Durante varias semanas, un pastor alemán se mantuvo firme en la banquina de una carretera en la región de Podhale, al sur de Polonia. Cada vez que un auto frenaba, el perro se acercaba con la esperanza de reencontrarse con su familia, pero solo encontraba indiferencia y soledad.
La historia cambió a fines de julio, cuando la bloguera polaca Eva zu Beck lo descubrió en ese mismo lugar. El animal, hambriento y desconfiado, no permitía que nadie se le acercara. Los vecinos contaron que había sido abandonado dos semanas antes y que, desde entonces, no se movía de la ruta.
El rescate de Atlas: paciencia, comida y una segunda oportunidad
El perro, que luego fue bautizado como Atlas, rechazaba el contacto con extraños y escapaba hacia el bosque cada vez que alguien intentaba ayudarlo. La propia Eva zu Beck, que vive en la zona y tiene una mascota similar, relató que el comportamiento del animal era una muestra clara de la desorientación y tristeza que provoca el abandono.
“No logro imaginar qué clase de persona hay que ser para abandonar a un compañero leal al borde de la carretera y marcharse. Se me parte el corazón al pensar en la tristeza y la confusión que debe estar sintiendo este perro”, escribió la joven en sus redes.
Ante la imposibilidad de acercarse de inmediato, la bloguera optó por una estrategia gradual: se aproximó poco a poco y le ofreció comida para que asociara su presencia con algo positivo. El proceso llevó varios días, pero Atlas se animó a comer de su mano. Con ayuda de un tranquilizante, lograron contenerlo y trasladarlo a un veterinario.
La recuperación y el desafío de encontrarle un hogar
Ya instalado en la casa de Eva zu Beck, Atlas dejó atrás su actitud defensiva y mostró una faceta juguetona y cariñosa. Sin embargo, el chequeo veterinario reveló que sufría una displasia de cadera grave, probablemente agravada por una lesión antigua. Por esa razón, no podía realizar deportes ni largas caminatas, aunque sí disfrutar de paseos cortos y necesitaba medicación para el dolor.
Como la rescatista ya convivía con otro perro grande, decidió buscarle una familia que pudiera dedicarle atención exclusiva. El nuevo hogar debía tener experiencia con perros, no incluir gatos ni niños pequeños, y garantizar que Atlas no quedara solo durante todo el día, ya que sufría ansiedad por separación.
Atlas fue adoptado y comenzó una nueva etapa
Eva zu Beck anunció en Instagram que Atlas había sido adoptado por una familia encabezada por una mujer llamada Kasia. La bloguera agradeció el gesto y contó que el perro sería evaluado por especialistas para una posible cirugía de cadera.
En su nueva casa, Atlas sorprendió a todos con un pasatiempo inesperado: se convirtió en fanático del sofá. “¡Aunque su afición por el sofá fue toda una sorpresa!”, compartió la rescatista en redes.
Apenas cinco días después de la partida de Atlas, Eva zu Beck encontró a otro perro abandonado en un camino forestal cercano, lo que volvió a poner en evidencia la problemática del abandono animal en la zona.
Quién es Eva zu Beck, la bloguera detrás del rescate
Eva zu Beck —cuyo nombre real es Ewa Bianka Zubek— nació el 26 de abril de 1991 y es una reconocida bloguera y presentadora polaca especializada en viajes y aventuras. Visitó más de 60 países, vivió en Pakistán durante más de un año y participó en programas de National Geographic. Su vínculo con la naturaleza y los animales la llevó a protagonizar historias como la de Atlas, que conmovió a miles de personas en redes sociales.




