El uso de la inteligencia artificial debería ser centrado en la productividad y no en generar resultados para temas básicos que crean una

João Pedro Resende, CEO y cofundador de Hotmart, cuestionó el relato dominante sobre la inteligencia artificial en la economía de creadores de contenido. El empresario advirtió que el discurso de una transición tecnológica acelerada responde, en gran medida, a intereses financieros: “Un discurso de una transición rápida genera valuaciones más altas”.

Resende explicó que existe un estímulo constante para que las empresas exageren la velocidad de la automatización. Según su diagnóstico, la realidad del mercado avanza mucho más lento que lo que se anunció hace algunos años e incluso semanas, cuando se esperaba una sustitución masiva e inmediata del trabajo humano por sistemas automatizados.

El riesgo de delegar decisiones a la máquina

El fundador de Hotmart identificó un peligro concreto en el uso cotidiano de la inteligencia artificial: la delegación excesiva de decisiones personales. “Si empiezas a delegar todas las decisiones de tu vida a la máquina, que siempre va a querer agradarte, probablemente eso no te va a hacer bien”.

Confiar 100% en lo que dice la inteligencia artificial es un riesgo absoluto para el humano. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese hábito, explicó, deriva en una pérdida progresiva de capacidad de juicio propio. El ejecutivo lo describió como una acumulación de “pereza mental” que termina perjudicando al usuario en el largo plazo, más allá de la comodidad inmediata que ofrece la herramienta.

Consultado por Infobae sobre los posibles daños de la IA sobre los seres humanos, Resende ubicó el eje del debate en otro punto: la transición del mercado laboral. Reconoció que existía la expectativa de una “implosión” del empleo tradicional a partir de la automatización masiva de tareas.

Esa implosión no está ocurriendo en el presente. “El hecho es que hoy no está pasando”, afirmó, aunque dejó abierta la posibilidad de que el fenómeno se manifieste más adelante o bajo una dinámica distinta de la anticipada por los analistas del sector.

Resende planteó que la solución a los eventuales desplazamientos laborales deberá surgir de un debate conjunto entre empresarios, gobiernos y sociedad civil, una vez que el fenómeno empiece a manifestarse con claridad en los datos de empleo.

Empresas que fallan al implementar inteligencia artificial

El directivo detalló dos errores frecuentes que impiden a las compañías obtener resultados con la tecnología. El primero, ocurre cuando compran licencias masivas de IA sin capacitar al personal, lo que termina generando un uso equivalente a “un buscador pago” sin ningún beneficio adicional.

João Pedro Resende, CEO y cofundador de Hotmart, explicó el truco para ser un creador de contenido que monetice en el tiempo y no solo dependa de una red social.

El segundo error, aparece cuando una empresa decide reconstruir con IA un software que ya funciona correctamente desde hace años. El resultado suele ser una herramienta peor que la original, motivada más por la vanidad de haberla creado internamente que por una mejora real de procesos.

Entonces, las compañías que logran un uso maduro de la tecnología son las que primero mapean todos sus procesos internos. Luego, identifican cuáles requieren poco juicio o responsabilidad y recién ahí los reemplazan por agentes de inteligencia artificial.

Las áreas que los creadores de contenido todavía deben explorar

Ante la pregunta sobre qué áreas de contenido permanecen sin explotar en redes sociales, Resende fue categórico: el tema específico no es la variable que determina el éxito de un creador. “Las áreas no hacen diferencia. Lo que hace diferencia es la comunidad que ese creador construyó a su alrededor”.

Esa comunidad siempre tendrá demandas, problemas y deseos propios que el creador puede convertir en productos de venta directa. Resende identificó esta posibilidad como la principal oportunidad de monetización sin explotar en el ecosistema digital actual.

El empresario advirtió que muchos creadores todavía sostienen la aspiración de conseguir una marca que financie su contenido, un modelo que calificó como cada vez más difícil de sostener. Frente a esa lógica, propuso construir un producto propio dirigido a la propia audiencia.

Ese producto puede adoptar distintas formas según la necesidad de la comunidad. En algunos casos se trata de pertenencia, materializada en mercadería con la marca personal del creador, como camisetas o frases propias, que Hotmart permite vender de forma física.

En otros casos, la oportunidad pasa por resolver un problema puntual mediante conocimiento propio, bajo el formato de cursos o infoproductos. También, puede tratarse de un servicio directo, ofrecido por el propio creador a partir de la confianza generada con su audiencia.

Resende cuantificó el tamaño de esa oportunidad sin explotar. Estimó que existen 72 millones de creadores de contenido en el mundo, de los cuales entre 12 y 14 millones están en Brasil.

De ese universo brasileño, solo 250 mil generan ventas efectivas a través de Hotmart. La brecha entre esa cifra y el total de creadores activos representa el margen de crecimiento disponible para la monetización directa de comunidades.

Hotmart tiene una condición de

El perfil atípico de Hotmart entre los unicornios latinoamericanos

Hotmart fue fundada en 2011 y hoy sostiene una operación internacional considerable: el 40% de la actividad de la plataforma ocurre fuera de Brasil, con clientes que venden en más de 100 países.

Durante su presentación, Resende mostró un gráfico comparativo sobre unicornios de América Latina cuyos fundadores trabajaron previamente en una marca reconocida, estudiaron en una universidad de alto nivel o fundaron una empresa exitosa con anterioridad.

En ese ranking, Hotmart aparece con el 11% de coincidencia con ese patrón, muy por debajo de Nu (25%) y Loft (21%), y en un nivel similar a d-Local y Wildlife (14% cada una). El gráfico ubica a Hotmart como el único caso que no encaja en las características típicas de ese grupo de unicornios.