Boston, 24 sep (EFE).- El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, llamó este jueves a los estudiantes de la Universidad de Harvard a unirse a la lucha contra las pretensiones de los tecnooligarcas, a los que dijo que no hay que creer "ni de coña", y consideró España un "laboratorio" de medidas para hacerles frente.

Sánchez intervino en el fórum John F.Kennedy Jr de este centro universitario tras mantener una serie de reuniones con académicos y otros representantes del mismo, y su discurso (en inglés y en el que fue el último acto de su viaje de cuatro días a Estados Unidos) tuvo como epígrafe "La amenaza de los tecnooligarcas para la democracia".

El jefe del Ejecutivo español viene reiterando la necesidad de actuar contra los tecnooligarcas y regular las redes sociales y la Inteligencia Artificial, y ese fue el hilo conductor de sus palabras en Harvard.

Palabras que comenzó recordando la historia del que fuera estudiante de Harvard Louis Brandeis, apodado el "abogado del pueblo" por su defensa del interés público, para recalcar su lucha contra los monopolios porque sabía que había que impedir las grandes concentraciones de poder económico que conllevan ciudadanos no libres y democracias débiles.

Añadió que la historia de la democracia estadounidense es, en sí misma, una historia de lucha contra esa concentración económica que cree que no ha terminado y se encuentra actualmente en un momento crítico.

"Hoy nos enfrentamos -advirtió- a nuevas oligarquías (...), dueños de las redes sociales y las plataformas de streaming donde llevamos a cabo nuestro debate público, los sistemas que gestionan nuestras economías, los servicios públicos y la vida cotidiana, las IA que responden a todas nuestras preguntas".

El problema explicó es que muchos de los algoritmos que hay detrás de esas tecnologías están construidos no para servir, sino para esclavizar, debilitar el pensamiento crítico y distorsionar el debate público, destruir derechos e instituciones y hacer avanzar una agenda política que solo sirve a unos pocos.

En esa línea, lamentó que esas tecnologías que se están convirtiendo en "oráculos" estén en manos de unos pocos que desprecian públicamente las instituciones democráticas, las leyes y los valores liberales que han guiado a las sociedades desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Ante todo ello dijo que hay dos opciones: luchar o huir; y defendió la primera para actuar con rapidez y determinación asegurando que las democracias y los estados todavía son más poderosos que los oligarcas tecnológicos, aunque "no por mucho más tiempo".

El presidente del Gobierno comentó que hace unos días escuchó al jefe de OpenAI, Sam Altman, decir que el mundo tiene razón en tener miedo, pero que "deberíamos confiar en ellos".

"Permítanme responder con tres palabras: ni de coña ("no freeking way", dijo en inglés). Ni hablar. No bajo nuestra vigilancia. La era de los dioses y los señores feudales terminó hace mucho tiempo".

Prosiguió asegurando que no se va a poner el futuro de la humanidad en manos de unos pocos multimillonarios, sino en las instituciones democráticas.

Sánchez ironizó diciendo que no pretende que se destrocen los servidores de Meta, que se queme la sede de X o que haya que deshacerse de esas tecnologías, sino que hay que limitar su capacidad de automejora, que haya una supervisión estricta por terceros y exigir informes completos sobre cualquier incidente que aya.

También planteó ralentizar su desarrollo hasta encontrar la manera de hacer segura esta tecnología y canalizar su poder para que beneficien a los ciudadanos y no a un puñado de tecnooligarcas.

Para eso recalcó que se necesitan leyes, controles y sanciones eficaces, y tras recordar que Brandeis escribió que "un solo Estado valiente puede servir de laboratorio", dijo que España está intentando serlo y está adoptando medidas para esa regulación.

Pero reclamó que todos los países actúen a la vez y afirmó que los gobiernos necesitarán para ello la ayuda de universidades como Harvard.

A sus estudiantes se dirigió para asegurar que son actores cruciales de esa lucha, y para pedirles que no se dejen cegar por el dinero o falsas promesas de prosperidad universal de quienes controlan esas tecnológicas. EFE

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