A sus 87 años, Rosita Abal tenía un deseo muy claro: poder ver de cerca al papa León XIV durante su visita a Córdoba. “Toda la vida he querido verlo, sobre todo estar cerca de él”, contó en Telenoche.
Su familia sabía cuánto significaba para ella y empezó a buscar una alternativa que le permitiera cumplir ese sueño con comodidad. Rosita está en silla de ruedas y su estado de salud había complicado la posibilidad de participar de otras actividades previstas para el 10 de noviembre.
“Con mis hermanos estábamos viendo cómo hacer, sale el comunicado de que el Papa iba a estar en el balcón del Arzobispado y dijimos ‘esta es la nuestra, tenemos que conseguir un lugar cerca del Arzobispado’”, relató Emilia, una de sus hijas.
La búsqueda terminó en una sorpresa que superó las expectativas de todos.
Emilia contó que una de sus hermanas descubrió que había un hotel cerca del Arzobispado y fueron de inmediato a consultar.
“Llegamos al hotel y la recepcionista nos dice está todo ocupado porque vienen los medios de Buenos Aires, y busca en la computadora vuelve a ver y dice ‘creo que me queda una habitación’. Ahí le contamos que es para mi mamá que está en silla de ruedas y quiere verlo al Papa de cerquita”, recordó.
Cuando subieron a conocer la habitación descubrieron que estaba ubicada justo frente al lugar donde León XIV dará la bendición. “Dijimos ‘es el regalo del Día de la Madre’”, expresó Emilia.
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A partir de ahí prepararon una sorpresa especial para contarle la noticia. “Surgió nuestra locura para avisarle. Hicimos los carteles con video para ella”, explicó.
La reacción de Rosita fue inmediata. “Ella se quedó como diciendo ‘no lo puedo creer’. Es una enorme alegría poder cumplirle el sueño a nuestra mamá”, contó su hija.
La emoción tiene además un significado especial para toda la familia. “Nosotros tenemos la suerte de tenerla con nosotros, este fue un año muy difícil para su salud y dijimos si podemos se lo vamos a cumplir y ella nos manifestaba que quería estar en la vigilia por el Papa y era una locura llevarla a otros lugares”, señaló Emilia.
“Tuvimos esta idea que para nosotros es genial y para ella también. Es una bendición hacer esto por ella”, agregó.

Rosita también guarda el recuerdo de haber visto junto a su familia a Juan Pablo II en 1987, una experiencia que definió como muy emocionante.
Ahora espera volver a vivir un momento especial, esta vez frente al balcón del Arzobispado. Cuando le preguntaron qué le pediría a León XIV, respondió sin dudar: “Que rece por la Argentina”.
Todavía sorprendida por el regalo de sus hijos, Rosita resumió su emoción en pocas palabras: “Nunca lo hubiera esperado”.




