Los sismos en Perú responden, principalmente, a la interacción entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana, un proceso que ocurre frente a la costa y que libera energía en distintos puntos del territorio. Esa dinámica ubica al país dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona con alta actividad sísmica y volcánica.
El Instituto Geofísico del Perú (IGP) señala que la placa oceánica de Nazca se introduce debajo de la placa continental sudamericana. La fricción entre ambas genera movimientos que pueden registrarse en la costa, la sierra y la selva. A ese proceso se suma la deformación de la corteza terrestre y la reactivación de fallas geológicas en áreas continentales.

Perú sísmico: los terremotos más destructivos de la historia reciente
El registro sísmico del Perú incluye algunos de los eventos más devastadores de América del Sur. El terremoto del 28 de octubre de 1746, con una magnitud estimada de 8.8, destruyó Lima y arrasó el Callao con un tsunami que llegó apenas 24 minutos después del movimiento: de una población de 5.000 personas en el puerto, solo sobrevivieron 200, según crónicas históricas. En el siglo XX, el sismo de 1970 frente a Chimbote —de M7.9— desencadenó un alud que sepultó la ciudad de Yungay en Áncash. El terremoto de Pisco de 2007, de magnitud 7.9, dejó más de 500 muertos y destruyó miles de viviendas en Ica.
En tiempos más recientes, el 15 de junio de 2025 un sismo de magnitud 6.1 sacudió Lima y dejó un fallecido, 17 heridos y daños en viviendas y vías cercanas a la capital. El IGP señala que desde el terremoto de 1746, los sismos registrados en la zona central solo han liberado el 20% de la energía acumulada en el segmento de subducción frente a la costa, lo que mantiene la alerta científica sobre la posibilidad de un nuevo megaterremoto en la región.
La costa concentra la principal fuente de los sismos de gran magnitud
La zona de contacto entre las placas se encuentra frente al litoral peruano y representa la fuente principal de los terremotos de mayor magnitud. La energía no se libera de manera uniforme ni en intervalos previsibles. Por ese motivo, los especialistas advierten que no es posible anticipar con precisión el día, la hora o el lugar de un sismo.
La población suele asociar el riesgo únicamente con las ciudades costeras, aunque los movimientos también pueden originarse en fallas ubicadas en la cordillera y otras regiones del país. La profundidad del foco, la distancia al epicentro, las condiciones del suelo y la calidad de las construcciones influyen en los efectos que un movimiento puede tener sobre una comunidad.

Magnitud e intensidad describen aspectos distintos de un mismo evento
Los reportes del Centro Sismológico Nacional (CENSIS) incluyen datos como la hora, el epicentro, la profundidad, la magnitud y la intensidad. La magnitud expresa la energía liberada durante el movimiento, mientras que la intensidad se refiere a cómo fue percibido por la población y a los efectos que produjo en una zona determinada.
Un sismo de magnitud moderada puede sentirse con fuerza si ocurre a poca profundidad o cerca de una ciudad. En cambio, otro de mayor magnitud puede tener una percepción menor en localidades alejadas de su epicentro. La información oficial permite evitar interpretaciones erróneas, sobre todo cuando circulan versiones sin respaldo técnico en redes sociales después de un temblor.

Los reportes oficiales permiten conocer el origen y alcance de cada movimiento
El IGP monitorea la actividad sísmica mediante una red nacional de estaciones y difunde información sobre los movimientos que cumplen criterios de publicación. Los primeros datos pueden actualizarse si el análisis posterior incorpora registros adicionales o permite precisar la ubicación del foco y la magnitud del evento.
La difusión de cada reporte cumple una función científica y preventiva. El registro continuo ayuda a estudiar el comportamiento de las placas tectónicas, identificar zonas de actividad recurrente y fortalecer la preparación ciudadana. Consultar canales oficiales también evita que imágenes antiguas, audios sin verificar o supuestas alertas generen confusión entre la población.

El Plan Familiar de Emergencia ordena la respuesta antes de un sismo
El Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) propone que cada hogar cuente con un Plan Familiar de Emergencia, una herramienta que permite definir responsabilidades, reconocer riesgos y establecer puntos de encuentro. La planificación previa busca reducir la improvisación en los primeros minutos, cuando una evacuación puede requerir decisiones rápidas.
El método institucional se resume en cinco acciones: identificar riesgos y recursos; ubicar zonas seguras, rutas y puntos de reunión; elaborar un mapa familiar y un equipo de supervivencia; asignar funciones; y organizar simulacros. La participación de niños, adultos mayores, personas con discapacidad y quienes requieren medicación permanente debe formar parte de esa preparación.
- Identificar las zonas seguras internas y externas de la vivienda, el edificio, el lugar de trabajo o el centro educativo.
- Mantener libres de objetos las rutas de evacuación y verificar que puertas, pasillos y escaleras permitan una salida ordenada.
- Establecer un punto de encuentro para la familia y un medio alternativo de comunicación si fallan las llamadas telefónicas.
- Asignar a una persona la responsabilidad de asistir a menores de edad, adultos mayores, personas con discapacidad o mascotas.
- Participar en simulacros para comprobar si el plan resulta aplicable y corregir problemas antes de una emergencia real.

La mochila de emergencia debe responder a las necesidades de cada hogar
La mochila de emergencia forma parte de la preparación básica ante un sismo de gran magnitud. Su contenido debe estar disponible cerca de la salida y adecuarse a las características de cada familia. Los artículos para bebés, personas mayores, pacientes con enfermedades crónicas y animales de compañía requieren una revisión particular.
Las autoridades recomiendan que la mochila no exceda un peso que impida trasladarla con rapidez. También aconsejan revisar de forma periódica los alimentos, las pilas, los medicamentos y los documentos guardados. Una mochila preparada no reemplaza la ayuda especializada, pero permite cubrir necesidades inmediatas durante las primeras horas posteriores a una emergencia.
- Agua embotellada y alimentos no perecibles de consumo rápido, como conservas, galletas, barras energéticas o frutos secos.
- Botiquín con gasas, vendas, antisépticos y medicamentos de uso habitual, con atención a tratamientos crónicos.
- Linterna, radio portátil, pilas de repuesto, silbato, cargador portátil y una agenda con teléfonos relevantes.
- Abrigo, mascarillas, artículos de higiene, bolsas plásticas, dinero en efectivo y copias de documentos personales.
- Pañales, leche, alimentos especiales, lentes, insumos para movilidad asistida o productos para mascotas, según las necesidades del hogar.

La respuesta durante y después del movimiento exige evitar acciones de riesgo
Ante un sismo fuerte, la prioridad es proteger la integridad física y no exponerse a caídas de objetos, vidrios o estructuras inestables. Si el movimiento impide mantenerse de pie, la recomendación es agacharse, cubrirse y sujetarse en una zona segura interna. La evacuación corresponde una vez que termina el movimiento y si las condiciones del lugar lo permiten.

Después de un terremoto pueden ocurrir réplicas, cortes de servicios, daños en viviendas y, en zonas costeras, alertas de tsunami. El retorno a un inmueble debe producirse solo después de una evaluación que descarte riesgos estructurales. Las grietas en columnas, muros inclinados, desprendimientos o daños en instalaciones eléctricas y de gas requieren una revisión especializada.
- Mantener la calma, alejarse de ventanas, espejos, estantes y objetos que puedan caer.
- No utilizar ascensores ni regresar a un edificio afectado para recoger pertenencias.
- Evacuar sin gritar, correr, empujar o bloquear las rutas de salida.
- Cortar el suministro de gas y electricidad solo si es posible hacerlo sin asumir riesgos.
- Seguir la información de las autoridades y evitar difundir cadenas, capturas o audios que no tengan confirmación oficial.
- Si existe una alerta de tsunami o el mar se retira de forma inusual, desplazarse hacia zonas altas o alejadas de la costa.

Los tres sismos se registraron en menos de 17 horas
El segundo temblor tuvo lugar a las 10:16, a 18 kilómetros al suroeste de Chilca, en la provincia de Cañete, Lima. El reporte oficial precisó que fue de magnitud 3,4, con una profundidad de 59 kilómetros e intensidad II en Chilca.
El tercer movimiento se registró a las 19:39, a 18 kilómetros al norte de Jaén, en Cajamarca. Tuvo una magnitud de 3,5, una profundidad de 15 kilómetros y una intensidad II en la ciudad.

Los reportes sísmicos difundidos por el IGP no consignaron daños ni víctimas vinculados con estos eventos.
