Mar Marín
Rabat, 24 sep (EFE).- "No creemos en las líneas rojas". Con esta declaración de principios, el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM, liberal), ganador de las legislativas y próximo al Palacio real, abre el abanico sobre sus posibles socios en el nuevo Gobierno de Marruecos.
"No tenemos ningún partido como línea roja, no creemos en las lineas rojas; lo que será determinante son el programa que hemos presentado antes", afirmó este jueves Fatima Ezzara El Mansouri, ministra de Vivienda, miembro de la dirección del PAM y uno de los nombres que figuran en las cábalas sobre el próximo jefe del Ejecutivo.
"Estamos dispuestos a sentarnos con los otros partidos y negociar con ellos", agregó en la primera comparecencia del PAM tras su triunfo electoral.
La reforma del sistema electoral introducida en 2021 reparte los escaños en función del número de inscritos en cada circunscripción y no de los votos emitidos, lo que favorece la fragmentación, impide las mayorías absolutas y obliga a formar gobiernos de coalición.
El PAM se anota 97 escaños, diez más, en unas elecciones marcadas por una abrumadora abstención del 61,9 %, la más alta en casi veinte años, según los datos facilitados por el Ministerio del Interior durante la madrugada, nueve horas después del cierre de las urnas.
Fundado en 2008 entre otros por Fouad Ali El Himma, compañero de colegio del rey Mohamed VI y consejero real, el PAM es también, desde hace dos meses, la formación de Fouzi Lekjaa, titular de Presupuesto, presidente de la Federación marroquí de Fútbol y el nombre que más suena para liderar el próximo Gobierno, que se volcará en el Mundial 2030 que Marruecos organiza con España y Portugal.
El PAM se ha impuesto a sus actuales socios de coalición: RNI (Agrupación Nacional de Independientes, conservador), que pasa de liderar el Ejecutivo a segunda fuerza, con 66 escaños -tras perder 36-, e Istiqlal (nacionalista), que mantiene el tercer puesto, con 65 asientos en la Cámara.
Los resultados no arrojan sorpresas sobre las proyecciones de los analistas, que vaticinaban la ventaja del PAM seguido de sus socios de coalición. Aunque pocos anunciaron la subida del Partido Justicia y Desarrollo (PJD, islamista moderado), que se anota 54 escaños tras el descalabro sufrido hace cinco años, cuando bajó de 125 a 13 asientos.
La derrota puso fin a una década de predominio electoral de la PJD, que había llegado al Gobierno tras las protestas de 2011 y volvió a imponerse en las legislativas de 2016.
Precisamente el líder del PJD, el expresidente del Gobierno Abdelilah Benkiran, ha sido uno de los primeros en marcar este jueves su postura.
Benkiran celebró su remontada y aprovechó para aclarar que no participará en una coalición con el PAM porque "está bajo sospecha". "Su victoria está manchada por procesos de fraude en las urnas", denunció.
Para el expresidente, el rol del PJD está claro: "No veo que tengamos otro futuro que continuar en nuestro papel como oposición con la fuerza necesaria".
"Tengo una convicción firme: este gobierno no tendrá éxito", insistió.
Después de gobernar en coalición durante los últimos cinco años, los dos partidos mayoritarios, y los más próximos al Palacio real, PAM y RNI, han desarrollado una campaña electoral dominada por las críticas y la confrontación.
El RNI, al que pertenece el jefe de Gobierno saliente, el magnate Aziz Ajanouch, pierde 36 escaños pero conserva un gran peso político.
Durante las últimas semanas, las acusaciones mutuas entre dirigentes del PAM y el RNI subieron de tono y los liberales llegaron a plantear que no entrarían de nuevo en un Gobierno de coalición liderado por los conservadores.
Ahora, sin embargo, son los liberales quienes tienen mayoría y levantan las "líneas rojas".
Tras la divulgación de los resultados oficiales, el rey Mohamed VI nombrará al nuevo presidente (o presidenta) del Gobierno, que será un miembro del PAM, el ganador de las elecciones.
El favorito, según los analistas, es Lekjaa, aunque el partido cuenta con una dirección colegiada en la que participan Fatima Ezzara El Mansouri y el ministro de Juventud y Cultura, Mehdi Bensaid. EFE
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