Javier Díaz
Barcelona, 5 sep (EFE).- Los ajustes en el grupo Volkswagen, obligado a reducir costes y a transformarse ante el empuje de los fabricantes chinos de automóviles, han resucitado en los últimos días el debate sobre la continuidad de la histórica marca Seat, que presenta un futuro incierto y a expensas de su electrificación.
En mayo de 2025, Seat conmemoró en Barcelona el 75 aniversario de su creación en un acto en el que tanto directivos de la firma como representantes de administraciones públicas destacaron el importante rol que ha jugado la empresa como emblema industrial de España en las últimas décadas.
La propia marca Seat es todo un símbolo en el país, ya que millones de españoles han conducido a lo largo de su vida modelos icónicos de este fabricante, como el 600, Toledo, Panda, Ibiza o León.
Sin embargo, la enseña Seat se enfrenta a su posible desaparición: la compañía admitió ayer abiertamente que baraja diversas opciones de futuro, entre ellas eliminar la marca a partir de 2030.
"Siguen siendo posibles varios escenarios más allá de 2030. En función de cómo evolucionen la regulación, la demanda de los clientes y las condiciones del mercado, se valorará la continuidad de la marca Seat. No se ha tomado ninguna decisión todavía", aclaró la propia compañía, que aglutina las marcas Seat y Cupra.
El futuro de la enseña es un debate recurrente desde hace algunos años. Tanto la empresa como los sindicatos admitían cada vez más abiertamente que era algo que estaba sobre la mesa, aunque nadie se atrevía a poner fecha a la fabricación del último Seat.
Tras décadas de historia produciendo modelos Seat, en febrero de 2018, con el italiano Luca de Meo al frente de la empresa, la filial española del grupo Volkswagen decidió crear una nueva marca, Cupra, para convivir con Seat y mejorar los resultados financieros.
Desde entonces, Cupra ha ido ganando terreno y ampliando su gama de vehículos, y Seat ha seguido creciendo en paralelo, creando un modelo dual, con dos marcas para dos públicos diferentes y complementarias entre sí, Seat y Cupra, y todo ello dentro de la misma compañía, denominada Seat S.A.
Sin embargo, en los últimos años la empresa ha focalizado sus inversiones en Cupra porque ofrece mucha más rentabilidad que Seat.
Así, tras lanzar en 2018 el Cupra Ateca, la marca ha crecido año a año y hoy cuenta con modelos como el León; el Formentor -un gran pulmón de ventas-; el Born -su primer compacto eléctrico-; el Tavascán -un SUV eléctrico fabricado en China-; el Terramar o el Raval -el primer eléctrico producido en la planta de Martorell-.
Por contra, la gama de modelos de Seat se ha reducido paulatinamente -un ejemplo es su SUV de mayor tamaño, el Seat Tarraco, que dejó de fabricarse a mediados de 2024-, y la marca se ha concentrado en los modelos más vendidos, entre ellos el Ibiza.
En octubre de 2025, durante la presentación de las actualizaciones de los Seat Arona e Ibiza, el consejero delegado de Seat y Cupra, Markus Haupt, aseguró que Seat tenía "futuro" y avanzó que toda la gama de modelos de esta marca tendría versiones "electrificadas", es decir, híbridas, en el año 2028.
Seat aseguró ayer que garantizará "los lanzamientos y actualizaciones de producto ya previstos", como las versiones híbridas ligeras del Seat Ibiza y el Seat Arona previstas para 2027.
Sin embargo, Seat sigue sin tener, 76 años después de su nacimiento, planes para producir un eléctrico. Haupt ha repetido en varias ocasiones que, con los costes actuales, no es viable producir un eléctrico de esta marca.
En cambio, la apuesta por Cupra -y sus mayores márgenes- ha dado sus frutos, ya que la marca se ha convertido en el pulmón financiero de la filial española de Volkswagen, que ha registrado beneficios en los últimos años.
De hecho, en 2025 Cupra ya superó incluso en ventas a Seat, dado que la primera vendió 328.800 vehículos (+ 33 %) y la segunda, unos 257.400, un 17 % menos que el año anterior.
Ayer Seat dejó claro que su foco hasta el año 2030 será "llevar a Cupra a desarrollar todo su potencial", dado que aspira a que esta marca tenga una cuota de mercado del 3 % en Europa, y en esta línea recuerda que prevé entrar en Oriente Medio en el tercer trimestre de 2027.
Cupra, subrayó, es una "parte central de la transformación" de Seat S.A. y su principal motor de crecimiento.
Una incógnita que se abre ahora es qué reacción puede tener en el mercado, entre los consumidores, la incertidumbre creada respecto a la marca Seat.
Seat dejó claro ayer que garantizará el servicio a sus clientes en los concesionarios pase lo que pase con la marca y que se cumplirán los compromisos adquiridos.
En materia de empleo, Seat da trabajo a más de 13.000 personas, por lo que es un pulmón industrial en el país, y Martorell es la mayor planta española de fabricación de automóviles.
La crisis de Volkswagen no ha tenido por ahora afectación en el empleo en España.
Los sindicatos de Seat resaltan que ya se ha ido reduciendo plantilla en Cataluña con un plan de salidas aplicado con el último convenio y que se han activado planes de ahorro de costes, pero en el seno de la compañía existe la sensación de que esta crisis también acabará teniendo algún tipo de incidencia en todas las filiales.
El presidente del comité de empresa de Seat, Matías Carnero, sostiene que la planta catalana tendría "un problema" sin una segunda plataforma de producción de eléctricos en Martorell a partir de 2030.
Y es que esta planta fabrica el Seat Arona, el Ibiza y el León, por lo que, en el supuesto de que la marca desapareciera en 2030, las instalaciones de Martorell necesitarían disponer de un plan B para cubrir esa carga de trabajo.
Los sindicatos creen que una solución sería electrificar modelos de Seat, pero sobre todo ponen el acento en contar con la segunda plataforma eléctrica, para poder fabricar, por ejemplo, la versión eléctrica del Cupra Formentor.
Martorell produce desde hace unos meses la versión eléctrica del Volkswagen Polo y también el Cupra Raval, un eléctrico también urbano en el que Seat tiene puestas grandes esperanzas.
Otro debate que puede abrirse en los próximos años es el de la denominación social de la empresa, ahora llamada Seat S.A.
Aunque el consejero delegado ha negado en los últimos meses que se plantearan cambiar el nombre de la compañía, una hipotética eliminación de la marca Seat podría reabrir el debate.
De hecho, en sus comunicaciones oficiales, Seat S.A potencia desde hace tiempo la denominación Seat & Cupra para referirse a la compañía y así reforzar la marca Cupra. EFE
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