Mucho antes de salir a la venta por US$3,1 millones, el castillo que domina desde lo alto el paisaje de La Cumbre, Córdoba, fue el refugio de un millonario austríaco que hizo negocios con la Alemania nazi, estuvo casado con una estrella de Hollywood y llegó a la Argentina cuando Europa se encaminaba hacia la Segunda Guerra Mundial.

Su nombre era Fritz Mandl y su historia quedó para siempre unida a la enorme residencia serrana que todavía lleva su apellido. Años atrás, Mario Markic, periodista de TN y conductor histórico de En el camino, llegó hasta el lugar para reconstruir la vida de aquel empresario y recorrer una propiedad por la que también pasarían nobles, políticos, militares y, varias décadas después, hombres de los servicios de inteligencia argentinos.

“También hubo constructores de castillos en Córdoba”, contaba Markic mientras mostraba la residencia, levantada sobre una ladera por encima de la cancha de golf de La Cumbre. Su posición no es un detalle menor: vista desde abajo, la construcción parece vigilar el valle. “Estar en lo alto lo hace parecer una fortaleza”, describía el periodista.

Mandl tenía apenas 23 años cuando, en 1935, heredó una de las fábricas de municiones y armamentos más importantes de Austria. Según reconstruyó Markic, su fortuna creció mientras hacía negocios con los nazis, que por aquellos años avanzaban con el rearme de Alemania.

Mandl se casó con Hedy Lamarr, la actriz austríaca que alcanzaría fama internacional y que antes de llegar a Estados Unidos había protagonizado Éxtasis. (Foto: archivo TN)
Mandl se casó con Hedy Lamarr, la actriz austríaca que alcanzaría fama internacional y que antes de llegar a Estados Unidos había protagonizado Éxtasis. (Foto: archivo TN)

Su vida también quedó ligada a Hollywood. Mandl se casó con Hedy Lamarr, la actriz austríaca que alcanzaría fama internacional y que antes de llegar a Estados Unidos había protagonizado Éxtasis, una película que causó un enorme impacto en la década del 30 por sus escenas de desnudez.

La relación entre ambos fue turbulenta y terminó antes de que Mandl recalara en la Argentina. Con el avance del nazismo, el empresario debió abandonar Europa. Markic contó que escapó con su fortuna después de ser señalado por su ascendencia judía, en los años inmediatamente anteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Ya instalado en la Argentina, Mandl llegó a vivir en cinco propiedades diferentes, aunque ninguna quedó tan ligada a su nombre como la residencia de La Cumbre. El inmueble había sido construido originalmente por Bartolomé Vasallo, médico, empresario y filántropo relacionado con Rosario, y era conocido como El Fuerte o La Fortaleza.

El Castillo de Mandl, ubicado en La Cumbre, Córdoba, se ofrece por US$3.100.000 y cuenta con más de 2.200 m2 construidos sobre casi 10 hectáreas de paisaje serrano (JDC Propiedades)
El Castillo de Mandl, ubicado en La Cumbre, Córdoba, se ofrece por US$3.100.000 y cuenta con más de 2.200 m2 construidos sobre casi 10 hectáreas de paisaje serrano (JDC Propiedades)

Mandl adquirió la propiedad a comienzos de la década de 1940 y encaró una profunda remodelación. La convirtió en una residencia de estética europea, con pisos de mármol y madera, chimeneas, carpinterías macizas y mobiliario diseñado especialmente para sus ambientes.

Para su informe especial, el periodista se alojó allí cuando funcionaba como hotel y todavía conservaba buena parte de las huellas de su antiguo propietario. Para dimensionar la fortuna del austríaco, recordó uno de sus lujos más extravagantes: Mandl tenía dos Rolls-Royce blindados para trasladarse.

La historia del edificio tampoco terminó con su muerte. Décadas después, en 1990, la propiedad llegó a manos de un jefe de los servicios de inteligencia argentinos, otro capítulo singular dentro de una sucesión de dueños que acompañó los cambios políticos y económicos del país.

La historia de Fritz Mandl quedó para siempre unida a la enorme residencia serrana que todavía lleva su apellido. (Foto: archivo Télam)
La historia de Fritz Mandl quedó para siempre unida a la enorme residencia serrana que todavía lleva su apellido. (Foto: archivo Télam)

Hoy el castillo vuelve al mercado. La propiedad conserva sus 16 habitaciones, distribuidas en tres niveles, además de piscina, parque, jardín, caballerizas y construcciones auxiliares. Su precio es de US$3.100.000 y la inmobiliaria que lo comercializa apunta tanto a compradores particulares como a inversores interesados en desarrollar allí un hotel boutique o un proyecto turístico de alta gama.

Pasaron más de ocho décadas desde que Fritz Mandl eligió aquel punto de las sierras cordobesas como uno de sus refugios. Cambiaron sus propietarios y sus usos, pero el nombre sobrevivió a todos ellos: en La Cumbre, aquella fortaleza levantada sobre el valle sigue siendo, simplemente, el Castillo de Mandl.