Savina Paül, nacida en Tarragona, España, hoy tiene 30 años y ya suma casi ocho años de experiencia como pilota, al mando de un Airbus A330.
Desde sus redes sociales, donde la siguen más de un millón de personas, Savina muestra el detrás de escena del trabajo en la cabina y comparte curiosidades sobre el universo de la aviación.
De la primera vez en un simulador al sueño cumplido de ser piloto
Aunque en su familia nadie tenía relación con los aviones —su padre es abogado y su madre psicóloga—, Savina creció convencida de que no debía ponerse límites. “En un principio pensaba en estudiar ingeniería, pero mi mamá me preguntó qué quería hacer toda la vida. Sin dudarlo, respondí que quería ser piloto”, recordó.
El primer contacto real con la aviación llegó en Aeroteca, donde se subió a un simulador de vuelo. “Fue como si hubiera volado toda la vida, me sentí súper cómoda. Después volé en un avión pequeño y fue amor a primera vista”, contó.
En 2011, con el apoyo de sus padres, comenzó las prácticas para obtener la licencia profesional. “Mi familia hizo una apuesta muy grande para que pudiera cumplir este sueño, porque los estudios son muy costosos”, explicó. Según detalló, la única barrera real para ser piloto es la económica, ya que la formación puede superar los 100.000 euros. “Ser mujer no es ningún impedimento”, afirmó.
El peso de la responsabilidad y la transformación personal
El debut como piloto profesional llegó con un vuelo a Asturias y luego un ida y vuelta a Londres. “Ese día no podía dejar de pensar que llevaba 200 vidas humanas detrás de mí. Al principio, el peso de la responsabilidad era enorme”, recordó Savina, que ya suma casi 5.000 horas de vuelo.
Esa exigencia la llevó a cambiar sus hábitos y a madurar muy rápido: “Me volví una persona más madura porque sentía que tenía que estar al 100% mental y físicamente para estar a la altura de que tantas personas confiaran sus vidas en mí”, confesó.
Contenido en redes y el desafío de equilibrar la vida personal
Además de su trabajo en la cabina, Savina encontró en las redes sociales una forma de acercar la aviación al público general. “Empecé compartiendo hábitos de salud y curiosidades aeronáuticas, mezclando mi faceta de piloto y deportista. Siempre busqué hablarle a la gente que no sabe nada de aviación, sin tecnicismos”, explicó.
Sobre la rutina laboral, detalló que los pilotos tienen un máximo de horas mensuales y anuales de vuelo, con descansos obligatorios tanto en destino como al regresar a casa. “Podemos hacer entre tres y cinco vuelos al mes, dependiendo del trayecto. Además, estamos en continua formación”, señaló.
La principal dificultad, admite, es compatibilizar la vida profesional con la personal. Sin embargo, asegura que nunca pensó en dejar de volar: “Estoy convencida de que encontré mi verdadera vocación”.




