Una antigua estancia ganadera ubicada en el departamento de Anta, en la provincia de Salta, sufrió una impactante transformación. Después de décadas dedicada a la cría de animales, sus tierras hoy forman parte de un parque nacional.
Todo comenzó en 1948, cuando la estancia fue expropiada por el Estado y fue creado el Parque Nacional El Rey, destinado a conservar ambientes de las Yungas y el Chaco Seco. La zona cuenta con una enorme biodiversidad y alberga, aproximadamente, el 30% de las especies de aves de todo el país.
De estancia ganadera a parque nacional de 44.162 hectáreas
Durante varias décadas, El Rey funcionó como una estancia dedicada, principalmente, a la cría de ganado vacuno y caballos. En ese lugar también realizaban distintas actividades de agricultura y explotación forestal.

El terreno tuvo su origen en el siglo XVIII, cuando las tierras fueron adjudicadas al coronel Juan Adrián Fernández Cornejo. Con el paso de los años, la estancia llegó a contar con múltiples viviendas, corrales y zonas destinadas al pastoreo del ganado.
En 1948, el Estado nacional expropió la finca mediante el Decreto 18.800 y creó el Parque Nacional El Rey. De esta manera, el terreno se transformó en el primer parque nacional del Noroeste argentino y en la primera área protegida nacional de las Yungas.
El parque donde vive el 30% de las especies de aves de la Argentina
Las 44.162 hectáreas del parque, en la actualidad, protegen bosques, selvas y distintos ambientes de transición que permiten que haya una gran variedad de animales y aves en la zona.
La Administración de Parques Nacionales informó que en El Rey habita el 30% de las especies de aves de toda la Argentina. Como si fuera poco, registros recientes indican que hay más de 350 especies, entre ellas el loro alisero, que está en peligro de extinción.
Más allá de las aves, el parque cuenta con una enorme variedad de mamíferos, entre los que destaca el tapir, animal emblema de la zona y el mamífero terrestre silvestre más grande de América del Sur.

De esta manera, un territorio que estuvo dedicado durante décadas a la ganadería se transformó en una de las áreas protegidas más antiguas e importantes de la Argentina, con una gran variedad de flora y fauna.




