La disputa por el rumbo del peronismo bonaerense volverá a quedar expuesta en las próximas semanas. Axel Kicillof y Máximo Kirchner deberán avanzar en la organización del Partido Justicialista (PJ) provincial, en un escenario atravesado por las diferencias sobre el armado político y electoral rumbo al 2027.
Sucede que el Consejo Provincial del PJ -que preside Kicillof desde marzo- deberá reunirse para convocar al Congreso partidario, cuya sesión se prevé para noviembre. Ese encuentro será una instancia decisiva para poner en práctica el acuerdo alcanzado entre el Movimiento Derecho al Futuro y el kirchnerismo a comienzos de año.
El entendimiento que permitió evitar una interna por la conducción del partido estableció que Kicillof quedara al frente del PJ bonaerense y que Máximo Kirchner asumiera la presidencia del Congreso partidario. Sin embargo, la distribución de responsabilidades entre ambos espacios todavía abre discusiones sobre el alcance real del acuerdo.

Desde el entorno del gobernador sostienen que el pacto continúa vigente, aunque el MDF pretende tener mayor incidencia en la integración de la Junta Electoral y en la conducción administrativa del Congreso, que cuenta con una Junta Directiva de 22 integrantes.
La discusión no es menor: la Junta Electoral interviene en los procesos internos del partido, mientras que el Congreso tiene atribuciones centrales para definir la estrategia política y habilitar alianzas electorales. En consecuencia, el reparto de esos espacios puede influir en las decisiones que el peronismo bonaerense deberá tomar antes de los comicios de 2027.
Desde La Cámpora, en tanto, cuestionan al gobernador por el cumplimiento de los compromisos asumidos. La suspensión de una reunión prevista para avanzar en estos temas volvió a alimentar las diferencias entre los dos sectores.
“Iba a haber una reunión este viernes y no se hizo porque no estaba asegurado algo que ya se había acordado anteriormente con Axel”, indicó un armador de La Cámpora a TN. En el kirchnerismo duro apuntan contra uno de los armadores del Gobernador, Andrés “Cuervo” Larroque.

No obstante, cerca de Kicillof aseguraron a este medio que “todo sigue igual”, en referencia al acuerdo alcanzado en marzo con el kirchnerismo.
La mirada puesta en las elecciones de 2027
La pulseada también se proyecta sobre la definición de las candidaturas para la sucesión de Kicillof en la provincia de Buenos Aires y sobre la estrategia nacional del peronismo. En el MDF no descartan que una eventual PASO bonaerense pueda servir para ordenar a los dirigentes que busquen competir por la Gobernación.
En ese escenario, el control de las herramientas partidarias cobra relevancia. El sello del PJ puede tener un papel determinante en la conformación de alianzas, una decisión que debe pasar por el Congreso provincial. Por eso, la presidencia de ese órgano que le corresponde a Máximo Kirchner en virtud del acuerdo es un punto sensible para el sector del gobernador.
La elección de la sede del próximo Congreso también podría generar diferencias. El año pasado hubo cruces entre dirigentes de ambos espacios por el lugar en el que debía realizarse el encuentro, una discusión que combinó cuestiones organizativas con disputas por el peso territorial de cada sector.
Aunque el acuerdo de unidad sigue formalmente en pie, el calendario partidario obligará a Kicillof y Máximo Kirchner a volver a negociar. La integración de las autoridades, el control de los órganos internos y las decisiones que anticipen el armado electoral de 2027 serán las principales pruebas para medir hasta dónde llega el entendimiento entre ambos.




