Al atravesar una situación o una conversación incómoda, muchas personas suelen recurrir a los chistes. Si bien puede parecer una manera de romper el silencio, la psicología señala que el humor puede ser una herramienta para afrontar experiencias negativas y regular las emociones.
De acuerdo con distintas investigaciones, recurrir al humor en contextos complejos puede responder a una reevaluación humorística, una estrategia que consiste en reinterpretar una situación desagradable desde un punto de vista gracioso o menos incómodo.
En ese sentido, un estudio publicado en Frontiers in Psychology descubrió que usar el humor para reinterpretar momentos negativos no solo reduce las emociones negativas, sino que también disminuye el nivel de activación emocional de las personas.

Por qué algunas personas hacen chistes en situaciones incómodas
Hacer un comentario gracioso en medio de una situación tensa, vergonzosa, incómoda o desagradable ayuda a cambiar, de manera temporal, la perspectiva sobre lo que está ocurriendo realmente en ese momento.
Si bien no modifica el problema en sí, el humor altera la manera en la que las personas lo interpretan. Es por eso que puede funcionar como una forma de disminuir la intensidad de ciertas emociones y generar distanciamiento psicológico.
Según una investigación de la Universidad de Stanford, que comparó el afrontamiento mediante el humor con una reinterpretación seria, el humor redujo las emociones negativas y aumentó las positivas, tanto inmediatamente como tiempo después del momento incómodo.
Lejos de significar que cada persona que hace chistes en momentos incómodos oculta malestar, el humor también depende de la personalidad, el contexto social o simplemente de las ganas que tiene una persona de hacer reír al resto durante una situación compleja.
Cómo puede ayudar el humor a regular las emociones
Con base en otra investigación publicada en Cerebral Cortex, reinterpretar situaciones negativas con humor disminuye las emociones negativas y aumenta las positivas. Como si fuera poco, los investigadores también detectaron la participación de diferentes regiones cerebrales vinculadas con la respuesta emocional y la reinterpretación.
Por esta razón, un chiste en un momento incómodo puede cumplir una función mucho más profunda de lo que realmente parece: transformar una situación difícil en una más manejable emocionalmente.

Sin embargo, los especialistas distinguen diferentes formas de humor. Mientras que algunas favorecen la regulación emocional, otras no siempre tienen efectos positivos, sobre todo cuando se trata de chistes agresivos o despectivos.



