Un joven recibe apoyo de otra persona que coloca una mano sobre su hombro en una azotea urbana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hablar sobre el suicidio con niñas, niños y adolescentes puede resultar difícil para madres y padres de familia, quienes en ocasiones evitan mencionarlo por temor a que hacerlo provoque pensamientos relacionados con la muerte. En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio es importante recordar que mantener una comunicación abierta sobre este y otros temas que pueden afectar el bienestar emocional es fundamental para identificar señales de alerta.

Gabriela Valencia Chávez, académica de la licenciatura en Psicología de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señaló que conversar sobre este acto permite fortalecer la confianza dentro del entorno familiar y atender de manera oportuna posibles conductas de riesgo.

Advirtió que uno de los principales prejuicios consiste en pensar que una persona que expresa su intención de morir únicamente busca llamar la atención. Por ello, cuando los jóvenes realizan este tipo de declaraciones, es necesario escucharlos y brindarles atención.

Señales de alerta del suicidio

Este acto es un fenómeno multifactorial que puede estar relacionado con diferentes circunstancias presentes en la vida de una persona. Durante la transición de la infancia a la adolescencia pueden surgir situaciones capaces de afectar el estado emocional y favorecer la aparición de ideas relacionadas con la muerte.

Entre los factores de riesgo se encuentran los conflictos dentro de la familia, problemas en el entorno social y el consumo de alcohol o drogas. Estas condiciones pueden combinarse y generar escenarios que incrementen la vulnerabilidad de niñas, niños y adolescentes.

De acuerdo con las cifras del Inegi en México se registraron 8 mil 351 fallecimientos por lesiones autoinfligidas durante 2021. Los menores que se encuentran en el proceso de transición hacia la edad adulta presentan una mayor incidencia que los niños.

En la población de 15 a 29 años, el ahorcamiento, estrangulación o sofocación representa 89.5% de los casos: 91% entre hombres y 84.8% entre mujeres. Los disparos representan 4% . En el caso de la comunidad femenina, el segundo método corresponde al envenenamiento por disolventes, gases o plaguicidas, con 7.2%.

Una infografía presenta los factores de riesgo, conductas de alerta y la cifra de fallecimientos autoinfligidos en México durante 2021. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Cómo identificar conductas suicidas en adolescentes?

Las señales relacionadas con el riesgo suicida pueden manifestarse de manera verbal o mediante cambios en la conducta. Una de las expresiones más directas ocurre cuando las personas expresan su deseo de dejar de vivir.

Según la especialista, estas declaraciones pueden estar vinculadas con dificultades familiares, problemas con amistades o parejas, así como conflictos relacionados con ellos mismos.

Las autolesiones también constituyen un indicador que requiere atención. A esto se suman algunos cambios emocionales, como tristeza, aislamiento persistente, fatiga o irritabilidad.

Valencia Chávez explicó que no siempre los jóvenes comunican verbalmente aquello que están atravesando. En algunos casos, las alertas pueden observarse principalmente mediante su comportamiento, por lo que las personas cercanas deben permanecer atentas a modificaciones importantes en su estado de ánimo o conducta.

Comunicación entre padres e hijos para la prevención del suicidio

Para la académica, madres y padres pueden convertirse en el primer factor protector de sus hijos al mantener una comunicación constante. Preguntarles sobre sus inquietudes y preocupaciones, así como generar espacios de confianza, puede facilitar que expresen aquello que les afecta.

Cuando la adolescencia dificulta el diálogo, una alternativa consiste en establecer un momento y un lugar específico para conversar. También se pueden aprovechar contenidos de redes sociales, series, películas o noticias para abordar el tema a partir de situaciones que resulten familiares para los menores.

La principal recomendación es acudir con profesionales de la psicología cuando se presenten conductas suicidas y recurrir a atención psiquiátrica cuando el caso lo requiera. Asimismo, es importante que las personas cercanas a niñas, niños y adolescentes conozcan los números de emergencia y sepan cómo actuar ante una situación de riesgo.