De generación a generación suelen producirse múltiples cambios, debido a las distintas maneras de educación, los contextos sociales y los hábitos de cada época. En ese sentido, un estudio reveló que las personas nacidas entre 1962 y 1975 desarrollaron mejor una capacidad que las generaciones posteriores.
Según una investigación realizada por científicos del Ragnar Frisch Centre for Economic Research, las personas nacidas entre 1962 y 1975 obtuvieron resultados cada vez mejores en pruebas de capacidad cognitiva, mientras que en las generaciones posteriores los puntajes comenzaron a descender.
La capacidad cognitiva que mejoró entre los nacidos de 1962 a 1975
Para realizar el análisis, investigaron registros correspondientes a más de 800 mil hombres noruegos nacidos entre 1962 y 1991. De esta cifra, 736.808 tenían resultados válidos en las distintas pruebas cognitivas analizadas.

Las evaluaciones se realizaron alrededor de los 18 y 19 años, durante el proceso de conscripción militar. Entre las distintas pruebas había ejercicios de aritmética, similitudes entre palabras y reconocimiento de figuras, todos cronometrados. En base a los resultados, los expertos calcularon un puntaje comparable de coeficiente intelectual.
Tras analizar los resultados, descubrieron una tendencia clara: el puntaje promedio subió de 99,5 entre los nacidos en 1962 a 102,3 en los nacidos en 1975, el punto máximo registrado durante el período analizado por los investigadores.
De todas maneras, a partir de esta generación sucedió lo contrario. Los puntajes comenzaron a disminuir y alcanzaron los 99,4 entre los nacidos en 1989, antes de recuperarse levemente hasta los 99,7 en las pruebas de los nacidos en 1991.
Por qué cayó la capacidad cognitiva en las generaciones siguientes
La caída en las puntuaciones se vincula con el denominado “efecto Flynn”, que describe el aumento de los resultados en las pruebas de inteligencia observado en distintas poblaciones durante gran parte del siglo XX.
Según lo descubierto en el trabajo, tanto el crecimiento como la caída posterior aparecían incluso al comparar hermanos de una misma familia, pero nacidos con varios años de diferencia.

De acuerdo con los investigadores, los cambios no responderían principalmente a factores genéticos o relacionados con la composición de las familias, sino a aspectos ambientales que cambiaron entre una generación y otra. De todas formas, el estudio no determinó una única causa responsable.


