El informe de la Forgotten Children Initiative sostiene que la mortalidad en las primeras prisiones juveniles de Estados Unidos fue más extendida de lo que se conocía. (Reuters)

Un nuevo estudio ha revelado que al menos 40 cementerios de Estados Unidos contienen más de 1.000 tumbas de niños que murieron bajo custodia estatal y fueron enterrados por funcionarios públicos. Muchas de esas sepulturas no tienen identificación o carecen de mantenimiento. El hallazgo sugiere que la mortalidad en las primeras prisiones juveniles del país fue más extendida de lo que se conocía.

El estudio, elaborado por la iniciativa Forgotten Children Initiative (Iniciativa de los Niños Olvidados) de la Universidad de Georgetown, se presentó el jueves en un foro que reunió a defensores legales y de políticas públicas, organizadores comunitarios y familiares de algunos de los niños enterrados en esos cementerios abandonados.

“¿Qué sucede cuando salimos en busca de niños a quienes la historia ha dejado atrás?”, planteó en el foro Marc Schindler, autor del informe y defensor legal de los derechos de los jóvenes. “Esa pregunta fue el punto de partida de la Forgotten Children Initiative”.

Cuando concibió la iniciativa a principios de este año, Schindler sabía de al menos tres estados donde niños habían muerto bajo custodia estatal y habían sido enterrados en tumbas secretas; sus vidas habían quedado borradas de la historia y sus destinos, incluso desconocidos para sus propias familias.

Se trataba de la Escuela Dozier para Niños, en Florida; la Casa de Refugio para Mujeres de Nueva York, y la Casa de Reforma e Instrucción para Niños Negros, en Maryland. “¿Habrá más?”, se preguntaba Schindler en aquel entonces.

“Ahora lo sabemos”, declaró esta semana. “Muchos más. Y aún no hemos terminado”.

El estudio reveló que los 40 lugares de enterramiento identificados hasta la fecha están vinculados a centros en 29 estados y contienen los restos de niños que, según el informe, murieron o fueron asesinados bajo custodia estatal entre principios del siglo XIX y la década de 1950. El informe, calificado por Schindler como una estimación “conservadora”, constituye el primer recuento exhaustivo conocido de estos cementerios.

Un estudio de la Universidad de Georgetown reveló que al menos 40 cementerios de Estados Unidos contienen más de 1.000 tumbas de niños que murieron bajo custodia estatal. (REUTERS/Kevin Lamarque)

“Al principio, se trataba de intentar localizar los lugares de enterramiento y los cementerios. Luego, el objetivo pasó a ser encontrar a los niños. Más tarde, se convirtió en encontrar a las familias”, explicó Schindler. “Estamos investigando si se trata de una tragedia nacional, algo que, a mi juicio, este informe confirma”.

Las investigaciones preliminares sugieren que la mayoría de los niños que fallecieron bajo custodia estatal eran pobres y, de manera desproporcionada, negros. La cifra estimada de 1.000 no incluye a los niños que murieron bajo custodia estatal pero cuyos cuerpos fueron devueltos a sus familias para su entierro.

Estos centros albergaban tanto a niños como a niñas. Algunos eran mixtos, mientras que otros estaban segregados. Muchos se fundaron bajo la premisa de que los menores no debían ser encarcelados junto a adultos, pero aun así requerían disciplina, reforma y castigo.

No obstante, los primeros estudios indican que muchos de los niños enviados a estos centros no habían cometido delitos graves, sino que fueron recluidos por ser considerados “incorregibles”. La Iniciativa sigue trabajando para determinar la causa de la muerte de los niños; los registros sugieren que muchos fallecieron a causa de enfermedades como la tuberculosis o la gripe, pero Schindler señaló que tales afirmaciones deben tomarse con cautela.

El lugar de enterramiento más extenso descubierto hasta la fecha se encuentra en Maryland, donde cientos de niños negros murieron y fueron sepultados en un cementerio abandonado y cubierto de maleza; la mayoría yace en tumbas sin nombre, señalizadas únicamente con bloques de hormigón.

Una estudiante trabaja en una tumba sin identificar de la antigua Escuela Dozier para Niños, en Florida. 1 de septiembre de 2013. (REUTERS/Edmund D. Fountain/Pool)

La existencia del cementerio de la Casa de Reforma se dio a conocer públicamente en julio de 2025, después de que Vincent Schiraldi y Schindler —entonces secretario y subsecretario del Departamento de Servicios Juveniles de Maryland— lo redescubrieran con la ayuda de un veterano empleado estatal. Los registros de archivo revelaron que los funcionarios estatales modernos conocían la existencia del cementerio desde hacía décadas, pero no habían hecho nada para restaurarlo ni para rendir homenaje a los niños.

Una investigación posterior del Washington Post reveló que al menos 230 niños murieron en la Casa de Reforma entre 1870 y 1939, y es probable que estén enterrados en esos lugares.

Miembros del Caucus Legislativo Negro del estado visitaron el lugar el pasado mes de agosto e impulsaron una ley, promulgada por el gobernador de Maryland, Wes Moore (demócrata), que asignaba un millón de dólares para crear una comisión encargada de investigar las muertes y restaurar el cementerio; dicha comisión se reunió por primera vez en agosto.

Tres familiares de los niños que murieron en la Casa de Reforma integran la comisión: Phyllis Hammond, en representación de su tío Amos Hammond; Dorothy Givens, en nombre de su tío Fred Ames Jr.; y Linda F. Gorham, en memoria de su primo Richard Saunders.

Durante el foro del jueves, los familiares de los niños que murieron en la Casa de Reforma se comprometieron a darles la dignidad que no recibieron al morir.

“Depende de cada generación hacer lo que se pueda, lo que sea posible. Como somos imperfectos, nunca lo haremos perfecto, pero podemos mejorarlo”, afirmó Givens, quien tiene más de 80 años y creció escuchando historias sobre su tío. “Mientras respire, intentaré dejar las cosas mejor de como las encontré”.

Schindler expresó su esperanza de que el nuevo informe impulse medidas en las comunidades donde se han identificado lugares de enterramiento.

Maryland concentra el mayor lugar de enterramiento hallado hasta ahora, donde una investigación vinculó al menos 230 muertes de niños en la Casa de Reforma entre 1870 y 1939. (REUTERS/Juan David Duque)

La gente tiene un derecho absoluto a saber qué les sucedió a sus familiares, sobre todo cuando fue el Estado quien tuvo la custodia de estos niños”, afirmó Schindler. “No se trata solo de historia. El pasado no es simplemente el pasado”.

Schindler señaló que la Iniciativa ya ha establecido contacto con personas en Connecticut y Missouri que están comenzando a investigar la historia de dichas instituciones, a localizar certificados de defunción de los niños fallecidos allí y, con suerte, a encontrar a los familiares vivos de esos niños.

Una de estas personas es Rebba Omer, quien trabaja en la Facultad de Derecho de Georgetown y comenzó a investigar si había cementerios vinculados a estas instituciones en Misuri, su estado natal. Poco después identificó un predio ubicado a 25 minutos de su casa, en Jefferson City: la Escuela Estatal de Formación para Niños de Misuri.

Desde entonces, la Iniciativa ha averiguado que al menos 51 niños están enterrados en ese lugar, que actualmente funciona como prisión estatal para adultos. Omer comentó que ella y su esposo —ambos abogados que representan y defienden a jóvenes dentro del sistema de justicia juvenil— han emprendido esta investigación de forma voluntaria porque la consideran algo “profundamente personal”.

“El sistema de justicia juvenil se centra en hacer que los niños asuman la responsabilidad de sus actos”, dijo Omer. “Pero los adultos, aunque no estuviéramos allí en el pasado tomando esas decisiones, hemos heredado esta historia... Es nuestra tierra, y debemos asegurarnos de que se honre a los niños enterrados allí”.

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