El gobierno de la Federación de Rusia oficializó la Resolución Nº 1194, una normativa económica clave que suspende los derechos de exportación para el trigo, la cebada y el maíz.

Esta medida, firmada por el primer ministro Mijail Mishustin el 19 de septiembre y publicada de manera oficial dos días después, establece una tasa aduanera de cero rublos por tonelada.

La quita de aranceles cuenta con un efecto retroactivo aplicable desde el 1° de septiembre y mantendrá su vigencia de forma transitoria hasta el 31 de diciembre de 2026.

Con este paso legal, Moscú congela temporalmente su mecanismo de amortiguación impositiva —conocido internacionalmente como damper—, el cual funcionaba desde el 2 de junio de 2021 bajo el amparo de la histórica Resolución Nº 117.

Dicho sistema imponía tasas móviles variables calculadas semana a semana a partir de precios base regulados, que para el ciclo de 2026 estaban estipulados en 18.000 rublos por tonelada de trigo y 17.875 rublos para el maíz y la cebada.

Al suprimir este esquema impositivo, que a comienzos de este mes cobraba aranceles de 787,5 rublos por tonelada de trigo y 406,5 rublos por tonelada de maíz, el Kremlin busca oxigenar la cadena comercial de su sector primario.

Las explicaciones oficiales recopiladas por las agencias de noticias estatales, entre ellas por RIA Novosti, detallan que la iniciativa provino de un pedido conjunto estructurado por el ministerio de Desarrollo Económico y el ministerio de Agricultura ruso.

Ambas carteras advirtieron la urgencia de reestructurar los canales logísticos de embarque hacia destinos exteriores fuera de la Unión Económica Euroasiática debido a los crecientes sobrecostos navieros y bloqueos operativos en los puertos del Mar Negro.

Asimismo, las autoridades necesitaban contrarrestar de inmediato el colapso de los precios en su mercado doméstico, saturado por las existencias de campañas previas altamente productivas.

A diferencia del libre visado otorgado a los granos crudos, el decreto gubernamental fijó una política selectiva y diferente para los subproductos oleaginosos.

Los derechos de exportación para el aceite y la harina de girasol no fueron suprimidos, sino condicionados a topes impositivos estrictos hasta el cierre de año.

Las terminales aduaneras aplicarán la tasa menor surgida de las fórmulas habituales o, en su defecto, un límite máximo de 7748 rublos por tonelada para el aceite de girasol y de 312 rublos por tonelada para las tortas o harinas derivadas.

El arancel cero para el trigo, la cebada y el maíz regirá de forma excepcional hasta fines de 2026. (Foto: SAGyP).
El arancel cero para el trigo, la cebada y el maíz regirá de forma excepcional hasta fines de 2026. (Foto: SAGyP).

El sismo en los números del agro

El impacto matemático y operativo de la quita de aranceles expone realidades contrastantes tanto dentro como fuera de las fronteras euroasiáticas.

Desde la óptica del productor agropecuario ruso, las opiniones reflejan un alivio condicionado por factores financieros profundos.

Informes de la prensa especializada y análisis de consultores del sector destacaron la medida como “un poco de aire fresco, pero no mucho”.

Argumentan ante los analistas que la disposición gubernamental se oficializó de manera tardía, dado que una porción mayoritaria de la cosecha ya se encuentra acopiada en los circuitos de almacenamiento comercial y los granos de verano en la lejana región de Siberia representan remanentes menores.

A esto se suma el desplome real del valor del grano en el mercado de acopio interno ruso durante el presente ciclo impositivo: el trigo experimentó una depreciación cercana a un tercio de su valor comercial previo, mientras que el girasol se hundió por encima del 40%.

El sector agrario local enfrenta, paralelamente, una asfixiante carga crediticia con la banca rusa, lo que obliga a renegociaciones inmediatas de deudas corporativas para mitigar riesgos de quiebras en cadena.

En el espectro internacional, la reconfiguración aduanera de Rusia altera las proyecciones globales de comercialización.

Datos de la consultora de análisis agrícola SovEcon exponen que los embarques conjuntos de trigo de la zona del Mar Negro (Rusia y Ucrania) alcanzaron volúmenes iniciales de aproximadamente 8 millones de toneladas entre julio y septiembre, una cifra distante de las 16,2 millones de toneladas registradas en el mismo período del ciclo previo.

Con la liberación de aranceles para el principal exportador del mundo, los mercados internacionales prevén una tendencia bajista en las pizarras de las bolsas de referencia, forzando a los países exportadores competidores a ajustar sus márgenes de ganancia ante una oferta euroasiática que competirá sin gravámenes fiscales hasta el cierre de 2026.