El odontólogo Gerard Anton alerta sobre la combinación de respiración oral, bebidas ácidas y blanqueamiento dental. (Montaje)

Si un deportista se quiere hacer un blanqueamiento dental, debe tener en cuenta algunos factores. La respiración por la boca durante la actividad física y el consumo habitual de bebidas isotónicas y energéticas pueden favorecer un entorno más ácido en la boca y, con ello, aumentar el riesgo de sensibilidad dental. El problema puede ser especialmente relevante entre quienes practican deportes de resistencia y pasan largos periodos entrenando.

El odontólogo Gerard Anton, de OdontoSport, advierte de este riesgo en un vídeo publicado en TikTok, donde explica por qué los deportistas de resistencia pueden ser más vulnerables a las molestias derivadas de un blanqueamiento dental. Su recomendación es clara: “Si eres deportista, sobre todo de deportes de resistencia, evita hacerte un blanqueamiento”.

El motivo está relacionado con un hábito muy habitual durante la práctica deportiva: respirar por la boca. En ejercicios prolongados, esta forma de respiración se mantiene durante largos periodos de tiempo y puede coincidir, además, con el consumo de bebidas isotónicas y energéticas, que suelen ser más ácidas.

Una mujer haciéndose un blanqueamiento dental. (Freepik)

El efecto, según explica, puede ser más relevante entre quienes entrenan con frecuencia y mantienen esta rutina durante años. “Si encima eres un deportista de resistencia, al cabo de muchos días y muchas semanas y muchos años de estar respirando por la boca mientras estamos haciendo un deporte y bebiendo bebidas isotónicas, que normalmente son más ácidas, lo que pasa es que se nos acidifican los dientes”.

Esta exposición a un entorno ácido puede afectar al esmalte dental. “Unos dientes más ácidos comporta que el esmalte se nos debilita”, explica el odontólogo. Es precisamente en este punto donde entra en juego el blanqueamiento dental. Aunque Anton aclara que el tratamiento no es malo “per se”, advierte que realizarlo cuando el esmalte ya está debilitado puede hacer que sus efectos se toleren peor.

“Si encima nos hacemos un blanqueamiento, ese esmalte va a estar aún más debilitado y todo lo que es la sensibilidad dental, sobre todo, nos va a afectar más”, afirma. Por ello, antes de someterse al tratamiento, recomienda que los deportistas tengan en cuenta sus hábitos de entrenamiento y el estado de su salud bucodental.

Una odontóloga aplica luz azul durante un tratamiento de blanqueamiento dental a un paciente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La respiración nocturna también importa

La recomendación del odontólogo no se limita a las horas de ejercicio. Anton también pone el foco en la respiración durante el sueño y aconseja a quienes finalmente vayan a realizarse un blanqueamiento que procuren respirar por la nariz durante la noche: “Si te lo tienes que hacer, cuida mucho que tu respiración por la noche sea respiración nasal”.

En otro vídeo, el especialista explica que el problema no está necesariamente en respirar por la boca durante un entrenamiento intenso, sino en mantener ese patrón durante el descanso. Según señala, la respiración nasal mientras se duerme se ha relacionado con una mayor actividad del sistema nervioso parasimpático, vinculado a la relajación, y con una mejor recuperación.

Además, advierte de que dormir habitualmente con la boca abierta podría ser algo más que un simple hábito. “Si un deportista duerme con la boca abierta todas las noches, quizás no sea simplemente un hábito, quizás sea una razón por la que no puede respirar bien por la nariz”, sostiene. Por ello, considera que estos casos deberían investigarse, especialmente en deportistas que buscan optimizar cada aspecto de su recuperación.