Las redes sociales se convirtieron en uno de los primeros lugares donde muchas mujeres buscan información sobre anticoncepción. Sin embargo, cuando llega el momento de tomar una decisión, la consulta médica continúa ocupando un lugar central. Así lo reflejó una encuesta de la Asociación Médica Argentina de Anticoncepción (AMADA), cuyos resultados fueron analizados por Daniela Blanco, directora editorial de Infobae, durante Infobae al Mediodía.

El relevamiento consultó a 314 profesionales de la salud y 2.000 mujeres de entre 15 y 49 años de todo el país. Aunque los médicos identificaron a las redes sociales como una fuente frecuente de información, el 96,84% de las mujeres aseguró que prefiere recurrir a profesionales de la salud para informarse sobre anticoncepción.

Blanco vinculó los resultados con el Día Mundial de la Anticoncepción, que se conmemora cada 26 de septiembre, y destacó la importancia de que la búsqueda de información que comienza en internet pueda continuar en un ámbito profesional.

Probablemente arranca la búsqueda de info en redes, pero debe terminar en el consultorio para que esa elección, incluso va a sufrir cambios, sea acompañada de un experto”, sostuvo.

El preservativo cumple una doble función en la anticoncepción porque previene embarazos y también protege frente a ITS como VIH, sífilis y gonorrea

Una elección anticonceptiva que debe ser personalizada

Uno de los principales puntos que planteó Blanco fue que no existe un método anticonceptivo universalmente adecuado. La elección depende de las características y necesidades de cada persona y puede modificarse a lo largo del tiempo. Por eso, al referirse a la información que circula en redes sociales, remarcó que esos contenidos pueden servir como una primera aproximación, pero no reemplazan la evaluación de un especialista.

Elegir un método anticonceptivo es absolutamente un ‘tailor made’, un traje a medida”, explicó, y señaló que una adolescente puede realizar una consulta incluso antes de iniciar su vida sexual para conocer las alternativas disponibles y tomar una decisión informada.

Ante una consulta de Mayol, planteó que una joven que prevé iniciar relaciones sexuales puede acercarse previamente a un profesional. “Idealmente, Fede, es que una jovencita que tenga en mente tener relaciones con su novio, con su pareja, pueda preventivamente empezar a tomar pastillas anticonceptivas”, indicó.

Los métodos, además, pueden cambiar con el paso de los años y de acuerdo con las circunstancias personales. Blanco mencionó las pastillas, los parches y el DIU como algunas de las opciones disponibles y remarcó que la elección depende, entre otros factores, de la edad, los antecedentes y las características de cada vínculo.

La telemedicina facilita el acceso a mifepristona y misoprostol en estados donde rige la prohibición del aborto. (Reuters)

También se refirió a la evolución de los anticonceptivos hormonales y a los temores que históricamente generaron las píldoras. Según explicó, las formulaciones actuales presentan dosis hormonales diferentes a las de generaciones anteriores.

La primera consulta ginecológica y el acompañamiento familiar

La conversación también puso el foco en el momento adecuado para realizar la primera consulta ginecológica. Blanco mencionó encuestas que ubican ese primer contacto aproximadamente entre los 13 y los 15 años y destacó la importancia de que los adultos acompañen a los adolescentes sin invadir su privacidad.

La edad temprana de ese primer acercamiento, sostuvo, vuelve especialmente importante el acompañamiento familiar y profesional. “Es temprano, por lo tanto es sustantivo acompañar con una elección”, planteó, al destacar que la consulta no debería limitarse a la prescripción de un método anticonceptivo.

En ese espacio también pueden abordarse cuestiones vinculadas con la sexualidad, el consentimiento, la prevención y las expectativas que rodean el inicio de las relaciones.

Duffard cuestionó, en ese sentido, la idea de que la primera experiencia sexual de una mujer deba estar necesariamente vinculada con una relación romántica. “Lo que sí me parece que estaría bueno es que sea por decisión y que esa persona que está decidiendo dar ese paso tenga la madurez para poder después habitar ese momento”, planteó.

Daniela Blanco sostuvo que la elección de un método anticonceptivo debe ser personalizada y puede cambiar según la edad, los antecedentes y las circunstancias de cada persona (Imagen Ilustrativa Infobae)

Blanco coincidió y extendió la reflexión a los varones. “Ninguna mujer, ningún jovencito tiene que ir a una primera vez por obligación”, afirmó, al referirse a las presiones sociales y a los modelos de comportamiento que también se reproducen en redes sociales y contenidos audiovisuales.

El preservativo, una herramienta clave frente a las ITS

Otro de los ejes de la conversación fue el uso del preservativo y la necesidad de no reducir la discusión sobre anticoncepción a la prevención de embarazos.

Blanco destacó que, a diferencia de los métodos hormonales, el preservativo ofrece además protección frente a infecciones de transmisión sexual (ITS) como VIH, sífilis y gonorrea.

El preservativo cumple dos en uno: propone un método de anticoncepción, que lo va a usar el varón, más una protección contra las enfermedades de transmisión sexual”, explicó.

A partir de una consulta de Mayol sobre el uso del preservativo dentro de una pareja estable, Blanco señaló que puede ser suficiente como método anticonceptivo cuando es utilizado correctamente, aunque remarcó la importancia de evaluar cada situación.

Las redes sociales aparecen como puerta de entrada a la información sobre anticoncepción, pero la consulta médica sigue siendo central para elegir un método (Imagen Ilustrativa Infobae)

Serbin Pont planteó que la expansión de los métodos hormonales pudo contribuir a que parte de los jóvenes percibiera que la prevención de infecciones había quedado relegada. Duffard, en la misma línea, advirtió sobre la necesidad de recuperar las campañas de concientización.

Hoy más que nunca habría que hablar sobre el riesgo de las enfermedades de transmisión sexual”, sostuvo.

Para Blanco, la conversación sobre sexualidad adolescente no debería quedar concentrada únicamente en el embarazo no intencional o en la interrupción voluntaria del embarazo. “Terminamos hablando cuando hablamos de sexo y jóvenes en el aborto. Y hay un recorrido”, señaló, al enumerar la información, el consentimiento, la consulta médica y los distintos métodos de prevención.

También mencionó la anticoncepción de emergencia y las experiencias asociadas a un aborto, y subrayó que se trata de decisiones que pueden estar atravesadas por circunstancias complejas.

El acceso a preservativos y la necesidad de reforzar las campañas

El debate avanzó además sobre una cuestión concreta: el acceso de los adolescentes a los preservativos.

Kablan planteó que el precio puede convertirse en una barrera para jóvenes que dependen económicamente de sus familias. “¿Qué pibe de 15 años tiene que pedirle 15 lucas al papá para comprarse una caja de preservativos?”, preguntó.

El preservativo cumple una doble función en la anticoncepción porque previene embarazos y también protege frente a ITS como VIH, sífilis y gonorrea (Imagen Ilustrativa Infobae)

Blanco agregó otro obstáculo: la vergüenza que puede generar tener que pedir dinero o explicar para qué se necesita. “Le tengo que pedir guita, le tengo que contar, me da vergüenza”, ejemplificó.

En ese contexto, planteó la necesidad de garantizar una mayor disponibilidad de preservativos en espacios frecuentados por adolescentes y jóvenes, como instituciones educativas y lugares de entretenimiento.

Blanco relató incluso haber encontrado dispensers vacíos en un club y cuestionó que, en algunos casos, los jóvenes deban pedir los preservativos en una caja, una situación que puede convertirse en un freno adicional para quienes buscan acceder a ellos.

La directora editorial también reclamó una mayor difusión de los testeos gratuitos de VIH y destacó la importancia de facilitar el acceso a la información y a las herramientas de prevención.

La primera consulta ginecológica suele darse entre los 13 y los 15 años y abre un espacio para hablar de sexualidad, consentimiento y prevención (Imagen Ilustrativa Infobae)

Información, familia y profesionales: una red de prevención

Hacia el final de la conversación, Blanco volvió sobre uno de los principales datos de la encuesta de AMADA: aunque las redes sociales forman parte del recorrido informativo, la mayoría de las mujeres sigue identificando a los profesionales de la salud como su fuente preferida para tomar decisiones sobre anticoncepción.

A partir de ese dato, destacó la importancia de fortalecer el vínculo entre adolescentes, familias y especialistas, especialmente durante los primeros acercamientos a la sexualidad. “Hay una tríada interesante: una mamá, papá presente, familiares, joven, ella, él y un médico”, resumió.

La encuesta de AMADA muestra así una tensión entre dos momentos diferentes: las redes pueden ser la puerta de entrada a la información, pero el consultorio continúa siendo el espacio elegido para transformar esa información en una decisión personalizada y acompañada.

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