Un robot humanoide se puso de pie apenas terminó de ser fabricado y salió caminando de la misma línea de producción en la que había sido ensamblado.
La escena ocurrió en una nueva planta de XPENG, el fabricante chino de vehículos eléctricos que ahora busca trasladar parte de su experiencia en inteligencia artificial y producción automotriz al mundo de los robots.
El protagonista es IRON, un humanoide que la compañía desarrolla como una plataforma de propósito general. Según XPENG, el ejemplar que completó el proceso de fabricación fue capaz de abandonar la línea de ensamblaje de manera autónoma, sin que un operador tuviera que controlar a distancia cada uno de sus movimientos.

El detalle es importante porque el desafío para la industria de los robots humanoides pasó de conseguir que una máquina camine a poder fabricar robots de manera repetible, controlar su calidad y aumentar el volumen de producción sin que cada unidad tenga que ser prácticamente un prototipo artesanal.
Un robot que imita a las personas
El diseño de IRON busca reproducir algunos de los movimientos y capacidades físicas de una persona. En este caso, el robot cuenta con 76 grados de libertad en todo el cuerpo y 21 en cada mano, que equivalen a la cantidad de movimientos independientes que puede realizar mediante sus articulaciones.
Las manos son especialmente importantes. Para que un humanoide pueda pasar de caminar a realizar tareas útiles en un entorno diseñado para personas, necesita mucho más que piernas capaces de mantener el equilibrio: debe poder manipular objetos, utilizar herramientas y realizar movimientos precisos.
Tres chips para ejecutar la inteligencia artificial dentro del robot
La parte mecánica es solamente una mitad del problema. La otra es conseguir que el robot pueda interpretar su entorno y decidir cómo actuar. IRON incorpora tres chips Turing desarrollados por XPENG, que según la compañía alcanzan hasta 2250 TOPS de capacidad de procesamiento (2,25 billones de operaciones por segundo), destinados a ejecutar directamente en el robot su modelo de inteligencia artificial para lo que denomina Physical AI.
El objetivo es que IRON pueda procesar información y tomar decisiones localmente, en lugar de depender permanentemente de una persona que lo maneje a distancia.
Pero eso no quiere decir que el robot sea capaz de hacer cualquier tarea de forma autónoma, sino solamente la posibilidad de realizar determinadas tareas complejas sin teleoperación. La verdadera prueba llegará cuando tenga que desenvolverse durante períodos prolongados en situaciones reales y con problemas que no hayan sido previstos durante su entrenamiento.
Una fábrica pensada para fabricar robots
XPENG tiene en funcionamiento una línea específica para la producción de robots humanoides en China. La compañía asegura que más del 80% de los procesos principales están automatizados y que el sistema incorpora métodos de control de calidad desarrollados originalmente para la fabricación de vehículos eléctricos.
La estrategia busca aprovechar una experiencia que la empresa ya tiene en otro sector: fabricar máquinas complejas en grandes cantidades y mantener estándares similares entre una unidad y otra.
Esto es particularmente difícil en un humanoide. A diferencia de un electrodoméstico convencional, IRON tiene decenas de articulaciones, motores, sensores, sistemas de control y componentes electrónicos que deben funcionar coordinadamente.
Los primeros robots no irán directamente a los hogares
La compañía tiene previsto comenzar la producción masiva hacia finales de 2026. Pero antes de convertirse en un producto para consumidores, IRON tendrá que demostrar que puede hacer algo económicamente útil. El plan de XPENG es comenzar con implementaciones en sus propias tiendas y centros de trabajo, donde la empresa podrá probar el robot en escenarios comerciales reales. La compañía prevé lanzar oficialmente IRON y comenzar las entregas en China y otros mercados durante 202, pero todavía no informó cuánto costará cada unidad.




