La reunión bilateral y la posterior cena en homenaje al visitante derrochó pompa y simbolismo, pero no ofreció pistas sobre la forma en que ambos líderes abordarán los temas que los separan, como la inteligencia artificial, el comercio, la cuestión de Taiwán y la guerra con Irán. Trump exaltó los lazos entre los dos países y, al igual que Xi, prefirió no entrar en los temas divisivos durante los pronunciamientos públicos.