Al lavarse el pelo, muchas personas se fijan solo en los productos que utilizan para mantenerlo hidratado y brillante, pero no tienen en cuenta que algunos pequeños gestos de la rutina también pueden influir en su aspecto. En ese sentido, la peluquera Rosi Fernández explicó qué sucede cuando se termina el lavado con un chorro de agua fría y qué efecto puede tener sobre la fibra capilar.

La especialista indicó que aunque el agua fría no puede transformar por sí sola un pelo apagado, “ayuda a cerrar la cutícula del cabello al final del lavado, y eso se traduce en algo más de reflejo de la luz sobre la fibra”. Por este motivo, aclaró que se trata de un complemento y que el estado general de la melena continúa siendo fundamental.

Por qué el agua fría puede ayudar a que el cabello se vea más brillante

En líneas generales, el pelo está recubierto por una capa externa conocida como cutícula. Cuando esta superficie se encuentra más uniforme, puede reflejar mejor la luz, mientras que una fibra dañada o porosa puede presentar una apariencia más áspera, encrespada y apagada.

Por qué el agua fría puede ayudar a que el cabello se vea más brillante. (Foto: Adobe Stock)
Por qué el agua fría puede ayudar a que el cabello se vea más brillante. (Foto: Adobe Stock)

Según Rosi Fernández, el agua caliente puede favorecer que las escamas microscópicas de la cutícula se abran durante el lavado, mientras que el agua fría ayuda a cerrarlas al finalizar el proceso. Sin embargo, la experta remarcó que este efecto es limitado: “Si el pelo está dañado, poroso o mal hidratado, un aclarado frío no va a compensar eso”.

Después del lavado, no es necesario terminar la ducha con agua helada para conseguir este efecto. La especialista recomienda simplemente evitar temperaturas excesivamente altas y utilizar un último chorro fresco o más frío de lo habitual. Para conseguir un brillo visible y duradero, la hidratación, el cuidado de la fibra y la protección frente al calor continúan siendo los factores principales.