Simón Bulbarella nació en Tigre, es el único varón entre cuatro hermanos y desde chico supo que quería ser piloto. Sus padres primero pensaron que era un sueño pasajero, hasta que a los 9 años les hizo un reclamo que cambió todo.

Hoy compite en la Fórmula 4 Española, integra el mismo equipo en el que fue campeón Franco Colapinto y es el primer extranjero que llegó a la instancia final de la Honda Racing School, en Japón.

Simón Bulbarella nació en Tigre, es el único varón entre cuatro hermanos y desde chico supo que quería ser piloto. (Foto: simonbulbarella_/Instagram)
Simón Bulbarella nació en Tigre, es el único varón entre cuatro hermanos y desde chico supo que quería ser piloto. (Foto: simonbulbarella_/Instagram)

“Ustedes no me están escuchando”: el plantel de Simón a sus padres

Hay sueños que aparecen de a poco y otros que llegan con una certeza difícil de explicar. Para Simón, la idea de ser piloto de carreras apareció cuando todavía era muy chico. Tenía apenas 9 años cuando comenzó a insistirles a sus padres con que quería correr.

Ellos intentaban llevarlo por otro camino y preferían que hiciera algún deporte antes de meterse en el mundo del automovilismo. Hasta que un día, entre lágrimas, Simón les dijo una frase que todavía recuerdan: “Ustedes no me están escuchando”.

Tenía razón. Sus padres, Claudio y Lucila, decidieron escucharlo y darle la oportunidad de probar. Lo que parecía un deseo de un chico terminó convirtiéndose en un proyecto de vida. Hoy, con 17 años, Simón es una de las jóvenes promesas argentinas que buscan hacerse un lugar en el automovilismo internacional.

“Ustedes no me están escuchando”, le decía a sus padres. (Foto: simonbulbarella_/Instagram)
“Ustedes no me están escuchando”, le decía a sus padres. (Foto: simonbulbarella_/Instagram)

El chico de Tigre que creció con tres hermanas

Nacido en enero de 2009 y criado en Tigre, es el menor de cuatro hermanos y el único varón de la familia. También es el menor de una enorme familia de más de 25 primos. Sus tres hermanas siempre fueron una parte fundamental de su vida y, según contó su familia a TN, fue un chico muy mimado por ellas.

Su historia tampoco se construyó lejos de los valores familiares. Desde los dos años asiste al mismo colegio de San Fernando, donde cursa doble turno y actualmente transita el último año del secundario con un cronograma especial de alumno federado deportivo. Es muy querido por sus compañeros y por los directivos de la institución. Incluso, año tras año, sus compañeros lo eligen como uno de los mejores compañeros.

Antes de subirse a un karting, Simón jugó al rugby en el Buenos Aires Club. Todavía hoy, cuando está en la Argentina y tiene tiempo, vuelve a visitar a sus amigos.

Pero el automovilismo estaba presente en su casa desde mucho antes de que él pensara en competir.

El automovilismo estaba presente en su casa desde mucho antes de que él pensara en competir. (Foto: simonbulbarella_/Instagram)
El automovilismo estaba presente en su casa desde mucho antes de que él pensara en competir. (Foto: simonbulbarella_/Instagram)

De acompañar a su papá a las carreras a convertirse en piloto

Su primer contacto con los autos fue a través de su padre. Claudio competía en carreras de regularidad como las 1000 Millas Sport, la Mille Miglia y las 500 Millas Argentinas, competencias en las que consiguió importantes resultados. Simón lo acompañaba y observaba todo desde cerca.

Quizás ahí nació esa necesidad de competir que después terminaría marcando su camino.

Entre los autos que más quiere está un Porsche 911 clásico de 1970, con el que su padre corrió durante muchos años y vivió buena parte de sus grandes momentos deportivos. También conserva una pequeña réplica de una Maserati F250, el modelo con el que Juan Manuel Fangio consiguió uno de sus grandes títulos.

Pero hay otro auto que ocupa un lugar especial en su historia: una Mehari de 1971. Fue allí donde aprendió a manejar y pasó buena parte de sus veranos. Todavía hoy la utiliza para moverse cuando está de vacaciones.

En 2019, finalmente llegó el karting. Simón tenía 10 años. Después apareció la pandemia y la actividad se frenó, por lo que su carrera deportiva comenzó a tomar verdadera forma hacia fines de 2020, cuando ya tenía casi 12. El comienzo no fue sencillo.

Muchos de sus rivales llevaban varios años corriendo: algunos habían empezado a los seis o siete años. Simón, en cambio, llegaba bastante más tarde a un ambiente en el que la experiencia pesa. Pero los resultados empezaron a aparecer. Primero fueron los podios. Después llegaron los campeonatos.

En 2019, finalmente llegó el karting. Simón tenía 10 años. (Foto: simonbulbarella_/Instagram)
En 2019, finalmente llegó el karting. Simón tenía 10 años. (Foto: simonbulbarella_/Instagram)

El chico que empezó tarde y terminó ganando

La mayor parte de su trayectoria en karting la desarrolló en Argentina junto al Zaffaroni Racing Team, estructura que también lo acompañó durante sus primeras experiencias internacionales.

Su circuito preferido es el de Zárate, donde consiguió varias de sus consagraciones. También compitió en categorías reconocidas como IAME y Rotax y empezó a medirse con pilotos de distintos países.

En 2022 se consagró campeón argentino Junior. Un año más tarde fue subcampeón argentino y en 2024 consiguió el subcampeonato sudamericano.

También recibió el FIA Academy Trophy de manos del Automóvil Club Argentino y participó de competencias internacionales en Estados Unidos y Europa. En 2025 llegó uno de los desafíos más importantes de su etapa en karting: disputó el Mundial OK de la FIA, donde se enfrentó a algunos de los mejores pilotos jóvenes del mundo.

Y hay un dato que explica el presente: Simón es el actual campeón argentino de karting en la categoría Senior, una de las más competitivas de la especialidad.

Después de años de crecer arriba de un karting, llegó el momento de dar el salto.

Después de años de crecer arriba de un karting, llegó el momento de dar el salto.(Foto: simonbulbarella_/Instagram)
Después de años de crecer arriba de un karting, llegó el momento de dar el salto.(Foto: simonbulbarella_/Instagram)

La misma categoría en la que corrió Franco Colapinto

En 2026, Simón dejó el karting y pasó a la Fórmula 4 Española. Es un cambio enorme para cualquier piloto: un auto mucho más potente, nuevas exigencias, circuitos desconocidos y rivales con experiencia internacional.

Y lo hizo sin una gran cantidad de tests previos.

Actualmente corre para Drivex Team, la misma estructura con la que Franco Colapinto compitió en la Fórmula 4 Española y se consagró campeón en 2019.

La comparación aparece, aunque el desafío de Simón recién empieza. El joven argentino busca construir su propio camino y acumular experiencia en una categoría que representa uno de los primeros escalones hacia las fórmulas superiores.

Además, cuenta con el acompañamiento de otro piloto argentino de enorme trayectoria: Esteban Guerrieri, quien trabaja como su coach.

Para Simón, cada carrera representa una oportunidad de aprender algo nuevo.

Mientras corre en Europa, el argentino atraviesa otro desafío que pocos pilotos de su edad pueden contar. (Foto: simonbulbarella_/Instagram)
Mientras corre en Europa, el argentino atraviesa otro desafío que pocos pilotos de su edad pueden contar. (Foto: simonbulbarella_/Instagram)

Japón, el desafío que lo convirtió en historia

Mientras corre en Europa, el argentino atraviesa otro desafío que pocos pilotos de su edad pueden contar.

Durante 2026 comenzó a participar de la Honda Racing School, uno de los programas de formación de jóvenes pilotos de la marca japonesa.Y allí consiguió algo inédito.

Entre más de 60 pilotos que participaron del proceso, Simón quedó seleccionado entre los cinco finalistas. Todos los demás eran japoneses. Él fue el único extranjero.

De esta manera, se convirtió en el primer piloto extranjero en llegar a esa instancia final del programa.

El desafío implica también una exigencia personal enorme. Durante este año ya viajó seis veces a Japón y todavía tiene previstos otros dos viajes, en septiembre y octubre.

El objetivo es claro: conseguir un lugar en el Honda Formula Dream Project, el programa que puede abrirle una nueva puerta dentro del automovilismo japonés.

Mientras tanto, debe repartir su tiempo entre Europa, Japón y la Argentina. Y mantener, al mismo tiempo, su vida de estudiante.

El objetivo es claro: conseguir un lugar en el Honda Formula Dream Project. (Foto: simonbulbarella_/Instagram)
El objetivo es claro: conseguir un lugar en el Honda Formula Dream Project. (Foto: simonbulbarella_/Instagram)

Una carrera que también se construye fuera de la pista

Detrás de cada carrera hay un equipo que trabaja para que Simón pueda rendir al máximo. Preparación física, entrenamiento deportivo, psicología, nutrición, entrenamiento mental, simuladores y comunicación forman parte de una estructura que acompaña al piloto en cada etapa.

También hay un desafío que muchas veces queda fuera de las cámaras: viajar permanentemente entre continentes, adaptarse a los cambios de horario y llegar a cada competencia en las mejores condiciones.

Porque para los Bulbarella el automovilismo nunca fue solamente subirse a un auto y acelerar. Sabían desde el comienzo que detrás de una carrera profesional había costos, viajes, tiempo, organización y un enorme compromiso familiar.

Por eso aquel reclamo de Simón a los nueve años tuvo tanto peso. Él ya había decidido qué quería hacer.

Él ya había decidido qué quería hacer. (Foto: simonbulbarella_/Instagram)
Él ya había decidido qué quería hacer. (Foto: simonbulbarella_/Instagram)

“Paso a paso, pero claramente quiero llegar a la Fórmula 1”

Fuera de las pistas, Simón encuentra en el mar una de sus formas de desconexión. Le gustan el surf y el kitesurf y disfruta especialmente los momentos con su familia, sus amigos y sus sobrinos.

Esa vida cotidiana convive con una carrera que cada vez le exige más. Un día puede estar en un circuito europeo y pocos días después entrenando en Japón. Al mismo tiempo, termina el secundario en el colegio al que asiste desde que tenía dos años.

No hay, por ahora, una obsesión con saltear etapas.

El objetivo está claro, pero el camino también. (Foto: simonbulbarella/Instagram)
El objetivo está claro, pero el camino también. (Foto: simonbulbarella/Instagram)

El objetivo está claro, pero el camino también: seguir creciendo, aprender, sumar experiencia y avanzar categoría por categoría.

El sueño final es la Fórmula 1. Simón lo sabe. También sabe que llegar hasta ahí requiere mucho más que talento.

Requiere trabajo, disciplina, paciencia y la capacidad de seguir adelante cuando las cosas no salen como esperaba.

Hace siete años, cuando tenía nueve, tuvo que convencer a sus padres de que aquello que sentía no era un capricho. “Ustedes no me están escuchando”, les dijo. Ellos finalmente lo escucharon. Y desde entonces, Simón no dejó de acelerar.