones de la economía deben considerarse una misma realidad.

El exministro avaló así el diagnóstico crítico formulado por la diputada, aunque la afirmación inicial sobre el estado de la macroeconomía fue pronunciada por ella.

La definición introduce una diferencia conceptual con el discurso económico del Gobierno, que destaca el ordenamiento de las cuentas públicas y la estabilización de las principales variables macroeconómicas.

Lavagna y De la Sota plantearon la necesidad de evaluar los resultados económicos a partir de su impacto sobre la producción, la actividad industrial, el empleo y las condiciones de vida de la población.

Durante la conversación, el exministro también vinculó la fortaleza económica con la organización institucional del país y sostuvo que ambas dimensiones resultan necesarias para construir una posición internacional consistente.

“Hay que pensar en dos grandes patas sobre las cuales sostener ese papel en el mundo. Por un lado, un país organizado institucionalmente en todos sus estratos, ordenado, con capacidad de consensos, con capacidad de cambios cuando los cambios son requeridos por la realidad”, explicó.

Y completó su planteo con la necesidad de que esa organización institucional permita sostener “un proyecto económico social de progreso, de movilidad social”.

Lavagna destacó que el crecimiento debe traducirse en desarrollo y alcanzar también a los sectores menos favorecidos de la sociedad.

Brasil, el Mercosur y las diferencias en política exterior

La diputada De la Sota con el ex ministro de Hacienda de Brasil y actual candidato en San Pablo, Fenando Haddad

La relación con Brasil constituyó el eje principal de la exposición del exministro, quien recuperó su experiencia durante los primeros acuerdos de integración económica impulsados por Alfonsín y el entonces presidente brasileño José Sarney.

Lavagna recordó que durante aquel proceso se estableció un mecanismo de encuentros periódicos entre los presidentes para garantizar el avance de la integración y señaló que el acercamiento entre los dos países despertó interés internacional.

En su reconstrucción, mencionó los antecedentes de cooperación promovidos por dirigentes argentinos de distintas tradiciones políticas, entre ellos Julio Argentino Roca, Juan Domingo Perón y Arturo Frondizi.

Para Lavagna, la relación bilateral representa una decisión estratégica que trasciende las diferencias ideológicas entre los gobiernos.

“La geografía siempre estuvo ahí. Nunca se había modificado. No era la geografía, era una decisión política, era una visión de lo que ambos países podían hacer”, señaló.

También consideró que el proyecto de integración sufrió modificaciones durante los años noventa, cuando se adoptó un criterio de apertura más automática y se redujo el papel del Estado en la orientación del proceso.

A esa trayectoria agregó las dificultades recientes en el vínculo político entre los dos países.

Lavagna habló de “relaciones personales tan complejas” impulsadas desde Argentina, en una referencia al deterioro del vínculo entre los gobiernos de Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva.

Pese a esas diferencias, sostuvo que la integración conserva una importancia central para el desarrollo argentino y que debería recuperar protagonismo dentro de la política exterior.

La relación con Brasil debe tener prioridad”, planteó, y extendió esa consideración a Uruguay, Paraguay y Chile.

En ese marco, también defendió la necesidad de que Argentina participe de espacios internacionales más amplios que permitan ampliar su capacidad de negociación.

Entre ellos mencionó a los BRICS, el agrupamiento que reúne a Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica y otros países incorporados posteriormente.

“Esto no es contra nadie ni implica que uno tenga que elegir Estados Unidos. De ninguna manera. Esto es un instrumento de negociación que lo que hace es generar una mayor capacidad de acción en un mundo que hoy no es unipolar”, sostuvo.

Lavagna describió el escenario internacional como un mundo “multipolar, asimétrico” y consideró que los agrupamientos regionales y multilaterales permiten mejorar la posición negociadora de países como Argentina.

De la Sota recordó entonces que Argentina había sido invitada a incorporarse a los BRICS y que Milei decidió desistir de ese ingreso. Lavagna confirmó el antecedente y asintió ante la observación de la diputada.

El exministro también se pronunció sobre el papel de los organismos multilaterales y cuestionó el debilitamiento de las instituciones internacionales.

“Hoy creo que hay que defender los organismos internacionales que han sido de alguna manera atacados en los últimos dos años, desde la Organización Mundial de la Salud hasta obviamente la Organización Mundial de Comercio y hasta Naciones Unidas, que ha sido puesta de alguna manera en tela de juicio”, expresó.

Su planteo incluyó una definición sobre la autonomía que debería preservar Argentina en sus relaciones con las principales potencias.

Lavagna sostuvo que el país debe encontrar un equilibrio que le permita defender sus intereses sin asumir una posición de confrontación permanente ni aceptar una inserción internacional subordinada.

“No se hace con prepotencias de autarquía, de país como si fuéramos potencia, pero tampoco se hace por la vía de bajar la cabeza y transformarse en un elemento absolutamente subsidiario”, afirmó.

Y sintetizó esa posición con una frase: “Ni subordinación ni populismo barato”.

La participación en el encuentro del Instituto Consenso Federal representó una nueva intervención pública de Lavagna, quien desde hace tiempo mantiene una presencia limitada en el debate político nacional.

Su anterior reaparición había sido el 28 de marzo de este año, cuando difundió un mensaje sobre el fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York que favoreció a la Argentina en el litigio por la expropiación de YPF.