
La fibrilación auricular es una alteración del ritmo cardíaco que puede aparecer con síntomas leves, intermitentes o incluso sin manifestaciones, aunque se asocia con un riesgo cinco veces mayor de accidente cerebrovascular. Esta arritmia ocurre cuando las aurículas, las cavidades superiores del corazón, pierden coordinación con los ventrículos y laten de forma irregular.
Sharonne N. Hayes, cardióloga y fundadora de la Clínica Cardíaca para Mujeres de la Clínica Mayo, comparó el proceso con un cortocircuito eléctrico que puede activarse ante distintos factores de tensión sobre el corazón, de acuerdo con Prevention.
La edad es el principal factor de riesgo. Sin embargo, también influyen la hipertensión, la diabetes, la obesidad, el tabaquismo, el consumo de alcohol, el hipertiroidismo y la apnea obstructiva del sueño. Varios de estos factores pueden tratarse mediante cambios de hábitos o medicación.
Los tratamientos pueden incluir medicación para prevenir coágulos, controlar la frecuencia cardíaca o restaurar el ritmo normal. Además, los médicos recomiendan mantener un peso saludable, limitar el alcohol, hacer actividad física y controlar la presión arterial.
Los relojes inteligentes y otros dispositivos de seguimiento pueden alertar sobre ritmos irregulares, pero una posible detección siempre debe confirmarse en una consulta médica.
Cuáles son las señales de alerta de la fibrilación auricular
1. Las palpitaciones pueden sentirse como aleteos, golpes o latidos acelerados

El síntoma más habitual es percibir que el corazón late rápido o de manera desordenada. Algunas personas describen un aleteo en el pecho, una sensación de “vuelco” o latidos intensos que aparecen durante el ejercicio, el descanso o el sueño.
Las palpitaciones no siempre indican fibrilación auricular ni implican una urgencia, pero una irregularidad nueva o recurrente merece una consulta médica. Martha Gulati, cardióloga del Instituto Cardíaco Smidt de Cedars-Sinai, señaló a Prevention que estos episodios pueden confundirse con ansiedad, estrés o ataques de pánico.
2. El cansancio inusual puede revelar que el corazón trabaja con menor eficacia
La fatiga que surge sin una explicación clara, o una reducción perceptible de la resistencia física, puede relacionarse con esta arritmia. Quienes antes realizaban actividades cotidianas sin dificultades pueden empezar a agotarse antes al caminar, subir escaleras o hacer ejercicio.
Hayes relató el caso de un paciente mayor, activo y sin problemas importantes de salud, que notó que se cansaba con facilidad. Más tarde recibió el diagnóstico de fibrilación auricular. La pérdida de energía persistente, sobre todo si representa un cambio respecto del estado habitual, requiere evaluación clínica.
3. La falta de aire puede aparecer durante actividades sencillas o en reposo

La dificultad respiratoria es otra señal que puede presentarse cuando el ritmo cardíaco es irregular. Puede ocurrir al hacer esfuerzos habituales, como caminar, o incluso mientras la persona permanece quieta.
Por su carácter inespecífico, este síntoma puede atribuirse a ansiedad, falta de estado físico u otros problemas respiratorios. Sin embargo, si es nuevo, se repite o se combina con palpitaciones, conviene consultar con un profesional de salud. La fibrilación auricular altera la forma en que el corazón bombea sangre y, en algunos casos, puede afectar la tolerancia al esfuerzo.
4. Los mareos y desmayos pueden ser una señal de alteraciones del ritmo
Los episodios de mareo, sensación de desvanecimiento o desmayo también pueden producirse ante un latido irregular. A menudo se los vincula con deshidratación, agotamiento o anemia, pero su aparición sin una causa evidente amerita atención médica.
Un desmayo, mareo intenso o malestar general junto con palpitaciones debe motivar una evaluación urgente, especialmente si los síntomas ocurren de manera repentina. Shephal Doshi, electrofisiólogo cardíaco del Providence Saint John’s Health Center, recomendó acudir a una guardia si la persona se siente mal, mareada o enferma.
5. El dolor o la presión en el pecho no deben atribuirse sin más a la acidez

Las molestias en el pecho pueden adoptar formas diversas: dolor punzante, opresión, presión o una sensación similar a la acidez. También pueden ser breves e intermitentes, una característica que lleva a algunas personas a restarles importancia.
Gulati indicó que cualquier dolor o incomodidad en el pecho debe ser evaluado, ya que puede tener origen cardíaco. La aparición de dolor torácico, particularmente si se acompaña de falta de aire, sudoración, mareos o náuseas, requiere atención inmediata.
6. La fibrilación auricular silenciosa no produce síntomas en un rango de entre 10% y 40% los casos

En un rango de entre 10% y 40% de las personas con fibrilación auricular no percibe ninguna señal, según explicó Hayes a Prevention. Esta forma silenciosa preocupa a los especialistas porque el trastorno puede permanecer oculto hasta que provoca complicaciones, entre ellas un accidente cerebrovascular.
El diagnóstico suele comenzar con un electrocardiograma, que registra la actividad eléctrica del corazón. También pueden solicitarse análisis de sangre, ecocardiogramas o resonancias cardíacas para detectar causas asociadas y conocer el funcionamiento del órgano.



