Un hombre fue emboscado por un grupo de delincuentes en plena Autopista Cámpora, que prendieron fuego cubiertas para simular una manifestación. Cuando el conductor frenó, le robaron dinero, el celular y lo dejaron prácticamente desnudo.
El episodio ocurrió el 4 de mayo de 2016, cerca de las 6.40 de la mañana, a la altura de la avenida Riestra en Villa Soldati. El conductor quedó atrapado dentro de su auto por los daños que había provocado el choque y fue obligado a bajar. Los atacantes lo golpearon brutalmente y lo amenazaron con un arma.
Más de diez años después, la Justicia confirmó que Autopistas Urbanas S.A. (AUSA), concesionaria de la autopista, debe indemnizarlo. La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil modificó algunos de los montos fijados en primera instancia y mantuvo la responsabilidad de la empresa por lo ocurrido.
Cómo fue el ataque en plena autopista
Según relató el hombre en el expediente, aquella mañana circulaba en su Fiat Uno por la Autopista Cámpora, en dirección a la avenida 27 de Febrero. Cuando se acercó a la zona de Riestra, vio fuego a unos 100 o 150 metros y varias personas sobre la calzada.
Por las características del lugar, donde a los costados de la autopista se encuentra el Barrio Esperanza, en la zona de Los Piletones, pensó que podía tratarse de una manifestación o un corte de tránsito.
La situación cambió cuando una camioneta Fiorino que circulaba delante suyo frenó de manera repentina. Apenas unos segundos después, comenzó a retroceder a gran velocidad y chocó de frente contra su auto.
Tras el impacto, la Fiorino hizo una maniobra en “U” sobre la autopista y escapó en sentido contrario. El Fiat Uno quedó severamente dañado, por lo que el conductor no pudo utilizarlo para escapar.
Fue en ese momento cuando aparecieron entre ocho y diez personas que corrieron hacia el vehículo. El hombre contó que uno de ellos llevaba un arma de fuego. Lo obligaron a salir del auto, golpearon el vehículo y le dieron golpes de puño en distintas partes del cuerpo y en la cabeza.
Después le sacaron las pertenencias que llevaba dentro del Fiat Uno y también parte de la ropa que tenía puesta.
El hombre tuvo que llegar hasta un peaje para pedir ayuda
Después del ataque, el conductor salió como pudo de la zona y recorrió aproximadamente quince cuadras hasta llegar al peaje ubicado en el cruce con la Autopista Perito Moreno.
Allí encontró a los primeros policías de la entonces Policía Metropolitana y les contó lo que había ocurrido. Los agentes tomaron sus datos y lo trasladaron nuevamente hasta el lugar del robo.
A partir del episodio, se inició una causa penal por robo y lesiones. Esa investigación también terminó siendo una de las pruebas utilizadas posteriormente en el juicio civil contra la concesionaria.
El auto quedó destruido
El Fiat Uno también sufrió importantes daños durante el episodio. Un informe realizado por Gendarmería aproximadamente dos horas después del hecho constató daños en el coche y dejó registrado que tenía el cableado fuera de lugar y que le faltaba el estéreo.
Luego intervino un perito ingeniero mecánico, que analizó por separado el choque contra la Fiorino y los daños provocados posteriormente en el interior del auto.

La pericia determinó que el impacto había sido compatible con un choque a máxima velocidad. La velocidad estimada fue de unos 47 kilómetros por hora.
El experto concluyó además que el vehículo había sufrido una destrucción total. Por los daños estructurales y la escasez de repuestos, consideró que resultaba más conveniente reemplazarlo por otro de características similares que intentar repararlo.
Por qué la Justicia responsabilizó a la concesionaria
AUSA negó durante el juicio que pudiera ser responsabilizada por el robo. La empresa sostuvo que sus vehículos de seguridad habían recorrido la zona durante esas horas y que no habían detectado cortes o situaciones como la denunciada. También argumentó que no había recibido llamados desde el lugar y que el ataque había sido cometido por terceros.
Los jueces no desconocieron que el robo había sido cometido por otras personas. El punto que analizaron fue si la concesionaria había cumplido con el deber de seguridad que tenía respecto de quienes circulaban por la autopista.
En ese sentido, la sentencia consideró que las características de la zona hacían previsibles determinados riesgos. También tuvo en cuenta que no se había acreditado la existencia de alambrados u otras medidas destinadas a impedir el ingreso de personas a la autopista desde los barrios ubicados en los alrededores.
La Justicia entendió que AUSA no tenía la obligación de impedir cualquier delito, pero sí debía adoptar medidas de prevención frente a situaciones de riesgo previsibles para los usuarios de la traza.
La indemnización que deberá pagar AUSA
En noviembre de 2025, la Justicia de primera instancia había condenado a AUSA a pagarle al hombre $20.350.000 más intereses, además de las costas del juicio.
Tanto el hombre como la concesionaria apelaron la decisión y el expediente llegó a la Sala D de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil.
Los camaristas modificaron algunos de los rubros de la indemnización. Por las pertenencias robadas durante el ataque, elevaron el monto a $1.500.000. También aumentaron de $500.000 a $2.400.000 la suma destinada al tratamiento psicológico.
En cambio, redujeron de $10 millones a $6 millones la indemnización por incapacidad psicológica. Para resolverlo tuvieron en cuenta la pericia psicológica y las condiciones personales del hombre, que tenía 27 años cuando sufrió el ataque.
Además, mantuvieron los $5 millones fijados por las consecuencias no patrimoniales y los $50.000 correspondientes a gastos de asistencia médica, traslados y farmacia.
La Cámara rechazó, en cambio, el reclamo por una incapacidad física permanente. El hombre había planteado que los dolores que presentaba en el tobillo izquierdo estaban relacionados con el episodio de 2016, pero los jueces consideraron que no había elementos suficientes para establecer ese vínculo.



