
Un joven fuma sentado en el pasto mientras un grupo observa el vuelo de una cometa y un perro mira de frente al espectador. Esa escena, pintada por Francisco de Goya y Lucientes entre 1777 y 1778, encabeza la muestra Goya en Buenos Aires. Tapices de las Colecciones Reales de España, que el Museo Nacional de Bellas Artes abrirá el martes 22 de septiembre. Se trata del primer préstamo que la Galería de las Colecciones Reales de Madrid realiza a una institución americana.
Las dos piezas, La cometa y La gallina ciega, permanecerán en la sala porteña hasta el 17 de enero de 2027. Ambas nacieron como cartones, pinturas a tamaño natural que los maestros de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara usaban como modelo para tejer con hilos de lana y seda. Los cartones originales se conservan hoy, en su mayoría, en el Museo Nacional del Prado, mientras que los tapices resultantes integran las Colecciones Reales bajo gestión de Patrimonio Nacional español.
La cometa formaba parte de una serie de diez tapices de asuntos campestres encargados para el Palacio de El Pardo. El paño colgaba en el comedor de los príncipes de Asturias, Carlos IV y María Luisa de Parma. En la escena, el edificio que se distingue al fondo fue interpretado por especialistas como un posible observatorio astronómico, un proyecto del que se habló de manera reiterada durante el reinado de Carlos III.

El encargo de estos cartones, iniciado en 1775, marcó el comienzo de un vínculo estrecho entre Goya y la corte española que se profundizó en 1786, cuando el pintor aragonés fue nombrado pintor del rey. La serie completa se extendió hasta 1792 y abarcó siete conjuntos de tapices decorativos para los palacios de El Pardo y El Escorial.
La gallina ciega, diseñada en 1778, tuvo un destino distinto. La obra estaba pensada para renovar la decoración del dormitorio de las infantas en El Pardo, donde los tapices existentes, con motivos inspirados en Teniers, estaban “bastante usados y desmayados de colorido”, según el historiador José Luis Sancho. El plan contemplaba escenas campestres a orillas del río Manzanares, pero la muerte de Carlos III en 1788 interrumpió el proyecto. Goya solo llegó a pintar el cartón y de la serie prevista se tejió un único paño.

En la escena, ocho personajes vestidos en su mayoría de majos forman un corro a orillas del Manzanares, con la sierra del Guadarrama de fondo. Rodean a una novena figura que lleva los ojos vendados, sostiene una cuchara de madera e intenta tocar a alguno de los integrantes del grupo. En el plano formal, tanto esta pieza como La cometa combinan rasgos del estilo rococó, visibles en el tratamiento de las texturas de los ropajes y el follaje, con estructuras compositivas que anticiparían la obra posterior del artista.
El director del Bellas Artes, Andrés Duprat, explicó que la decisión de instalar los tapices en una sala contigua a las obras de Goya que integran el guion permanente busca que “el visitante pueda recorrer, en continuidad, distintas facetas de la producción del artista español”. La colección del museo con obra de Goya se originó en 1906, cuando Eduardo Schiaffino adquirió en Europa un conjunto inicial de cuatro grabados, núcleo que luego se amplió con pinturas y series completas de aguafuertes.
El préstamo se concretó mediante un convenio entre el Bellas Artes y la Galería de las Colecciones Reales, con el respaldo de la Fundación Callia, el Consejo Internacional de Mecenas de las Colecciones Reales y la Embajada de España en la Argentina. Víctor Cageao, director de la Galería, señaló que se trata de “la primera vez que una obra de la Galería se presenta en América” desde la apertura de esa institución en 2023, y consideró significativo que sean estos tapices los que “inauguren su presencia en el continente”.
*La exposición podrá visitarse hasta el 17 de enero de 2027, de martes a viernes de 11 a 19:30 (último ingreso), y sábados y domingos de 10 a 19:30, en el Museo Nacional de Bellas Artes, ubicado en Avenida del Libertador 1473, C. A. B. A.
Fuente y fotos: gentileza Museo Nacional de Bellas Artes.



