Hay muchas formas de comer huevo, pero pocas recetas son tan sabrosas y sencillas como esta versión de la tortilla japonesa. Con solo dos ingredientes y en poco tiempo, logramos una preparación alta, suave y esponjosa.
Cuatro huevos y un poco de azúcar alcanzan para poder disfrutar de un plato diferente, aunque llevar a cabo el proceso tal como lo explica el chef Juan María Ramírez, es la clave. El objetivo, conseguir una textura aireada y perfecta.
Esta tortilla japonesa puede ser ideal tanto para el desayuno como para la merienda, o bien para comer en cualquier momento del día ya que es muy fácil de hacer. Se volvió viral en redes, donde también se la conoce como cloud omelette o tortilla suflé.
Una receta muy popular
Más allá de su nombre, es una preparación que no es oriunda del Japón ni se consume masivamente allí. Nació en Europa, más precisamente en Francia, y con el correr del tiempo se hizo popular en todo el mundo occidental gracias a las redes sociales. Ya es, sin dudas, un fenómeno gastronómico global.
A esta tortilla se le empezó a llamar “japonesa” quizá debido a la asociación que el público hace de la esponjosidad extrema con la pastelería asiática contemporánea.
Pero la realidad marca que, en Japón, si alguien quiere comer una tortilla preparada únicamente con huevos, tendrá que pedir el tradicional Tamagoyaki, que es un rollo compacto, que puede ser dulce o salado, pero que además lleva caldo dashi, mirin (vino de arroz dulce), salsa de soja y una pizca de sal.
El procedimiento es la clave
Técnicamente podemos decir que la tortilla japonesa famosa hoy en día en las redes solo lleva huevos y un par de cucharadas de azúcar (o endulzante, para quien lo prefiera). Pero el detalle a tener en cuenta no es eso, sino la técnica de separar y batir bien hasta lograr el punto nieve deseado.
Cada paso de esta elaboración tiene su importancia para llegar al resultado que buscamos: que quede no sólo esponjosa y suave, sino que no se baje ni se desarme al doblarla para servirla.
La receta de la tortilla japonesa
- 4 huevos medianos o grandes.
- 2 cucharadas de azúcar o endulzante a gusto.
- Un chorrito de esencia de vainilla (opcional).
- Manteca o aceite para engrasar la sartén.
La preparación
- Separar las yemas de las claras de los 4 huevos.
- Colocar las yemas en un bol, agregar una cucharada de azúcar (más un chorrito de esencia de vainilla si prefieres una opción más dulce) y batir.
- Colocar las claras de los 4 huevos en otro bol, agregar otra cucharada de azúcar y batir con batidora eléctrica hasta lograr el punto nieve.
- Voltear el bol y comprobar que la mezcla no se caiga, para asegurarnos que está en su punto correcto.
- Enmantecar una sartén y cocinar a fuego mínimo las yemas durante 2 minutos.
- Agregar encima de las yemas las claras a punto nieve, cubriendo toda la superficie y dándole forma redondeada y alta con una espátula o una cuchara, hasta lograr un “efecto nube”.
- Tapar y cocinar al vapor a fuego muy bajo durante aproximadamente 8 minutos o hasta que la textura quede esponjosa (para saber esto último, al tocar la parte superior las claras no deberán quedar pegadas a los dedos). Si abrimos la tapa antes de tiempo, el cambio de temperatura bajará el volumen de las claras.
- Retirar, marcar la tortilla por la mitad para tener una guía, doblar como si estuviésemos doblando una hoja, montar una parte sobre la otra, y servir.
Existe la versión salada
La variante más conocida a esta tortilla japonesa viral es la versión salada. ¿Cómo se logra? Muy sencillo: se reemplazan las dos cucharadas de azúcar por dos cucharadas de sal, mientras que todo el resto del procedimiento es el mismo.

De todas formas, aunque busquemos una preparación salada, siempre es bueno ponerle una pizca de azúcar, ya que ésta ayudará a estabilizar las burbujas de aire para que el merengue no se licúe en la sartén.
Practicidad y rapidez
Juan María Ramírez, conocido en redes como @juanmafood, es un creador de contenido gastronómico peruano que se dedica a divulgar recetas prácticas, rápidas y para hacer en casa con ingredientes básicos y siempre a mano.
El cocinero se enfoca más que nada en platos que resuelven almuerzos o cenas en muy poco tiempo, sin necesidad de requerir a utensilios complejos. Y aunque presenta comidas de toda América Latina, incluidas recetas típicas de Argentina, por lo general suele usar ingredientes y términos clásicos de la gastronomía del Perú.




