
Peter Levin, fundador y director general de la firma de capital riesgo Griffin Gaming Partners, con sede en Santa Mónica, acumula más de 500.000 cartas coleccionables y sostiene una convicción que desafía el sentido común financiero: “Si el mundo sufriera un apocalipsis mañana, al día siguiente la moneda global serían las cartas Pokémon”.
La afirmación, realizada en una entrevista con The Hollywood Reporter, se basa en el fuerte desempeño que atribuye a estos coleccionables frente a los mercados tradicionales. “Las cartas Pokémon superan al S&P 500 en un 3.000 %”, sostuvo, al destacar la valorización que alcanzaron en los últimos años.
Levin no habla solo como coleccionista nostálgico. Es también cofundador y presidente del consejo de la nueva liga global de artes marciales mixtas impulsada por Scott Coker, y fue director ejecutivo de Nerdist Industries, compañía de medios vendida a Legendary en 2012.

Su trayectoria combina la mirada del inversor profesional con la del aficionado que comenzó a comprar sobres de cartas de béisbol en la infancia, en lugar de gastar su dinero en helados.
El fenómeno Pokémon y la expansión de otras franquicias
Según Levin, Pokémon se convirtió en un fenómeno global gracias a la división de la industria en dos grandes frentes: el deportivo, impulsado sobre todo por el fútbol, y el de los juegos de cartas coleccionables, originado en Japón.
La franquicia surgió a finales de los años 90, atravesó un ciclo de auge y caída, y desde entonces mantiene un crecimiento parabólico.
Ese impulso abrió camino a otras marcas como Yu-Gi-Oh!, Digimon y One Piece, esta última en plena expansión. “One Piece está creciendo a un ritmo más rápido que cualquier otro juego de cartas en la historia, incluyendo Pokémon”, afirmó Levin.

La franquicia, nacida como manga y luego convertida en anime y en serie de live action de Netflix, trasladó ese éxito al mercado de cartas coleccionables.
En paralelo, Magic: The Gathering, de Hasbro, pasó de ser un producto de nicho en los años 90 a convertirse en un negocio que se aproxima a los USD 2.000 millones anuales.
Las colaboraciones con propiedades de videojuegos y ciencia ficción, como Final Fantasy, God of War, Street Fighter, Fortnite y una reciente colección de El Hobbit, ampliaron el mercado potencial de la marca. Levin recordó que, en 2023, una carta especial de la colección de El Señor de los Anillos se vendió por dos millones de dólares.
Hollywood entra en el negocio de las cartas coleccionables
Los grandes estudios identificaron en las cartas una vía para conectar con su público. Disney encabeza esa estrategia, con acuerdos con Topps para productos de Disney, Marvel y Star Wars, con Hasbro para versiones de Magic: The Gathering ambientadas en Marvel y Spider-Man, y con Ravensburger para el juego Disney Lorcana, que en 2027 sumará una versión digital para PC y móviles.

Warner Bros., propietaria de DC, también avanzó en este terreno a través de una colección de Upper Deck que, según Levin, generó filas frente al stand de la compañía durante la última Comic-Con de San Diego.
“Cuando se trata de un mercado que supera los USD 50.000 millones, es imposible ignorarlo”, señaló Levin, quien además ubicó el mercado más amplio de coleccionables por encima de los USD 300.000 millones.
Certificación, redes sociales y acceso democrático al coleccionismo
El desarrollo de servicios de calificación y autenticación transformó el coleccionismo informal en un activo financiero estandarizado.
Empresas como PSA, CGC y TAG, esta última basada en aprendizaje automático, otorgan puntuaciones del uno al diez que determinan el valor de reventa de cada pieza. Una vez calificadas, las cartas se conservan en fundas plásticas para reducir su exposición a la luz ultravioleta.
Las redes sociales y las plataformas de subastas en vivo amplificaron el interés por el sector. Levin mencionó la venta de una carta de Pokémon por USD 16,5 millones realizada por el influencer Logan Paul, además de la actividad del DJ Steve Aoki, coleccionista reconocido.

Pese al carácter financiero que adquirió el sector, Levin insistió en que el acceso sigue siendo amplio. “Ahora es posible comprar un paquete de cromos en una tienda especializada y tener la misma probabilidad de conseguir uno raro y valioso”, explicó a The Hollywood Reporter.
Para el inversor, esa accesibilidad económica constituye la base que sostiene el crecimiento de la industria, junto con el fenómeno de los llamados “kidults”: adultos que representan casi el 30% de las ventas globales de juguetes, con un gasto que aumentó un 18% en 2025.




