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El avance de una maleza invasora que amenaza los ecosistemas pastoriles y la producción ganadera de la Patagonia Austral puso en marcha una estrategia conjunta entre Argentina y Chile.

A través del INTA y el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) del país vecino, ambos países impulsan un proyecto de cooperación científico-técnica para fortalecer el monitoreo, la investigación aplicada y las capacidades de manejo adaptativo de Hieracium spp.

Dentro de esa especie se encuentran Hieracium pilosella, conocida vulgarmente como Pilosela, y Hieracium praealtum.

La iniciativa fue presentada ante la Comisión Bicameral el 28 de agosto y aprobada en el marco del Fondo Argentino de Cooperación Internacional (FO.AR), principal instrumento de cooperación internacional de Argentina, coordinado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.

UNA MALEZA QUE COMPLICA AL EXTREMO SUR

La expansión de especies del género Hieracium representa una problemática creciente en una región donde los ecosistemas presentan una alta sensibilidad a las perturbaciones y donde las condiciones socioeconómicas pueden dificultar su recuperación.

“Su abordaje requiere compartir información, coordinar capacidades institucionales y desarrollar estrategias comunes de manejo”, señaló Fabián Boyeras, coordinador técnico del proyecto y director del INTA Tierra del Fuego.

Las invasiones biológicas constituyen una amenaza para la biodiversidad y también para la sostenibilidad de los sistemas productivos.

En este caso, especies como Hieracium pilosella y Hieracium praealtum pueden modificar la composición de la vegetación, reducir la productividad de los pastizales y alterar el funcionamiento de los ecosistemas.

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En Argentina, Hieracium pilosella se encuentra actualmente presente en toda la isla de Tierra del Fuego, mientras que Hieracium praealtum tiene una mayor predominancia en la provincia de Santa Cruz.

Ambas especies representan un riesgo ecológico y productivo para la Patagonia Austral, particularmente por tratarse de ecosistemas altamente sensibles a las perturbaciones y con limitaciones para recuperar su funcionamiento una vez afectados.

Del otro lado de la cordillera, Erwin Domínguez, investigador y extensionista del INIA y coordinador técnico del proyecto por parte de Chile, plantea que “la Patagonia Austral constituye un territorio ecológicamente continuo, más allá de los límites administrativos entre Argentina y Chile”.

Desde esa perspectiva, la expansión de Hieracium pilosella “debe entenderse como una problemática transfronteriza, que puede afectar la biodiversidad, la productividad ganadera y la sustentabilidad de los pastizales”.

Para Domínguez, uno de los principales valores de la iniciativa es “pasar de esfuerzos individuales a una cooperación binacional organizada y de largo plazo”. El trabajo conjunto permitirá compartir información y experiencias, comprender mejor la distribución y dinámica de estas especies y avanzar hacia criterios comunes de monitoreo, prevención y manejo.

UNA RED BINACIONAL PARA CONOCER MEJOR LA MALEZA

El proyecto apunta a consolidar una red argentino-chilena que fortalezca las capacidades institucionales y técnico-científicas para la gestión adaptativa de Hieracium spp. y que, además, siente las bases para una futura propuesta conjunta de investigación e innovación con financiamiento internacional.

Entre las acciones previstas se encuentran la constitución formal de la Red Binacional, la realización de misiones técnicas en ambos países y la organización de talleres destinados a intercambiar conocimientos con productores, técnicos, municipios, gobiernos provinciales y otros organismos vinculados con la ciencia y la tecnología.

La propuesta busca aprovechar el conocimiento que ambos países ya generaron sobre la problemática, pero también identificar aquellos aspectos que todavía requieren investigación y validación.

“La idea no es que una institución transfiera una solución a la otra, sino integrar capacidades y aprendizajes de ambos países para construir respuestas adaptadas a la Patagonia Austral”, explicó Domínguez.

En esa línea, Boyeras detalló que “a lo largo de los años, ambos países han generado información sobre distintos aspectos ecológicos de la especie y han desarrollado experiencias vinculadas al control químico y, en menor medida, al control biológico”.

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También existen avances iniciales en el desarrollo de herramientas de mapeo y monitoreo. Sin embargo, todavía persisten vacíos de información y herramientas que necesitan mayor desarrollo y validación.

“En este contexto, identificar, integrar y sistematizar los conocimientos y experiencias disponibles permitirá establecer líneas de trabajo prioritarias y compartidas, orientadas a fortalecer y hacer más eficientes las estrategias de gestión de esta problemática”, agregó Boyeras.

EL DESAFÍO: MANEJO ADAPTADO A LA PATAGONIA

La iniciativa contempla la participación de instituciones vinculadas con la investigación, el monitoreo ambiental, la extensión rural, la sanidad vegetal y la gestión de los recursos naturales, además de actores del sector productivo.

El objetivo es incorporar al menos ocho instituciones a la red, cuatro de cada país, para construir una agenda común a partir de información territorial, conocimiento científico y experiencia productiva.

De esta manera, la cooperación binacional buscará ir más allá del intercambio de especialistas. La intención es mejorar la vigilancia sobre la expansión de Hieracium spp. y desarrollar estrategias de manejo que contemplen las particularidades ambientales y productivas de la Patagonia Austral.

“El desafío es avanzar hacia una gestión coordinada de Hieracium spp. que contribuya simultáneamente a la conservación de los pastizales naturales, la sostenibilidad de la ganadería extensiva y la protección de los servicios ecosistémicos de la región”, concluyó Boyeras.