Para hacer un buen asado, no solo importa la calidad de la carne o el manejo del fuego: el estado de la parrilla también influye en el resultado. Si los fierros conservan restos de grasa o comida de cocciones anteriores, es más probable que los alimentos se peguen y pierdan su textura.
Por eso, muchos asadores utilizan un método simple antes de encender el fuego: rociar vinagre blanco sobre los fierros para facilitar la limpieza y dejar la superficie lista para cocinar.
Para qué sirve el vinagre en la parrilla
El vinagre blanco actúa como un desengrasante suave que ayuda a aflojar residuos adheridos a los fierros. Aunque no reemplaza una limpieza profunda, puede facilitar la tarea cuando la parrilla tiene grasa o restos de comida de un asado anterior.
Es importante aclarar que el vinagre no evita por sí solo que la carne se pegue. Ese efecto depende principalmente de que los fierros estén limpios, bien calientes y con una fina película de aceite antes de comenzar la cocción.

Cómo aplicar este truco paso a paso
El procedimiento debe hacerse con la parrilla fría, antes de prender el fuego:
- Rociá los fierros con vinagre blanco.
- Dejalo actuar durante 3 a 5 minutos.
- Frotá la superficie con un cepillo para parrilla.
- Retirá los residuos y secá bien los fierros.
- Encendé el fuego y dejá que la parrilla tome temperatura.
- Antes de poner la carne, pasá una capa muy fina de aceite con papel de cocina o un utensilio adecuado.
Cuándo conviene usarlo
Este truco resulta útil cuando la parrilla quedó con grasa o suciedad del uso anterior. Lo recomendable es realizar la limpieza antes de encender las brasas, ya que trabajar sobre fierros fríos es más seguro y permite eliminar mejor los residuos.
Una vez que la parrilla esté limpia y caliente, ya estará lista para cocinar el asado con una superficie mucho más favorable para lograr un buen sellado.




