El Gobierno atribuye principalmente al contexto internacional la suba del riesgo país, que este viernes volvió a superar los 600 puntos básicos después de diez ruedas consecutivas en alza. En el Ejecutivo sostienen que el movimiento responde a una tendencia global de mayor inestabilidad y esperan que la presión comience a ceder durante los próximos meses.

“La turbulencia del mundo”, sintetizan en el oficialismo. En Nación ponen el foco sobre las tasas de interés de Estados Unidos, las tensiones en Medio Oriente y la incertidumbre geopolítica, y recuerdan que durante julio también hubo un deterioro de los activos que luego se revirtió parcialmente en agosto.

El riesgo país llegó este viernes a tocar los 628 puntos básicos, su nivel más alto desde fines de marzo, y luego recortó parte de la suba. El indicador había alcanzado un mínimo de alrededor de 403 puntos a comienzos de julio, por lo que desde entonces acumuló un deterioro cercano a 200 puntos. La caída de los bonos argentinos fue además mayor que la registrada por varios países de la región.

La Reserva Federal de Estados Unidos subió el 16 de septiembre su tasa de referencia en 25 puntos básicos, hasta un rango de 3,75% a 4%, mientras que el rendimiento del bono del Tesoro norteamericano a diez años superó esta semana el 5%. Ese movimiento encarece el financiamiento global y suele ejercer presión sobre los activos de mercados emergentes.

Las últimas proyecciones de los integrantes de la Reserva Federal no anticipan actualmente una rápida baja de tasas (Foto: Reuters).
Las últimas proyecciones de los integrantes de la Reserva Federal no anticipan actualmente una rápida baja de tasas (Foto: Reuters).

La lectura oficial es que esa presión explica buena parte del deterioro reciente. “La tendencia es a la inestabilidad”, aseguran en el Ejecutivo. Milei ya había utilizado un argumento similar al referirse al aumento de las tasas internacionales y sostuvo que la Argentina enfrenta el shock con una posición externa distinta por el crecimiento de sus exportaciones y del saldo comercial.

Dentro del Gobierno proyectan además que la situación internacional puede comenzar a normalizarse alrededor de las elecciones de noviembre en Estados Unidos. Funcionarios consultados creen que a Donald Trump no le resultará conveniente llegar a esa instancia con una escalada de los conflictos internacionales y esperan una reducción posterior de las tensiones y, más adelante, de las tasas estadounidenses.

Las últimas proyecciones de los integrantes de la Reserva Federal no anticipan igualmente una rápida baja de tasas: la mediana publicada después de la reunión de septiembre ubicó la tasa de fondos federales en 4,1% tanto para fines de 2026 como de 2027. El sendero dependerá de la inflación, la actividad y las decisiones que adopte el organismo en sus próximas reuniones.

En Balcarce 50 consideran que la Argentina también tiene un amortiguador en el frente externo. El intercambio comercial acumuló un superávit de US$18.249 millones entre enero y agosto y agosto cerró con un saldo positivo de US$2187 millones, según el INDEC. En el oficialismo creen además que la expansión del sector energético mejora la posición del país frente a un escenario de precios internacionales elevados.

Luis Caputo destacó el acuerdo con EE.UU. por US$7000 millones: “Tendrá un impacto extraordinario” (Foto: X/@LuisCaputoAR).
Luis Caputo destacó el acuerdo con EE.UU. por US$7000 millones: “Tendrá un impacto extraordinario” (Foto: X/@LuisCaputoAR).

La interpretación oficial difiere, sin embargo, de parte de los análisis privados. Consultoras e inversores vienen señalando que el movimiento argentino fue mayor que el de otros mercados emergentes y suman factores domésticos, entre ellos la desaceleración de la actividad, el ritmo de acumulación de reservas y la incertidumbre sobre el programa financiero de 2027.

Los últimos datos oficiales mostraron efectivamente un deterioro de algunos indicadores. La actividad económica cayó 2,9% mensual y 1,4% interanual en julio, mientras que la pobreza alcanzó al 32,3% de las personas durante el primer semestre. La producción industrial manufacturera registró además una baja interanual del 5% en julio.

En el Gobierno no comparten, por ahora, que esos números expliquen la suba reciente de los bonos. “No lo vemos de esa forma”, expresan. En el gabinete reconocen que los datos fueron negativos, pero mantienen la expectativa de una desaceleración adicional de la inflación y una recuperación de la actividad durante los próximos meses.

La suba del riesgo país tampoco modifica, por ahora, la estrategia financiera oficial. Economía no contempla emisiones internacionales de deuda soberana dentro de su programa financiero para 2026 ni para 2027. Para este año prevé necesidades por US$19.200 millones y fuentes por US$22.900 millones; para 2027 proyecta US$24.900 millones de necesidades y la misma cantidad de fuentes, sin contar colocaciones externas.