Un hombre toca la cruz sobre el ataúd de Ratko Mladic en la iglesia de San Lucas, Belgrado. El funeral desafía las advertencias de la UE tras la muerte del criminal de guerra. (AP Photo/Marko Drobnjakovic)

El cuerpo de Ratko Mladic, el comandante serbobosnio que murió mientras cumplía cadena perpetua por crímenes de guerra, fue velado este lunes mientras Serbia desafiaba las advertencias de la Unión Europea contra permitir un homenaje público al hombre declarado culpable del primer caso de genocidio en el continente desde la Segunda Guerra Mundial.

Miles de personas llegaron temprano a la pequeña iglesia ortodoxa serbia de San Lucas, en Belgrado, para rendirle homenaje a Mladic, a quien muchos serbios todavía consideran un héroe. Su gorra de oficial militar y su sable descansaban sobre el ataúd, flanqueado por hombres con uniforme de combate.

El líder de la Iglesia Ortodoxa Serbia, el patriarca Porfirije, encabezó el servicio fúnebre, mientras que medios afines al gobierno serbio informaron que Mladic recibiría honores militares completos en el lugar del entierro.

El líder nacionalista serbobosnio Milorad Dodik y el embajador ruso en Serbia, Alexander Botsan-Kharchenko, se encontraban entre los presentes en el funeral.

Una condena por el genocidio de Srebrenica

El general serbobosnio Ratko Mladic en Sarajevo (1993). Condenado por genocidio y crímenes de guerra, su reciente muerte reabrió tensiones entre Serbia y la UE. (REUTERS/Chris Helgren/archivo)

Mladic murió a los 84 años el 27 de agosto en La Haya, Países Bajos, donde cumplía una cadena perpetua. Había sido condenado en 2017 por orquestar la masacre de más de 8.000 hombres y niños musulmanes en Srebrenica, en 1995; el prolongado asedio a la capital bosnia, Sarajevo; y otros crímenes de guerra, entre ellos el establecimiento de campos de concentración para civiles no serbios y soldados enemigos detenidos.

Desde su muerte, sus admiradores nacionalistas realizaron vigilias, pintaron una serie de murales con su imagen en Belgrado y encendieron bengalas en su honor. El domingo por la noche, hinchas de fútbol exhibieron una enorme imagen de Mladic y corearon su nombre durante un partido en Belgrado.

“La glorificación del genocidio no es un honor, es una vergüenza”

Una mujer musulmana en el Memorial de Srebrenica. Las víctimas repudiaron los homenajes a Mladic, condenado por orquestar la masacre de 8.000 personas en 1995. (REUTERS/Amel Emric)

En Bosnia, el grupo Madres de Srebrenica, que reúne a familiares de las víctimas, exigió una reacción de la Unión Europea y advirtió que el funeral de Mladic “amenaza con convertirse en la mayor concentración fascista de Europa en los últimos 70 años”. “La glorificación del genocidio no es un honor, es una vergüenza”, escribieron en X.

Srebrenica había sido declarada “zona segura” por la ONU para los bosníacos (musulmanes bosnios), pero terminó siendo tomada por fuerzas serbias que obligaron a hombres y niños a desnudarse, los mataron y arrojaron sus cuerpos a fosas comunes con topadoras.

Cuatro esqueletos vestidos encontrados en la cima de una colina alrededor de Srebrenica en una foto del 4 de febrero de 1996 (AP Photo/Alexander Zemlianichenko, archivo)

El servicio de acción exterior de la Unión Europea afirmó en un comunicado que “cualquier glorificación de criminales de guerra, la negación del genocidio y el revisionismo contradicen los valores europeos más fundamentales y no tienen cabida en la UE ni en los países candidatos a la UE”. “Nos solidarizamos con todas las víctimas, sobrevivientes y sus familias que sufrieron crímenes de guerra en los países de la ex Yugoslavia”, agregó el comunicado.

“Fue un hombre que dio todo en su vida por el pueblo serbio”, dijo Milan Dobric, un asistente al funeral que viajó desde Kosovo. “Me alegra que esta mañana la gente venga a rendirle un homenaje especial”.

Vucic: la concentración es “una reacción a la presión occidental”

Miles de personas rinden homenaje a Ratko Mladic en la iglesia de San Lucas, Belgrado. El funeral del criminal de guerra generó un duro rechazo de la Unión Europea. (AP Photo/Marko Drobnjakovic)

Aunque los arreglos del funeral fueron formalmente organizados por la familia de Mladic, el gobierno serbio envió un avión la semana pasada para trasladar sus restos a Belgrado, y soldados cargaron su ataúd envuelto en la bandera nacional. El sábado se realizó una conmemoración militar en un predio oficial del ejército serbio.

El presidente populista Aleksandar Vucic, un ex comandante nacionalista extremo que respaldó las políticas expansionistas de Serbia durante la guerra, describió el funeral como un “desahogo emocional” que “no tiene nada que ver” con si el gobierno serbio lo aprobó o no.

Soldados serbios cargan el ataúd de Ratko Mladic en Belgrado. El gobierno trasladó sus restos y le rindió honores pese a la dura condena de la Unión Europea. (REUTERS/Uros Arsic)

Serbia es un país candidato a integrar la Unión Europea y enfrentó fuertes críticas por homenajear a Mladic tras su muerte. Marta Kos, comisaria de Ampliación del bloque, canceló una próxima visita a Serbia en señal de protesta, y argumentó que “la glorificación en torno a su muerte es incompatible con los valores sobre los cuales se construye el camino hacia la UE”.

Serbia, que respaldó a las fuerzas serbobosnias durante la guerra, se mantiene desafiante respecto de su rol en el conflicto y acusa a Occidente de tener un sesgo antiserbio. Vucic sostuvo que “nosotros (los serbios) hemos sido perseguidos y acosados durante 30, 40 años... siempre culpables de todo lo que pasa”. Agregó que “la gente ya no lo va a tolerar más”.

Vucic, quien no asiste al funeral, había acusado previamente a Kos de mentir. El presidente serbio intensificó su retórica antioccidental de cara a una elección parlamentaria anticipada prevista para el próximo mes.

Otros funcionarios europeos se sumaron a las críticas contra Serbia, junto con líderes regionales y familiares de las víctimas de Mladic durante la guerra en Bosnia. El conflicto dejó más de 100.000 muertos y más de un millón de personas sin hogar antes de terminar en 1995 con un acuerdo de paz mediado por Estados Unidos.

(Con información de AP)