Brenda Guadalupe Hernández

Madrid, 11 sep (EFE).- El paisaje, los sonidos y el corazón de la frontera entre México y Estados Unidos llegan a España a través de 'Norteña', el último proyecto discográfico de la mexicana Julieta Venegas, que va acompañado de un libro de memorias en el que explora su infancia, su experiencia migrante y su incursión en la música.

La cantautora ha elegido España como el primer país fuera de Norteamérica en conocer este material, pues considera que, a pesar de que la música regional mexicana no es tan consumida en Europa, existen muchas similitudes entre ambas naciones.

“Se conecta desde otro lugar, porque acá también les gustan mucho las bandas de pueblo y la instrumentación de vientos”, explica en una entrevista con EFE.

También remarca su larga y "muy bonita" relación con el público español: "Desde mi primer disco vine para acá (...) al principio vine mucho a tocar a un montón de festivales y ahora ya tenía vida aquí, amigos. Siempre siento que hay posibilidades de tocar con todos los discos que he hecho".

'Norteña' es un proyecto que nace tras años residiendo fuera de su país y por la necesidad de reconectar con su origen.

“Para mí fue desde la añoranza; estaba viviendo en Argentina, empecé a imaginarlo y me di cuenta de que lo que quería era regresar a México”, relata. Ese retorno musical fue un punto de inflexión que la llevó a mudarse de vuelta.

“Sentí que empezaron a salir las raíces, me sentí muy arraigada y me gusta mucho esa sensación”, asegura.

Para Venegas, la identidad es algo mucho más profundo que pertenecer a una región. "Me fui muy chica de la frontera, pero siento que la llevé conmigo. Sin darme cuenta siempre he cargado una línea invisible que me divide", explica en su libro 'Norteña, memorias del comienzo', donde aborda la forma en la que ese lugar entre dos mundos la dotó de una mirada especial hacia los lugares, la gente y la vida.

"Yo soy 100% hecha en esa frontera. Lo que me hace norteña es mi familia, la comida y el paisaje polvoriento”, relata a EFE, y lo define como "un cordón umbilical que siempre va a estar ahí, por más lejos que esté".

Este universo fronterizo está presente en las 12 canciones del álbum. Como ejemplo, 'La línea', tema que canta junto a Yahritza y su Esencia en el que se aborda el dolor de dos personas separadas por una deportación, o 'Caprichos del azar', interpretado con David Aguilar y que relata la separación de una pareja cuando uno de ellos se muda a Estados Unidos.

“Parte de mi sueño con este disco era hacer duetos, pero no tipo feats donde alguien viene y canta el segundo verso, sino que las canciones fueran diálogos de dos personajes”, explica. Bronco, Natalia Lafourcade, Meme del Real y Ruzzi también forman parte del disco.

Sus palabras y música resultan en un canto de amor a la Baja California y especialmente a Tijuana, un lugar al que comúnmente se le conoce desde las informaciones de sucesos o la ficción estadounidense, pero que en realidad cuenta con una gran diversidad, riqueza y un carácter único.

Para ella, que creció en la frontera más transitada del mundo, el endurecimiento de las políticas antimigratorias alrededor del mundo "no es algo aislado".

"El mundo está construyéndose en una nueva capa de crueldad que te rompe el corazón. La migración siempre ha sido algo natural a los seres humanos, pero ahora vemos un giro hacia la derecha muy fuerte y una separación de la comunidad", reflexiona.

La mexicana considera que la música, especialmente los espectáculos en vivo, son un antídoto para esa división.

“En el mundo digital se genera mucha violencia, y creo que lo que nos corresponde individualmente es luchar por vernos las caras”, concluye Venegas, convencida de que “cuando nos juntamos a ver un show, se nos olvidan nuestras ideologías, se vuelve un encuentro puramente emocional”.

La artista presentará este viernes el libro 'Norteña, memorias del comienzo', editado por Las Afueras, en el marco de la tercera edición del festival independiente de literatura y edición Back to the Book, que se celebra del 11 al 13 de septiembre en Madrid. EFE

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