La costa peruana afrontará una primavera marcada por temperaturas por encima de los registros habituales. El subdirector de Vigilancia Climática del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi), Yuri Escajadillo, anticipó que el Niño costero elevará entre tres y cinco grados las temperaturas en Lima y otras zonas del litoral durante los próximos meses.
El escenario parte de un calentamiento inusual del mar frente a las costas norte y central del país. Según explicó el funcionario en una entrevista radial, las anomalías de la temperatura superficial del océano se ubican entre 3 y 5℃ por encima de los valores normales, una condición que incide de forma directa sobre el comportamiento atmosférico en el litoral.
La situación ya tuvo señales durante el invierno. En julio y agosto, sectores del este de Lima registraron máximas de entre 27 y 28℃, equivalentes a 80,6 y 82,4℉, respectivamente. Se trata de valores más asociados al verano que a los meses de menor temperatura en la capital peruana.

La costa norte superó los antecedentes térmicos de agosto
Escajadillo indicó que la costa norte alcanzó en agosto promedios térmicos superiores a todos los antecedentes disponibles para ese mes. Los registros históricos del organismo, que se remontan a la década de 1960, no mostraban temperaturas tan altas, ni siquiera durante los eventos de El Niño de 1982, 1997 y 2023.
El especialista situó esos datos dentro de un proceso de calentamiento que excede las variaciones habituales de cada estación. Las aguas más cálidas frente al litoral peruano alteran las condiciones de temperatura sobre las ciudades costeras y pueden modificar los patrones de nubosidad, viento y humedad.
“La situación que vivimos este año es muy anómala por el desarrollo del Niño costero”, afirmó Yuri Escajadillo. El funcionario sostuvo que el fenómeno no se ajustaría a una categoría débil o moderada, sino que podría alcanzar valores más elevados en los meses que siguen.

¿Cuánto llegará la temperatura en todo el litoral peruano?
La primavera austral comenzará entre el 21 y el 22 de septiembre. A partir de entonces, el aumento natural de las temperaturas propio de la estación se superpondrá al calentamiento provocado por el Niño costero, lo que podría acentuar el contraste respecto de los valores usuales para esa época.

En ese contexto, las jornadas con máximas cercanas a 28℃, que ya aparecieron en pleno invierno, tendrían mayor frecuencia. El pronóstico de corto plazo contempla periodos con cielos despejados y temperaturas superiores a 25℃, unos 77℉, sobre todo entre las 12:00 y las 15:00.

La persistencia de las condiciones cálidas en el mar será uno de los factores centrales para la evolución del tiempo durante la primavera y el verano. Escajadillo señaló que las proyecciones de los organismos especializados contemplan anomalías de magnitud elevada entre septiembre y enero de 2027.

Las lloviznas no impedirán el regreso de las jornadas cálidas
El aumento de las temperaturas no excluye episodios puntuales de lloviznas ni descensos temporales en la sensación térmica. Los vientos costeros fríos pueden favorecer la presencia de nubosidad y precipitaciones ligeras en Lima, especialmente en los distritos ubicados hacia el sur de la ciudad.
Ese patrón estuvo vinculado a las precipitaciones que causaron emergencias en Villa María del Triunfo, Villa El Salvador, San Juan de Miraflores y Chorrillos. Aunque las lluvias previstas no superarían 1 milímetro, su impacto puede ser mayor en zonas con problemas de drenaje, viviendas precarias o quebradas cercanas.
Los avisos meteorológicos vigentes contemplaban la posibilidad de lluvias durante la noche y hasta el domingo. El fenómeno, según explicó el funcionario del Senamhi, responde a la interacción entre los vientos fríos del litoral y la humedad presente en la atmósfera, una combinación que puede generar precipitaciones de baja intensidad en sectores determinados.

SENAMHI y su pronóstico entorno al clima que se avecina
Tras esos episodios, el pronóstico apunta a un retorno de las temperaturas elevadas. Escajadillo remarcó que los vientos y las lloviznas tendrán un carácter transitorio, mientras que el calentamiento del océano mantendrá su influencia durante los siguientes meses.
La diferencia entre ambos fenómenos define la particularidad del escenario actual. Una jornada con garúa o cielos cubiertos puede reducir de forma temporal la sensación de calor, pero no modifica la anomalía de fondo en la temperatura del mar frente a la costa peruana.

Las previsiones oficiales apuntan a que las aguas cálidas continuarán presentes incluso durante 2027. Esa persistencia podría sostener las condiciones anómalas en la franja costera y obligará a mantener el monitoreo de la evolución oceánica y atmosférica.

El comportamiento térmico de 2026 podría ubicarlo entre los años más cálidos de las últimas décadas en el país. La advertencia se enmarca, además, en un proceso de aumento de temperaturas que ha dejado registros excepcionales en varias zonas de Sudamérica y otras regiones del mundo.
En la costa norte peruana, los datos de agosto ya mostraron una señal concreta de esa tendencia. Para las autoridades meteorológicas, el desafío será seguir la evolución del Niño costero durante la primavera y el verano, cuando la combinación de altas temperaturas, humedad y lluvias locales puede tener efectos distintos según cada zona del litoral.




