Los gobernadores de Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba acordaron una medida conjunta de asistencia financiera destinada a las industrias de las tres provincias, con el objetivo de facilitar el pago de cargos vinculados a las tarifas de electricidad que debe afrontar el sector.
El anuncio se produjo después del acto por el Día de la Industria organizado por la Unión Industrial Argentina (UIA), donde el sector volvió a plantear sus reclamos por los costos que afectan a la actividad y las condiciones de competitividad.
La iniciativa fue comunicada por los gobernadores Rogelio Frigerio, Maximiliano Pullaro y Martín Llaryora. Permitirá que las empresas alcanzadas puedan pagar en cuotas los denominados cargos estabilizados de los grandes usuarios de electricidad (GUDIs) en el marco de la reforma del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM).
Por decisión del gobierno nacional, los grandes usuarios —con consumo de 300 kw o más— deben abastecerse directamente en las distribuidoras y pueden pactar precios para ese servicio. Pero en el invierno tuvieron que salir a comprar en el mercado spot (inmediato), lo que generó un sobrecosto por los precios más altos ante la demanda energética sostenida y el contexto internacional.
Eso generó que muchas industrias tengan que pagar fuertes aumentos por el consumo eléctrico en medio de una caída generalizada de la actividad.
“Las tres provincias brindarán asistencia financiera para que las industrias alcanzadas y que así lo deseen puedan pagar en cuotas los denominados cargos estabilizados GUDIs correspondientes al Mercado Eléctrico Mayorista”, explicó Pullaro a través de su cuenta de X.
Según detalló el mandatario santafesino, la herramienta busca aportar mayor previsibilidad a las empresas y sostener su competitividad frente al aumento de ese componente de la tarifa eléctrica.
Frigerio también confirmó la decisión y señaló que el acuerdo entre las tres administraciones apunta a acompañar a las empresas que producen, invierten y generan empleo en la región. El gobernador entrerriano destacó que las provincias buscarán utilizar las herramientas que tienen disponibles para reducir costos y facilitar la producción.
“Entre Ríos, Córdoba y Santa Fe comparten un mismo rumbo: hacer todo lo que esté a su alcance para bajar costos, facilitar la producción y generar mejores condiciones para que nuestras industrias sean cada vez más competitivas”, sostuvo Frigerio.

El anuncio se produjo el mismo día en que la UIA realizó su tradicional encuentro por el Día de la Industria, marcado por los reclamos empresariales sobre la situación que atraviesa la actividad fabril. Entre los principales problemas señalados por la entidad estuvieron la carga tributaria, la evolución de la actividad, la creciente morosidad y las condiciones de competitividad.
El presidente de la UIA, Martín Rappallini, advirtió durante el encuentro sobre la situación de las pymes y pidió mejorar las condiciones para quienes producen e invierten en la Argentina.
“Esto es la economía real. Es importante venir a las plantas productivas del país”, afirmó Rappallini durante el acto realizado en la planta del laboratorio Elea Phoenix, en Malvinas Argentinas.
El dirigente industrial también reclamó terminar con las descalificaciones hacia el sector empresario y sostuvo que las diferencias sobre las políticas económicas deben discutirse dentro de un marco de respeto.
El encuentro tuvo además como telón de fondo la escasa presencia de funcionarios nacionales de primera línea. No asistieron el presidente Javier Milei, el ministro de Economía, Luis Caputo, ni el jefe de Gabinete, Diego Santilli, cuya participación había estado prevista hasta el martes. Por parte del Gobierno estuvieron el secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne, y su equipo.
La reunión empresarial se desarrolló en un escenario de retroceso de la actividad industrial. De acuerdo con los datos difundidos por la UIA, durante el primer semestre la producción fabril acumuló una caída del 2,2%, mientras que en el último año se perdieron alrededor de 52.000 puestos de trabajo directos.

A ese escenario se suma la presión impositiva, otro de los principales puntos planteados por la central fabril. Un estudio elaborado por la entidad ubicó a la Argentina en el primer lugar entre 30 países relevados por la carga tributaria sobre el sector formal de la economía.
Según ese informe, la carga fiscal sobre la actividad formal alcanzó el 56% en 2024, seis puntos porcentuales más que el año anterior.
Las tensiones entre la UIA y el Gobierno ya habían quedado expuestas durante las últimas semanas. A comienzos de agosto, Caputo cuestionó a quienes advertían sobre la situación industrial y sostuvo que entre 2011 y 2023 el sector había caído 10% pese a los subsidios recibidos.
Rappallini respondió entonces que defender la industria no implica cuestionar la estabilidad macroeconómica, la baja de la inflación o el equilibrio fiscal, y planteó que las empresas necesitan condiciones que les permitan competir en igualdad.
Las críticas volvieron a aparecer este miércoles. Antes del acto de la UIA, su vicepresidente, Guillermo Moretti, cuestionó con dureza la política económica y sostuvo que, aunque existen actividades en crecimiento como el agro, la minería y el petróleo, la industria en su conjunto atraviesa una situación “muy, muy difícil”.



