Lo que parecía una posible disputa entre amigos terminó en una jornada épica. El martes por la noche un grupo de cordobeses comenzó a preparar el encuentro futbolero de cada semana y por cuestiones laborales o imprevistos personales, se lograron conformar los dos equipos, pero les faltaba uno.
Sebastián, uno de los organizadores y de esos personajes que toman el mando de coordinar e insistir para jugar, ante la ausencia de un compañero no tuvo mejor idea que invitar, nada más y nada menos que a Simón Aguirre.
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El protagonista e ideador de esta historia habló con Cuarteteando para contar la secuencia completa que comenzó ese mismo día, a las 15:24, con un simple mensaje a través de Instagram.
“¿Como tamo para un fulbito hoy?”, fueron las palabras que le envió al cantante, sin imaginar que tendría una respuesta casi inmediata. “Dondeeee”, retrucó Simón.
La historia continuó y sin caer de la pronta reacción del cuartetero, Sebastián no perdió la oportunidad y le mandó la ubicación de la cancha, allá por la zona de Avenida La voz del interior. El “picadito” estaba pactado para las 21 horas.
“Hermano dale. ¿Me pasas tu número? Así te hablo cuando esté ahí”, mandó el papá de Vicente, confirmando su asistencia para el partido.
Simón Aguirre tenía ganas de jugar en serio. una hora antes del partido, se encargó de demostrar su interés para el “fulbito”. “Bro, acá Simoooooon”, mandó el cantante a las 19:42, un claro ejemplo del entusiasmo por jugar. “21hs me dijiste. 20:50 ya estoy ahí”, siguió.
En paralelo a la conversación con el cantante, Sebastián mantenía comunicación con sus amigos a quienes les avisó del nuevo jugador y lo sumó a la lista d confirmados. “Che, ya tenemos para la fiesta del tercer tiempo”, mandó al grupo de WhatsApp.
El fútbol de los martes es una cita fija para el grupo de amigos y pase lo que pase, siempre se juega. “Sabía que jugaba y se copó de una”, contó el protagonista a Cuarteteando.
Sobre el partido en sí, fue bastante parejo y trabado con derrota del equipo del cantante, aunque el resultado pasó a segundo plano. “Se quedó un rato con los pibes. Todos se sacaban fotos con él. Se armó un revuelo lindo”, expresó.
Ya con el encuentro finalizado y en el famoso “tercer tiempo”, momento más distendido en donde ya existía esa rivalidad, por decisión unánima los integrantes se “manijearon” de más y sumaron a Simón al grupo de WhatsApp.
La buena onda quedó entre los amigos y el cuartetero, a tal punto que quedó abierta la invitación para los próximos clásicos de martes en el verde césped.





