Japón se ha encontrado con un imprevisto en su carrera para alcanzar los 60 millones de turistas en 2030: la geopolítica. O mejor dicho, la delicada relación diplomática con Pekín. El conflicto abierto entre ambos países a finales de 2025, cuando la primera ministra nipona advirtió que Tokio no se quedaría de brazos cruzados si China irrumpía en Taiwán, ha provocado una espantada de turistas del gigante asiático. Y dado el peso del mercado chino en el sector turístico japonés eso son palabras mayores: en agosto registró una caída del 9,6%.
La pregunta es… ¿Y ahora, qué?
Un "pinchazo" del 9,6%. La debilidad del yen, la recuperación del turismo internacional tras la pandemia y (sobre todo) el enorme interés que genera su cultura han convertido a Japón en el destino soñado por miles de turistas. Pasar las vacaciones en el país del sol naciente está de moda. En 2025 recibió unos 42,7 millones de visitantes extranjeros, un máximo histórico que supera en un 16% el dato de 2024, el anterior récord. A modo de referencia, ates de la pandemia, en 2019, el flujo de turistas internacionales era de 'solo' 31,9 millones.
Con ese telón de fondo se entiende mejor que las últimas estadísticas de la Organización de Turismo de Japón (JNTO) hayan captado la atención de los medios del país: en agosto Japón recibió 3,1 millones de visitantes extranjeros, un 9,6% menos que durante el mismo mes de 2025. Si analizamos el balance general del año, el acumulado de los ocho primeros meses, la 'foto' tampoco es buena: suma 27,6 millones de turistas, un 2,7% menos que el año anterior.
El gran agujero. Ese ‘'pinchazo' quizá resulte curioso, pero tiene poco de misterioso. Llega con echar un vistazo a las tablas de la JNTO para detectar dónde está el agujero por el que pierde turistas Japón: China. Si en agosto de 2025 viajaron al país del sol naciente 1,02 millones de chinos, este año fueron apenas 418.000. Un 59% menos en solo un año. Y no se trata de un desplome puntual. La afluencia de chinos durante los ocho primeros meses se redujo también un 56,7%, pasando de 6,7 millones en 2025 a 2,9 millones.
Son datos importantes porque, más allá de la sangría de visitantes que refleja, afecta a uno de los pilares del turismo nipón. Si nos remontamos a hace un año, China era el principal mercado emisor de turistas con destino Japón y su flujo de viajeros crecía al 46,1%. A pesar del desplome, a día de hoy sigue siendo el tercer país del que salen más viajeros con destino Japón, por detrás de Korea y Taiwán.
No digas turismo, di política. Si hay pocas dudas sobre dónde se localiza la fuga de turistas, menos aún las hay sobre cuáles son sus causas: el cambio de tendencia se produjo en noviembre de 2025. Ese mes la afluencia de turistas chinos con destino Japón pasó de crecer al 22,8% a desplomarse un 45,3%.
¿El motivo? El 7 de noviembre la primera ministra nipona, Sanae Takaichi, desató la furia de Pekín al declarar que no descartaba desplegar sus tropas si China irrumpía en Taiwán. Sus palabras molestaron tanto al Gobierno de Xi Jinping que, más allá de quejarse a nivel formal, Pekín pidió a sus ciudadanos que evitasen viajar a Japón e incluso se cancelaron decenas de vuelos.




