Si España cree que las velutinas son un problema es porque no sabe qué ha encontrado EEUU: avispas radiactivas

Si estás hasta las narices de las velutinas, las chinches y los mosquitos tigres y japoneses, piensa en esto: hay gente en Carolina del Sur (Estados Unidos) que lo que teme es el acecho de las avispas radiactivas. Suena descabellado, pero tiene todo el sentido del mundo si se tiene en cuenta que allí, cerca de una planta en la que en su día se fabricaban piezas para bombas nucleares, encontraron en 2025 un avispero con un nivel de radiación diez veces por encima de lo permitido.

La gran pregunta es… ¿Cómo es posible?

¿Qué ha pasado? Hace poco más de un año el Departamento de Energía de EEUU publicó un informe que generó polvareda en los medios del país. Y con razón. El documento no iba de oferta y demanda, renovables o precios, sino de algo mucho más pintoresco: a principios de julio, el jueves 3 para ser precisos, unos operarios localizaron cerca de Aiken, en Carolina del Sur, un avispero con un nivel de radiación diez veces superior a lo que permiten las regulaciones. 

Las autoridades locales insistieron desde el principio en que no había riesgo alguno para los habitantes, pero eso (claro está) no evitó que la noticia corriese por medios tanto de EEUU como del resto del mundo y se viralizase en redes.

Duncan Sanchez Rqfjtmspjta Unsplash

¿Dónde lo encontraron? Cerca de un tanque de desechos radiactivos de Savannah River Site, un centro de procesamiento de materiales nucleares situado en Carolina del Sur, cerca del río Savannah, y que se levantó a mediados del siglo pasado para refinar materiales útiles para la creación de armamento. La cadena NBC precisa que en su día, al comienzo de la Guerra Fría, se usaba para fabricar los núcleos de plutonio necesarios para montar bombas nucleares.

Con el tiempo la instalación se dedicó a otros trabajos, como la producción de combustible para centrales nucleares y tareas de limpieza, pero algunas fuentes apuntan que ha generado más de 625 millones de litros de desechos nucleares, una cantidad considerable que, una vez procesada, se redujo a 129 millones. Al menos hace un año quedaban 43 tanques subterráneos que aún estaban en uso.

¿Qué hicieron con el nido? Lo rociaron con insecticida, lo retiraron y lo desecharon como residuo radiactivo. Por último el equipo elaboró un informe, un documento que tardó más de lo previsto porque sus autores quisieron consultar casos previos de contaminación de fauna para estar seguros de sus criterios. El memorando concluyó que no eran necesarias "más acciones sobre el terreno".

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