
El barrio romano de Pietralata está de luto por la terrible noticia de la muerte de una familia: Valentina y Luca se suicidaron junto con su hija Bianca. La policía aún maneja varias hipótesis, pero apuntan a que la imposibilidad de tratar a la pequeña, nacida con una grave parálisis cerebral, podría haber sido el motivo que habría empujado al matrimonio a quitarse la vida y acabar con la de su hija.
La esperanza de estos padres estaba puesta en el doctor José Roberto Trujillo, director de la clínica NeuroCytonix en Monterrey (México) y desarrollador de un tratamiento experimental para este tipo de discapacidad. Se trataba del Cytotron, unas ondas de radiofrecuencia e imágenes de resonancia magnética rotacional para estimular la regeneración de células cerebrales, activar las células madre y mejorar la neuroplasticidad.
Sin embargo, Cytotron no cuenta con ningún respaldo científico publicado que demuestre estos efectos en el sistema nervioso. En 2021, se llevó a cabo un ensayo clínico, pero sus resultados, cinco años después, aún no se han publicado. Esto significa que el tratamiento no está aprobado ni por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos ni por la Agencia Europea de Medicamentos.
Pese a la falta de evidencia científica, Valentina y Luca llevaron a Bianca hasta en tres ocasiones en un intento desesperado de tratar su discapacidad. En total, se estima que el matrimonio pudo haber invertido cientos de miles de euros en esta clínica mexicana. Los resultados, no obstante, se cree que nunca llegaron, aunque la investigación a manos de los Carabinieri de la Unidad Operativa y la Compañía Montesacro, coordinados con la Fiscalía, sigue abierta.
Varias cartas revelan el deseo final del matrimonio
Las autoridades italianas registraron el domicilio de la familia y encontraron alrededor de veinte cartas firmadas por la pareja en la que insinuaban su deseo de quitarse la vida. El hallazgo se suma a los testimonios de conocidos del matrimonio, que aseguran que siempre tuvieron dificultades para aceptar la grave condición de Bianca.
Una de las personas más cercanas a la madre, Feliciana Manna, ha lamentado la pérdida de su amiga y su familia. “Nos conocimos mientras nuestras hijas pasaban por el mismo proceso, pasamos días en el extranjero y nuestra amistad continuó en Italia”, ha contado esta mujer natural de Nápoles. “Nos manteníamos en contacto a menudo por mensajes de texto, videollamadas y llamadas telefónicas. Me recogía en la estación cada vez que iba a Roma, aunque solo fuera para vernos y pasar cinco minutos juntos”.
Ambas familias tenían un viaje programado al extranjero con parada en Madrid, pero la de Luca y Valentina finalmente canceló el plan. El pasado viernes, Feliciana envió un mensaje a su amiga avisándoles de que ya estaban en la capital española. “Te escribí para decirte que habíamos llegado a la ciudad que tanto amabas, pero que no soportabas por el calor: no recibí respuesta. Hoy me pregunté por qué; no era propio de ti no responder rápido”, escribe en sus redes. “Te escribí de nuevo, pero el mensaje seguía sin llegarte. Abro las redes sociales y leo la historia de una familia cuyo final fue indescriptible. No quiero creerlo, pero lamentablemente, la triste verdad es esta: volasteis juntos al cielo”.

