El género Swiftiephylus combina el término Swiftie con el sufijo phylus, habitual en la nomenclatura científica de estos insectos (Sarah Schroeder/UCR/AP)

Taylor Swift tiene ahora un género de insectos propio.

Un equipo de la Universidad de California en Riverside (UCR) describió doce nuevas especies de chinches herbívoras originarias de Australia, y bautizó a cuatro de ellas, agrupadas en un género inédito, con nombres inspirados en la cantante y su obra musical.

El género recibió el nombre de Swiftiephylus, una combinación entre “Swiftie”, como se conoce a los seguidores de la artista, y “phylus”, sufijo habitual en la nomenclatura de este grupo de insectos.

El hallazgo fue publicado en la revista científica Insect Systematics and Evolution. Las cuatro especies del nuevo género se llaman Swiftiephylus taylorae, Swiftiephylus amator, Swiftiephylus intrepidus y Swiftiephylus poetorum.

Los nombres derivan de versiones latinizadas de “Taylor”, “lover”, “fearless” y “poets”, en referencia directa a la artista y a tres de sus álbumes: Lover, Fearless y The Tortured Poets Department.

El estudio publicado en Insect Systematics and Evolution nombró cuatro especies como Swiftiephylus taylorae, Swiftiephylus amator, Swiftiephylus intrepidus y Swiftiephylus poetorum (Sarah Schroeder/UCR)

La autora del estudio, Sarah Schroeder, estudiante de doctorado en entomología de la UCR, fue quien propuso la relación entre los insectos y la cantante.

“Sentí que era auténtico, como fanática de toda la vida de Taylor, honrarla de esta manera, además de llamar la atención sobre la diversidad de insectos que aún no ha sido descubierta”, declaró Schroeder.

Schroeder también encontró una conexión visual entre los insectos y la artista. Los ejemplares son de color amarillo pálido con manchas rojas, una combinación que la investigadora asoció con el cabello rubio y los labios rojos característicos de Swift.

“El look emblemático de Taylor Swift es su pelo rubio y sus labios rojos. Estos insectos son de un amarillo pálido con toques de rojo. En el estudio me refiero a ellos como rubios”, indicó Schroeder.

Los científicos creen que esa coloración cumple una función de camuflaje: los insectos habitan casi exclusivamente en árboles conocidos como sheoaks, cuyas flores presentan estructuras alargadas de tono rojo a naranja.

Sarah Schroeder, autora del estudio y doctoranda en entomología de la UCR, vinculó la coloración de los insectos con la imagen pública de Taylor Swift (Jordan Strauss/Invision/AP)

El estudio señala que una coloración similar, con tonos crema y rojo, se ha observado en otras chinches emparentadas de forma más lejana que también viven sobre esas mismas plantas, lo que indica que el camuflaje pudo haber evolucionado de manera independiente en más de una ocasión.

Las nuevas especies pertenecen a la familia Miridae, la más numerosa entre las llamadas chinches verdaderas, con más de 11.000 especies descritas en todo el mundo.

Estos insectos no representan una amenaza para personas, animales ni para las plantas de las que se alimentan.

Muchas chinches de este tipo completan todo su ciclo de vida, desde la eclosión hasta la reproducción, sobre una misma planta huésped.

Aunque recién fueron descritas de manera formal, las muestras llevaban décadas guardadas en colecciones científicas.

La Universidad de California en Riverside describió doce nuevas especies de chinches herbívoras originarias de Australia, cuatro de las cuales integran el género Swiftiephylus, nombrado en honor a Taylor Swift (UCR)

Los ejemplares fueron recolectados entre 1995 y 2004, durante un extenso proyecto de biodiversidad realizado en Australia en el que participaron investigadores del Museo Americano de Historia Natural y colaboradores australianos.

Aquel trabajo de campo reunió más de 50.000 especímenes, muchos de los cuales aún requieren años de estudio taxonómico para su clasificación.

Christiane Weirauch, profesora de entomología en la UCR y coautora del estudio, participó en aquel proyecto original como investigadora postdoctoral antes de incorporarse a la universidad.

Con el tiempo, al saber que quedaban numerosos insectos sin describir de aquella colección australiana, sugirió a Schroeder investigarlos como parte de su tesis doctoral.

Schroeder y Weirauch analizaron 593 especímenes prestados por el Museo Americano de Historia Natural y el Museo Australiano.

La investigación sobre Taylor Swift y el género Swiftiephylus también buscó destacar la taxonomía y la biodiversidad de insectos aún no documentados (Chris Young/The Canadian Press via AP)

La comparación de ADN y de características físicas permitió determinar que, pese a compartir planta huésped y coloración similar, los ejemplares correspondían a grupos evolutivos distintos.

Para Schroeder, nombrar a los insectos en honor a Taylor Swift también busca visibilizar el trabajo de la taxonomía, la disciplina científica encargada de identificar y nombrar especies.

“La taxonomía es la piedra angular de la conservación. Si no describimos las especies, no sabemos que existen y no podemos conservarlas. Honrar a Taylor a través de estas especies es una forma de honrar la ciencia de la conservación y llamar la atención sobre toda la diversidad desconocida”, afirmó la investigadora.

Pese a siglos de exploración biológica, los científicos estiman que podría haber hasta 30 millones de especies de insectos aún sin documentar en el planeta.

La práctica de nombrar organismos en honor a figuras públicas genera controversia dentro de la comunidad entomológica, aunque Schroeder considera que puede emplearse de forma positiva para atraer atención hacia la biodiversidad desconocida.