Casi cuatro horas con Elon Musk. Esa es la propuesta de Alex Gibney.

El cineasta, a quien Esquire describió alguna vez como alguien que estaba “convirtiéndose en el documentalista más importante de nuestra época”, ha abordado a Enron, Eliot Spitzer, Vladimir Putin y Elizabeth Holmes. Ahora puso la mirada sobre el hombre más rico de la historia del mundo. Musk, de 3 horas y 45 minutos —más un intermedio de 10 minutos—, llega a los cines el 16 de octubre, pero ya está generando revuelo.

El documental, que abarca desde sus primeros días en Silicon Valley, sus incursiones en el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) y la adquisición de Twitter, hasta su ascenso como el primer billonario del mundo, retrata a Musk como un estafador emocionalmente inestable con más poder e influencia que quizá cualquier otro ser humano que haya existido. Gibney no se guarda nada, ni en el documental ni en las entrevistas sobre la película, en las que calificó el poder y la influencia de Musk como “extremadamente peligrosos para la democracia mundial”.

El director Alex Gibney posa durante una sesión fotográfica para el documental

“Lo que descubrí fue que la historia de Musk no era una nueva historia tecnológica”, dijo Gibney en el Festival de Cine de Venecia a principios de este mes. Y agregó que es “realmente la historia de un vino viejo en una botella nueva. Resulta que su historia es la del embaucador, el inflador de acciones. Su riqueza y poder provienen de acciones infladas, así que ya había contado esa historia antes con Enron y con Elizabeth Holmes, y por eso era una historia extrañamente familiar para mí”.

Como era de esperarse, Musk no se siente precisamente halagado por la representación. “Gibney simplemente reunió una lista de personas que o bien tienen un hacha que afilar o ni siquiera me conocen —pero igualmente tienen un hacha que afilar—”, tuiteó Musk la semana pasada. “Tiene CERO integridad. Un ser humano horrible”.

Alex Spiro, abogado del magnate, envió una carta a Jigsaw Productions, la productora de Gibney, amenazando con presentar una demanda por difamación, según The Hollywood Reporter. Las acusaciones se centran en un intercambio de mensajes entre Musk y Ashley St. Clair, una expareja con quien tiene un hijo, que aparece en la película. Ahí, Musk le dice a St. Clair que se siente más optimista sobre las elecciones de 2024, en las que apoyó al presidente Donald Trump, porque “mañana liberamos la anomalía en la matriz”. Añade: “Ahora mismo tengo más de 10 mil láseres en el espacio”.

Ashley St. Clair, expareja con quien tiene un hijo, que aparece en la película (REUTERS/Yves Herman)

Vi Musk durante el Festival Internacional de Cine de Toronto el domingo. Hay muchísimo para analizar, pero estas son algunas conclusiones inmediatas.

Sí, es larga. Y se gana esa duración

La proyección comenzó a las 9 de la mañana y terminó a la 1 de la tarde. Si no hubiera mirado el reloj, tal vez habría calculado que habían pasado unas dos horas. Sin embargo, la película avanza con fluidez. Ayuda que sea profundamente exhaustiva: empieza con la cofundación de Zip2 en 1995 y llega hasta la incorporación de Grok por el Departamento de Defensa a principios de este verano en el hemisferio norte.

La película no arroja bombas atómicas de información nueva sobre el público. En cambio, entrelaza todos los hilos dispersos del imperio y de la vida de Elon Musk que probablemente uno conoce vagamente —Tesla, SpaceX, su pronatalismo extremo, sus cambios políticos, Grok, Twitter, DOGE, Starlink— en un contundente estudio de carácter sobre un hombre que quizá alguna vez creyó realmente en el futurismo y en ayudar a la humanidad.

La película entrelaza todos los hilos dispersos del imperio y de la vida de Musk que probablemente uno conoce vagamente: Tesla, SpaceX, su pronatalismo extremo, sus cambios políticos, Grok, Twitter, DOGE, Starlink (Nasdaq)

Pero que, según lo presenta el documental, se ha convertido en un estafador megalómano, hambriento de poder y con un complejo de dios.

Un Musk generado por computadora

La película comienza con Musk hablando sobre la teoría de la simulación, la idea de que todos vivimos en realidad dentro de una simulación informática. Para explicar por qué cree que podría ser cierta, señala el rápido avance de los videojuegos, desde Pong hasta los juegos de rol multijugador masivos en línea (MMORPG) hiperrealistas y dinámicos, que miles de personas en todo el mundo juegan simultáneamente. Si pudimos dar ese salto en 50 años, razona, ¿cómo no habríamos llegado ya al punto de crear una simulación real de la vida?

Cuando el documental se anunció por primera vez, antes de que el director se acercara al protagonista de la historia para entrevistarlo, el magnate tecnológico tuiteó: “Gibney es un idiota”. Puede suponerse con seguridad que no participa en la película. Como alternativa, el realizador recurrió al interés de Musk por la teoría de la simulación y generó un inquietante avatar digital animado de Musk. El equipo utilizó IA para sincronizar los labios del avatar con declaraciones reales que Musk hizo.

La película va más allá y utiliza una estética de videojuego a lo largo de toda la película —un guiño a la adoración de Musk—. Por ejemplo, cuando este realiza recortes masivos en el gobierno federal como jefe de DOGE, la película se convierte en un videojuego de disparos en primera persona en el que Musk empuña una motosierra animada.

Una ilustración con estética de videojuego representa a Elon Musk con una motosierra en un despacho oficial de DOGE (Imagen Ilustrativa Infobae)

La vida privada —muy privada— de Musk

Los aspectos más cargados emocionalmente de la película surgen durante las entrevistas con exparejas sentimentales de Musk. Su primera esposa, Justine Musk, con quien tuvo seis hijos, dice que aprendió el término gaslighting —manipulación psicológica para hacer dudar a alguien de su propia percepción— a través de su relación.

Su primer hijo, Nevada, murió por el síndrome de muerte súbita del lactante 10 semanas después de nacer. En noviembre de 2022, Musk tuiteó: “Mi primer hijo murió en mis brazos. Sentí el último latido de su corazón”. Pero Justine afirma que, en realidad, ella sostenía a Nevada.

Con voz temblorosa, Justine dice que no era extraño que Musk tergiversara la realidad y la presentara como verdad, que la criticara e intentara controlarla. Mientras bailaban en su noche de bodas, Musk le dijo: “Yo soy el alfa en esta relación”.

“Él inventaba el terreno de la conversación y te expulsaba de él”, dice, y añade que su matrimonio era “guerra, paz, guerra, paz”.

Elon Musk y su primera esposa, Justine

“Soy tu esposa, no tu empleada”, recuerda haberle dicho una y otra vez. Luego recuerda su respuesta: “Si fueras mi empleada, te despediría”.

Según St. Clair, la exinfluencer del movimiento MAGA con quien Musk tiene un hijo, intenta desesperadamente mantener su vida privada en reserva. El empresario le ofreció 15 millones de dólares y 100.000 dólares mensuales durante 21 años para que firmara un acuerdo de confidencialidad que le exigía no compartir la paternidad de su hijo Romulus con nadie, excepto con el propio Romulus.

Musk se acercó por primera vez a ella a través de Twitter, algo que, según afirma, no es inusual en él. Dice que desde entonces ha escuchado a muchas otras mujeres jóvenes a las que contactó por Twitter para ofrecerles donarles su esperma, en su ferviente intento pronatalista de poblar el mundo con su descendencia. “Es como una ametralladora de esperma en sus mensajes directos”, dice.

La música Grimes, con quien comparte tres hijos, también aparece brevemente en el documental. La película detalla que, mientras estaban esperando a su segundo hijo juntos, Musk tuvo en secreto gemelos mediante fertilización in vitro con su colega Shivon Zilis. Más tarde, los dos mantuvieron una disputa por la custodia de sus tres hijos, quienes, según Grimes, fueron llevados por él.

Uno de los objetivos de Musk, plantea el documental, es tener tantos hijos como sea posible. Le escribió a St. Clair que quería crear “una legión de niños antes de la guerra civil”.

Musk tuvo en secreto gemelos mediante fertilización in vitro con su colega Shivon Zilis

En una voz en off, Gibney dice que se conocen 14 hijos de Musk, aunque probablemente haya muchos más. Musk construyó un complejo en Austin para los niños y sus madres. Su razonamiento, según la periodista tecnológica Kara Swisher: “Tengo genes superiores y necesito procrear”.

Los padres de Musk también aparecen en el documental. Cabe señalar que su padre, Errol, dijo a The Sun en 2022 que “lo único que hacemos en la Tierra es reproducirnos”. Estaba defendiendo el hecho de haber tenido un segundo hijo con su hijastra. Sí, leíste bien. Errol describe la infancia de su hijo como una época marcada por el acoso y las palizas. Su madre, Maye, por su parte, describe un hogar caótico en el que Errol le decía tres veces al día que era estúpida y fea, antes de golpearla ocasionalmente.

“Hábil inventor de su propio valor”

Uno de los recursos de Gibney como cineasta es mostrar cómo Musk presenta sus empresas y sus logros antes de exhibir la realidad detrás de ellos. “Era un hábil inventor de su propio valor”, dice Gibney en voz en off.

Uno de los pasajes más extensos de la película se centra en Tesla y muestra varias contradicciones entre las declaraciones públicas y los hechos reales.

Uno de los pasajes más extensos de la película se centra en Tesla y muestra varias contradicciones entre las declaraciones públicas y los hechos reales (REUTERS/Aly Song/File Photo)

Durante una presentación, Musk afirma haber resuelto el mayor obstáculo de los autos eléctricos —la limitada duración de la batería— mediante estaciones que intercambian rápidamente una batería de más de 450 kilos por otra. Luego, la película pasa a la única estación que realmente se construyó: una instalación piloto en Harris Ranch, California.

Sin embargo, el interés principal de Gibney en Tesla son las frecuentes afirmaciones de Musk de que los autos pueden conducirse solos. Muestra múltiples fragmentos en donde dice que se pueden jugar videojuegos o tomar una siesta mientras el auto conduce. También exhibe el famoso video con “Paint It Black”, que supuestamente demostraba esa tecnología, solo para que un exingeniero de Tesla admita que estaba dentro del auto escribiendo código sobre la marcha para hacerlo funcionar, y que aun así el video necesitó edición.

Para ahorrar dinero, añade la película, Tesla utilizó cámaras en lugar de avanzados sensores para guiar el piloto automático. Luego presenta estremecedoras imágenes de accidentes mortales que, según sostiene, fueron provocados por el piloto automático. Hasta ahora, el piloto automático defectuoso habría causado más de 60 muertes. Se desconocen los detalles de la mayoría de los casos, ya que Tesla llegó a acuerdos con gran parte de las familias de las víctimas.

El giro a la derecha de Elon Musk

A lo largo de la película, vemos cómo Musk revierte posturas que sostenía anteriormente cuando le resulta conveniente. Por ejemplo, pasa de ser un férreo escéptico de la IA, que creía que exterminaría a la humanidad —si no decidía mantenernos como mascotas—, a convertirse en una de las voces más fuertes a favor de la IA y a integrar su chatbot Grok en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

Musk se convirtió en una una de las voces más fuertes a favor de la IA y a integrar su chatbot Grok en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (Europa Press)

Durante gran parte de su presencia en la escena pública, Musk no fue político. En un fragmento, dice que es socialmente liberal y que, en lo económico, está en el centro. Luego llegó la pandemia. “El covid fue el momento en el que algo cambió en su cerebro”, dice el neurocientífico y podcaster Sam Harris, quien fue cercano hasta que se distanciaron después de que este comenzara a tuitear que “el pánico por el coronavirus es estúpido”.

Musk se convirtió en uno de los críticos más ruidosos de los confinamientos y reabrió una fábrica de Tesla en el condado de Alameda, pese a las restricciones. Posteriormente se reportaron alrededor de 450 casos de covid-19. Al mismo tiempo, el gobierno abrió varias investigaciones sobre Musk y sus empresas. El documental sostiene que esa fue la verdadera razón de su acercamiento a Trump: cerrarlas.

“Si gana Kamala Harris, está acabado”, dice Swisher. “Su única opción era ayudar a Trump, y Trump lo dejaría en paz”. O, como le dijo Tucker Carlson antes de las elecciones: “Si pierde, amigo, estás jodido”. “Si pierde, estoy jodido”, responde Musk.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y Elon Musk asisten a una rueda de prensa en el Despacho Oval de la Casa Blanca en Washington (REUTERS/Nathan Howard)

Hay mucho más

Esto apenas roza la superficie de una obra documental triunfal que intenta responder una pregunta formulada por St. Clair: “¿Qué está construyendo realmente Elon? ¿Cuáles son sus objetivos?”.

Está Twitter/X. Está SpaceX. Está DOGE. Está la destrucción de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y sus consecuencias globales. Hay demandas que sostienen que Grok se utiliza para crear pornografía infantil. Está Starlink. Está la forma en que todo se conecta.

Gibney no termina con una conclusión. En cambio, permite que el público decida por sí mismo qué pensar sobre esta figura casi mítica. Pero St. Clair ya tomó una decisión: “Elon es una bomba nuclear”.

Fuente: The Washington Post